Reseña de Annette de Leos Carax. – Un viaje al mismísimo infierno.




Por Daniel Andrés Ruiz Sierra (@TatoRuiz)

Por allá en el 2012, HBO lanzaba una serie que, según yo (aunque no hay que obviar todos esos artículos, críticas y ensayos que originó en múltiples medios) es ya todo un clásico moderno, que narra la rutina de millenials en Nueva York a través de personajes originales y bastante excéntricos. Se llama “Girls” y la creó una chica maravillosa de nombre Lena Dunham. Entre ese montón de verborrea y personajes femeninos consentidos, frágiles y algo perezosos, había un personaje masculino bastante inquietante, violento, que causaba incomodidad y mucho morbo. Un “hombre tóxico” como apuntarían con ganas desde las redes sociales. Lo interpretaba con mucha soltura Adam Driver y me parece que quedó para la posteridad. Un hombre con un rostro que uno pensaría difícilmente podía encontrar un espacio en el cine gringo mainstream, pero ahí está convertido en todo un fetiche y en un hombre mimado por directores de renombre.

Más allá de ese físico suyo, Adam Driver es tremendo actor. Y puedo creer que toda esa fiebre por él es exclusivamente por esa forma tan creíble, salvaje, retorcida y tierna en la que puede ponerse en la piel de tantos y variados personajes, como Henry McHenry, el provocador protagónico y también antagonista de la película que me ocupa hoy, “Annette”, una maravilla que desarma y no deja a nadie indiferente. Una más que atractiva pieza de muchísima intensidad. Un artificio que mezcla teatro, ópera y musical empalagoso. Es una película que merece toda la atención; ser alabada y promocionada donde se pueda, y hasta que no de pa’ más.

Lo que se narra en Annette es bastante simple. Por lo menos en principio. La historia de amor entre Henry, un cómico políticamente incorrecto, y Ann, una estrella de la ópera. La relación, que obsesiona a la prensa del corazón y a sus fanáticos, tiene un parteaguas con el nacimiento de su hija, a la que bautizan Annette, y es vista por todos (en la historia) como una bebé/niña normal, aunque para el público es una rara y media diabólica muñeca que luego sorprenderá con un talento singular.

Antes de que Annette ingrese a la historia, conocemos con ligera profundidad la relación de ambos y podemos adivinar que se admiran entre sí y se aman con auténtica locura. Ella parece tener un éxito arrollador y ser reconocida de manera internacional. Él, con un show más modesto, pero caustico y agresivo, parece contar con un público leal. Noche a noche Henry aparece vestido como un luchador, y cada vez saca chistes y situaciones más extremas. Creería que lo de salir como luchador no es absolutamente nada gratuito, y se podría decir que es la forma en que, siendo a todas luces un ególatra, y alguien bastante sensible, le costaría no salir preparado ante el “golpe” crítico de su público, que con el paso del tiempo se va poniendo en su contra, pues, como decía arriba, los números de Henry se van volviendo cada vez más crudos. Hay uno en particular que, entre más avanza, me va haciendo cuestionar y estar mucho más atento a descubrir cómo va a salir indemne de todo lo que plantea. (Le puede interesar también: Entrevista a Leos Carax, director del exuberante y original musical Annette).

Decía que lo que “Annette” relata era en principio bastante simple, pero se va tornando compleja y retorcida. Y me parece que es identificable el momento en el que el personaje de Henry logra evidenciar los celos y la envidia ante el éxito de su pareja, y se abre ese hueco al que termina cayendo, y nos lleva a una serie de pasajes y capítulos escalofriantes. En “Annette”, más que una historia de amor, lo que se cuenta es un viaje a las profundidades más oscuras cuando el ser humano se deja llevar por el ego. Y en un universo como el de los artistas, susceptible a la admiración desmesurada, esa caída podría ser muy rápida.

Ron y Russel Mael, los hermanos “Sparks”, guionistas y creadores de la historia, hacen una suerte de radiografía que podría responder a la realidad. Usan un humor negro maravilloso y apabullante para reflejar los tiempos de ahora, y con ello también abren interesantes interrogantes para medirle el pulso al presente. En las resoluciones y giros de la trama, los escritores introducen lo risible e irrisorio de los medios de comunicación, lo insólito y no menos ridículo de la cultura de la cancelación y la indignación de las masas, lo deplorable de la violencia de género y el maltrato infantil. El planteamiento de sus creadores no tiene nada de ingenuidad ni banalidad, y creería que ese es uno de los grandes aciertos de la película, agrandado además por esa búsqueda por la plasticidad y el disparate visual que es tan común en las propuestas de Leos Carax.

A “Annette”, que abrió el regreso a la presencialidad en Cannes y se llevó el premio a la mejor dirección, no le falta nada. Quizás le sobren unos minutos, pero no es nada desorbitante. Ese artificio y ese guiño a lo grotesco y a la candidez de los musicales le da equilibrio a lo espeluznante que resulta la historia, y es disfrutable desde ese divertido inicio en plano secuencia en el que todos salen cantando desde un estudio de grabación y terminan en las calles de la ciudad, incluyendo a su director. Marion Cotillard, que es una señora tan magnífica y magnética llena esa pantalla con pura sobriedad y una susceptibilidad a flor de piel que dan hasta ganas de abrazar la pantalla. Simon Helberg, que hace un papel menor, protagoniza una de las secuencias más impresionantes y cargadas de emotividad y en la que, al tiempo en que dirige a una orquesta musical, va contando su historia de amor no correspondido. ¿Y el final? De antología. Y casi que podría uno entender por qué aquella marioneta/muñeca extraña.

Y volviendo al inicio. Adam Driver es todo en esta película. Ese personaje al que da vida es provocador, imperfecto, extremo. Totalmente humano. Qué fascinante ese viaje de su personaje al mismísimo infierno. Supongo que interpretar algo así debe ser todo un placer para cualquier actor que se jacte de serlo. Corran a verla o a repetirla. Ojalá en una sala de cine.

Ficha Técnica

  • Dirección: Leos Carax
  • Guion: Russell Mael, Leos Carax
  • Duración: 140 minutos
  • Género: Musical
  • Producida por: Charles Gillbert, Paul-Dominique Win, Vacharasinthu, Adam Driver
  • Reparto: Marion Cotillard, Adam Driver, Simon Helberg, Devyn McDowell, Angéle
  • Cinematografía: Caroline Champetier
  • Montaje: Nelly QUettier
  • Música: Ron Mael, Russell Mael
  • País: Francia, Alemania, Estados Unidos, Japón, Suiza, México
  • Año: 2021

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