Reseña de Monos de Alejandro Landes – En la selva uno también es el paisaje


Por Sandra M Ríos U
Twitter: @sandritamrios




Desde enero vienen conociéndose los más elogiosos comentarios de Monos, el tercer largometraje de Alejandro Landes y que la han catapultado como una de las películas imperdibles de este 2019 en la cinematografía no local sino mundial.

Finalmente tras exhibirse en Sundance, Berlín, Toulouse, Cartagena de Indias y próximamente en San Sebastián, la película llega a la cartelera colombiana.

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Desde estos festivales internacionales la película se ha llevado reconocimientos que pasan por ser elegida como la mejor película de ficción (en Montclair), la mejor dirección (en Odesa), el premio del jurado (en Sundance) o la mejor película del público (en Cartagena), lo que de entrada debería generar la buena sensación -especialmente para el incrédulo cinéfilo colombiano – que se trata de una película que goza de la aceptación de críticos y audiencia. En últimas, el estado ideal para una producción.

Esto también ocurre porque Monos es una película que trasciende lo local y pasa a lo universal, porque habla de la guerra sin poner rótulos específicos o ideológicos, además de abordarla desde la perspectiva de lo que provoca, aquí o en cualquier parte, de sus consecuencias en el individuo.

El título de la película se refiere a un grupo de siete jovencitos que son llamados “los monos”: Patagrande, Rambo, Leidi, Sueca, Pitufo, Lobo, Perro y Bum Bum, quienes hacen parte de un grupo rebelde al que se le ha encomendado la misión de mantener en cautiverio a una rehén norteamericana y cuidar de una vaca lechera, mientras permanecen aislados en un páramo. Para estos jovencitos pareciera que se tratara de un juego. Los monos se comportan como esos chicos vivaces, conviviendo juntos sin la atadura de unos padres o las obligaciones del día a día, lidiar con el estudio o contribuir económicamente en su casa. Parecen estar jugando a ser los malos, a ser adultos, imponiéndose sobre una víctima que les dobla la edad, pero está indefensa. Pero algo sale mal en medio de tanta libertad y la vaca se muere, lo que los obliga a huir de su jefe e internarse en la selva espesa.

A partir de ese crucial momento, Monos cambia permanentemente de atmósfera, se vuelve hostil, dura, difícil de adivinar. Te incomoda. Todo esto porque ante nuestros ojos presenciamos un proceso caótico de metamorfosis. Los monos y la selva, la selva y los monos, en un proceso simbiótico, salvaje y enigmático donde los instintos más animales y primitivos se despiertan con la necesidad de supervivencia, aunque la naturaleza humana sigue ahí, reclamando la otra necesidad de agruparse y convivir, por eso alguien debe imponerse y los demás aceptarán ser sus seguidores. En la selva uno también es el paisaje.

La historia tiene como protagonistas a estos monos, un grupo de jóvenes actores que hacen un gran papel, se sienten auténticos y reales, pero también está el ambiente. Todos esos escenarios naturales escogidos por Landes que son otro protagonista y están al mismo nivel de su reparto. Importante más que la historia (con una premisa simple) está el cómo se cuenta, y es ahí donde aparece una serie de aristas que engrandecen la película. La narrativa de Monos es propositiva, apelando a la emocionalidad y la experiencia visual que ofrece para acercarse a reflexiones sobre el sinsentido de la guerra, además de abordar los conflictos y la violencia desde la raíz, es decir, desde la gente ejecutora y desde las víctimas, para repensar sobre su necesidad y el futuro de la misma, incluso para reforzar la idea que dice que en la guerra todos los lados son en mayor o menor proporción víctimas y victimarios.

Landes demuestra con creces especialmente en esta película que es un director de oficio y apela a todos los recursos formales y estéticos para contar esta historia tan original, que poco a poco se torna difícil de digerir. En ese proceso la película se desliza con más o menos intensidad entre el thriller de acción y psicológico, el cine bélico, el drama, la aventura y el de supervivencia. Landes supo dosificar muy bien la gran musicalización del británico Mica Levi para que sirviera solamente como apoyo en momentos determinantes o para intensificar los muchos cambios de ritmo que tiene, con los que transmite toda esa tensión, la sensación de urgencia, porque la selva cada vez los arrincona y está dispuesta a tragarlos vivos, o también de angustia, incertidumbre o impotencia.

Será bien difícil etiquetar a Monos dentro del cine colombiano, porque su propuesta es realmente única. Si bien hay evidentes referencias a películas y obras como “Apocalypse now”, “El señor de las moscas” o “Gomorra”, el espectador colombiano podrá sentir una cercanía casi clara a nuestro conflicto armado, especialmente con el estupendo final que nos deja en reflexión sobre nuestro futuro después de firmar un acuerdo paz pero que, y en todo caso, son interpretaciones basadas en las realidades que intentamos conectar al verla. Monos es quizá una de las películas más universales que se haya hecho en el cine nacional.

Hay otro lado humano, frágil y desgarrador que aborda Monos, representado de forma certera por la actriz estadounidense Julianne Nicholson, quien interpreta a la rehén. Ella es el otro lado de la historia, el que conecta de inmediato con nuestro lado solidario y el que desplaza las tensiones viscerales por el sentido de humanidad. El que intenta borrar con sus decisiones los prejuicios. 

El otro aspecto que le da grandilocuencia a Monos es su fotografía, a cargo del australiano Jasper Wolf, captando a luz natural la belleza abrumadora y enigmática de los paisajes. La virtud de su trabajo en Monos radica en ser un complemento que se luce mucho en la historia, pero que no busca la composición por capricho como sucede con muchas películas. Monos es una producción técnicamente cuidada para crear esa sensación de estar frente a una superproducción, cuando en realidad su presupuesto fue limitado y varios de los efectos que se lograron fueron realizados de forma artesanal, como la escena del desbordamiento del río que en realidad se hizo con baldes de agua.

Monos es una película tensa, difícil de olvidar, como también es difícil de procesar de una sola sentada. Y aunque probablemente no haya sido pensada con ese propósito, sucede en ocasiones que por todos los elementos que contiene es mejor disfrutarla por segunda vez. Muchos espectadores creen que cuando esto sucede es algo negativo, pero es relativo y depende de la experiencia que ofrece cada película. En el caso de Monos, no es que se trate de una película con una historia que requiera de manual para entenderla, en absoluto, pero encierra varias complejidades, tiene una narrativa novedosa y no tiene concesiones con el espectador. Por eso es casi necesario repetirla como ocurre con muchas películas de culto.

Alejandro Landes (leer entrevista) si bien vuelve a tocar un tema basado en los conflictos como lo hizo con su documental “Cocalero” y su ficción “Porfirio”, centrándose en la persona, pasa del cine intimista, al cine de género con propósito y muchos personajes por cuidar. No abandona, eso sí, la idea de no entrar a juzgar a sus personajes y poner demasiado punto de vista, permitiendo con ello las multilecturas.

Seleccionada en más de 15 festivales y con una docena de galardones, Monos viene haciendo un recorrido importante que la dejará firme para competir en la temporada de premios que se avecina. Es ya una de las grandes películas bélicas de Colombia y Latinoamérica, y una de las refrescantes propuestas de la cinematografía mundial para este género.

Landes junto a Ciro Guerra establecen la nueva generación de cineastas colombianos que comienzan a interesarles a las productoras referentes de la industria. Guerra ya filmó con la italiana Levorlino Films su primera película en inglés “Esperando a los bárbaros” y Landes ya firmó con la estadounidense Imperative Entertainment (casa productora detrás de varias películas de Clint Eastwood), que adquirió los derechos de su próximo largometraje, del que solo se sabe se trata de una historia original.

En Estados Unidos llegará a salas a partir del 13 de septiembre.

Ficha Técnica

  • Dirección: Alejandro Landes
  • Guion: Alejandro Landes, Alexis Dos Santos
  • Duración: 105 minutos
  • Género: drama
  • Reparto: Julianne Nicholson, Moisés Arias, Sofia Buenaventura, Julia Giraldo, Karen Quintero, Laura Castrillón, Esneider Castro, Paul Cubides, Jorge Román, Deiby Rueda
  • Cinematografía: Jasper Wolf
  • Música: Mica Levi
  • Montaje: Yorgos Mavropsaridis, Ted Guard, Santiago Otheguy
  • País: Colombia, Argentina, Holanda, Alemania, Uruguay, Dinamarca, Suecia, Suiza
  • Año: 2019

 


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