Reseña Crítica El Gran Hotel Budapest de Wes Anderson


Por Sandra M Ríos U
Twitter: @sandritamrios




“Este matadero que alguna vez fue humanidad”

No hay educación que valga, ni apellido de abolengo que sirva cuando una herencia se avecina. En el pasado y en el presente los casos son incontables del hambre que despierta y lo bajo que cae la gente cuando de plata se trata. Esa es la base de la nueva película de Wes Anderson, El Gran Hotel Budapest.

El escenario es un hotel de grandes proporciones y de larga historia que ya está en su etapa de decadencia. Un hotel imaginario en un país imaginario, ambientado en un periodo de entreguerras. En ese legendario, majestuoso y alejado hotel trabaja Gustave H como conserje, su labor la cumple con tal rigurosidad que se ha ganado el respeto de muchos clientes y el amor de varias veteranas adineradas. Una de esas huéspedes es Madame D, enamorada de este conserje y que muere repentinamente, dejándole como herencia una obra de incalculable valor. Eso despierta la ira de su larga familia y aquella pintura, “El Chico con la manzana”, desata una oscura batalla para no permitir que el conserje intruso se queda con ella.

Es una comedia que Anderson ha calificado como la más violenta que ha hecho, pero que quede claro que es un comedia exquisita, así como este conserje que se opone a los desmanes de la familia de aquella dama, pero que tampoco está dispuesto a perder aquella pintura. Para ello se apoya en Zero Moustafa (solo el nombre supone una enorme carcajada), un botones fiel e inmigrante que lo secundará para sacar ventaja del ganado botín.

Las películas de Anderson nos sumergen en mundos fantásticos, donde las historias tienen cercanía con la realidad, pero los espacios donde ocurren – cargado del arte de la miniatura que tanto le gusta – tienen gran inventiva. Este director crea entornos únicos para que sus personajes convivan en ellos. Así lo ha confirmado él mismo. Es que definitivamente el éxito de este director ha sido mezclar historias muy sencillas, casi didácticas, tan naif, con la imagen, que se ha convertido en un complemento primordial de sus textos.

Si ya todos quedamos totalmente seducidos con “Moonrise Kingdom” (la califiqué con 5 estrellas. Leer la reseña), esta película es la mejor lograda hasta el momento. Es un largometraje redondo, de ambientación, que va y viene en el tiempo, es en Europa y hace uso de recursos propios de otros géneros para contar esta historia como el  thriller, el drama, el romance y hasta el western, porque claro, a la final siempre Wes termina contando historias de conexiones humanas, en este caso hay una de tipo paternal.

Cada detalle del estupendo diseño de arte – ya sabemos lo sobresaliente que es esto en su filmografía – reafirma lo absurdo de esta historia, confirmando su tono de gran comedia (verán detalles como la de un “tenebroso tatuado” en todo el cuerpo a punta de lapicero y que por cierto es interpretado por el actor Harvey Keitel). De El Gran Hotel Budapest no se puede desperdiciar un solo contenido visual.

Todo funciona perfecto en esta película, incluso las pequeñas apariciones de su extenso reparto secundario. Cada uno hace un papel memorable; desde Tilda Swinton como la anciana Madame D, hasta Owen Wilson como Monsieur Chuck, Tom Wilkinson como el escritor, Mathieu Amalric como Serge, Bill Murray como Monsieur Ivan y Jeff Goldblum como el abogado Kovacs. Cada uno de ellos aparece bastante poco, pero tienen inolvidables momentos en la película. Por supuesto, Edward Norton como el inspector Henckels, Adrien Bodry como Dmitri, Saorsi Ronan como Agatha y Willem Dafoe como el más justiciero de los hijos de la difunta hacen un trabajo excepcional acompañando la trama que afrontan Ralph Fiennes como Gustave H y Tony Revolori como el joven Zero Moustafa, una gran dupla.

El Gran Hotel Budapest fue la unión de dos ideas: la herencia de una pintura de valor incalculable, surgió hace varios años con su amigo el guionista Hugo Guinness, y de la que alcanzaron a escribir unos 15 minutos de metraje. Para Anderson, no había aparecido en este tiempo la forma de incorporar aquella idea en una de sus películas,  hasta que visitando una librería en París en encontró la novela “La piedad peligrosa ” (1939) del escritor austriaco Stefan Zweig. A partir de ese momento, el guión para la película fue tomando forma y la completó con otra novela de ese escritor, “The Post-Office Girl”, en donde una humilde empleada de una oficina postal es convocada por su tía a un gran hotel suizo y luego presentada como una gran belleza de la alta sociedad. Por otro lado, el tema de las llaves cruzadas partió de la Asociación Internacional de Conserjes de Hotel cuyo escudo son dos llaves doradas cruzadas, símbolo que los miembros suelen llevar en la solapa de sus trajes.

Así como nos maravillamos los espectadores con las películas de este director, así mismo lo hacen los actores. Él como pocos en la industria consigue que grandes actores participen sin muchas exigencias en sus films. Acuden encantados, fascinados con su estilo y su forma tan comprometida de trabajar. Bill Murray bromeada al respecto diciendo que solo aceptaba porque Anderson les pone un chef especial y eso para él es una gran motivación. Otros dicen que su trato es muy humano, dulce, preciso y de pocas instrucciones. Lo cierto es que el cineasta estadounidense también es preferido por la prensa por su gran disposición.

Esta nueva maravilla de Wes Anderson se exhibe desde mañana en cartelera. El Gran Hotel Budapest es una película para repetir y repetir.

Detalle para terminar:  la música pertenece a Alexandre Desplat (El Discurso del Rey, Harry Potter 1 y 2, El Velo Pintado y las dos anteriores películas de este director)

Ficha Técnica

  • Director: Wes Anderson
  • Género: Comedia
  • Duración: 99 minutos
  • Guión: Wes Anderson
  • Título Original: The Grand Budapest Hotel
  • Reparto: Ralph Fiennes, Murray Abraham, Edward norton, Saoirse Ronan, Mathieu Amalric, Willem Dafoe, Adrien Brody, Jude Law, Jason Schwartzman, Bill Murray, Tilda Swinton, Harvey Keitel, Owen Wilson
  • Música: Alexandre Desplat
  • Montaje: Barney Piling
  • País: Reino Unido, Alemania
  • Año: 2014

 


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