Poker, película colombiana – Reseña


Por Sandra M Ríos U
Twitter: @sandritamrios


 “A diferencia de muchos en este país, usted por lo menos tiene un pan que llevarse todos los días a su boca”

Una mesa donde pasa todo y nada

En un lugar público confluyen miles de personas que más allá de compartir un espacio o gusto particular en común, se dirigen ahí por sus propias motivaciones. Tras sus prendas se esconden sus éxitos y fracasos y finalmente lo que realmente son. Hace poco vimos el mundo detrás de una usuaria de transporte público en “Karen Llora en Bus”, ruta que sigue este nuevo estreno del cine colombiano al presentar la historia detrás de cinco jugadores de póquer.

Juán Sebastián Valencia es el realizador que debuta con esta historia que innova en trama y narrativa, en donde no se sitúa la película en un tiempo y espacio determinado. Una partida de póquer, un espacio oscuro y claustrofóbico es el eje de la trama donde se va conociendo a estos personajes que se juegan el juego de sus vidas.

Un cura bebedor y apostador que se debate entre las tentaciones físicas y la moral. Un asesino a sueldo dispuesto hacer todo por mejorar el destino de su hija. Un militar que tras la perdida de su esposa lucha con el recuerdo de salvar la vida de su hijo. Un esposo que empeña todo por tener a su esposa enamorada y una talladora que asiste a su trabajo, lidia con los jugadores y sus propias desgracias.

Todos tienen motivaciones suficientes para imprimirle mucha más tensión al juego que se va desarrollando paradójicamente sin mucha emoción en la partida, por, quizás, la falta de habilidad real de sus protagonistas en este juego y la de su director a la hora aprovechar la tensión que puede generar cada jugada de este emocionante juego de estrategia donde se apuestan, además, grandes cantidades de dinero.

Entonces queda la sensación que la mesa de póquer pudo realmente haber sido cualquier otra mesa que sirviera para reunir en un cuarto oscuro a un grupo de personas con una necesidad específica. La manera como interactúan estos personajes en la mesa hace que se pierda emoción e interés por el juego, mientras entre ellos se van tejiendo una serie de situaciones que resultan un tanto forzadas. A pesar de ello, el realizador logra mantener un cierto nivel de atención con la serie de flashbacks que a cuenta gotas van dejando conocer la vida de los participantes.

Infortunadamente los vacíos del guion y las ganas por meter a muchos en la historia y contar de todo en corto tiempo, no permiten que se alcance a desarrollar por completo cada una de las historias individuales, dando como resultado un desenlace poco convincente y de carácter trágico, en donde además, toma partido alguien desaparecido en el film. Su final es enredado, no tan emotivo como lo pretendido y con una carga de más flashbacks no muy bien delimitados.

Cabos sueltos, falta de verdadera química, expresiones exageradas de algunos de los actores (en especial las de Sebastián Aragón como el padre Rafael), una iluminación terrible y una fotografía demasiado oscura, le quitan mucha fuerza a Póker, un largometraje con muchos deseos de contar y desarrollar una historia de ficción diferente y universal.

Hay también una mezcla de colores y estéticas que no ayudan a ubicar el film en un género determinado. A veces luce futurista, otras como de ciencia-ficción, con efectos visuales que sobran y son demasiado evidentes o, en otras, con la clásica oscuridad de los filmes de terror.

Otra protagonista de la trama es la música, con una muy buena selección de piezas que le ayudan mucho a generar la tensión típica de los thriller,  sin embargo, también toma el liderazgo de forma desmedida y en varias escenas se vuelve el único protagonista (escenas estáticas con solo musicalización), o se toma el atributo de adelantarse a lo que pasará finalmente (por ejemplo la escena de Santiago entrando al casino). Vale resaltar que la música fue compuesta por Alejandro Ramírez e interpretada por la sinfónica nacional de Colombia.

Uno de los momentos de destacar de la película es la forma como narran poéticamente un evento desafortunado de Camila, la talladora. Aunque también, le sobran cosas como el efecto del metro pasando al fondo y su estética al estilo “Sin City”.

Definitivamente muchas cosas quiso hacer, mezclar y mostrar el realizador Juan Sebastián Valencia en una sola película, la primera para él. Póker tiene tensión gracias al trabajo de la banda sonora, pero el guion es débil y poco redondo.

Ficha Técnica
Director: Juan Sebastian Silva
Guión: Juan Sebastián Silva
Género: Thriller, drama
Duración: 1:15Min
Reparto: Rafaél Novoa (Enrique), Adriana Angélica Prieto (Camila), Juan Sebastián Aragón (Rafael Mitos), Luis Fernando Hoyos Ramírez (Santiago Pelaéz), Edwin Javier Ortíz (Apolo)
Casting: Andrés Mauricio Sandoval
Fotografía: Jorge Mario Vera
Director de Arte: José Alejandro Naranjo
Sonidista: Leonel Pedraza
Efectos especiales: Oscar Barrera
Música: Alejandro Ramírez
Ambientación: Edgar Galeano Sáenz
País: Colombia
Año: 2011

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