Reseña Joker de Todd Phillips – Ni profunda, ni la mejor del año, de la década o el siglo


Por Sandra M Ríos U
Twitter: @sandritamrios




Joker se estrenó en la cartelera mundial tras convertirse en la primera película basada en un superhéroe en ganar el máximo galardón de un festival de primer nivel como lo es el de Venecia.

Presidida por la cineasta argentina Lucrecia Martel, el premio fue justificado bajo la premisa de ser “… remarcable que una industria que se preocupa por los negocios tomara el riesgo de hacer esta película, hecha para la taquilla pero que es una reflexión sobre los antihéroes y en donde el enemigo no es un hombre, es el sistema”.

En adelante se tomó esa bandera sobre la reflexión y la culpabilidad del sistema para hacer creer la profundidad (medianamente existente) del Joker. La deducción de que esta es una película pensada para la taquilla, como dice Martel, da muchas luces al respecto y ya dejaba entrever en su comentario una fuerte contradicción.

Joker, advertía el director, no es una película que se debiera etiquetar dentro del género de superhéroes, precisamente porque no estaba basada en ningún cómic. “Ni siquiera estamos haciendo al Joker, sino la historia de convertirse en él”. Por tanto, es injusto ponderarla al nivel de ser la mejor película de este explotado género como otros tantos entusiasmados pregonan (Logan, por ejemplo, sí que lo es). Mucho menos debiera considerarse la mejor película del año, de la década o del siglo. Pero, ¿por qué?

No era nada, pero absolutamente nada difícil que esta arriesgada historia cayera en lo contrario a lo que buscaba: la justificación de la violencia. Seamos malos porque hay mérito para serlo (nunca lo hay). Seamos malos porque una turba nos pide que lo seamos y alguien debe sacrificarse y liderar esa rebelión y amplificar el caos. “Yo escudado en mis traumas puedo validarla”. Joker transita en una línea muy delgada (y la traspasa) entre la explotación de la maldad y su reivindicación. En estos tiempos donde los discursos y las acciones se han vuelto extremos, no es raro que calara esta película y se le diera toda esa dimensión de importancia.

El thriller psicológico de Arthur Fleck nos lleva a una ciudad de Gotham ochentera sumergida en una crisis social, bajo la tesis de que los ricos son más ricos y los pobres cada vez más pobres. Fleck hace parte de los marginados, no solo porque vive en condiciones que restan su calidad de vida (malditos escalones), sino porque además sufre una enfermedad rara que lo hace reírse sin control alguno y que al parecer se desata cuando está bajo presión o situación incómoda. Desconociendo esto la reacción de la gente es apenas lógica, aunque desbordada. Depende del servicio médico social para tomar sus medicinas y además, Arthur es un hombre retraído, que se gana la vida como payaso e intentando hacer reír a la gente como comediante, vive con su madre y debe cuidar de ella que está enferma y con quien tiene una relación malsana de dependencia amorosa.

Todos estos ingredientes son el caldo de cultivo para que Fleck despierte su yo psicópata. Todd Phillips tiene un punto de vista absolutamente compasivo con el súpervillano de todos los tiempos del universo de Batman. No solo se muestran sino que hay una constante presión para que el espectador termine justificando (como lo han hecho) y empatizando con el personaje – interpretado por un actor que goza de la simpatía mundial. Nada más complaciente, manipulador y taquillero que eso. ¡Y nada más facilista! Porque era irse por la segura, haciendo identificar al personaje como un hombre que lucha por encajar dentro de la sociedad, que sufre por la indiferencia o el bullying de la gente y que tiene enormes dificultades para relacionarse y conseguir pareja.  La intención no es solo sentir lástima por el villano sino simpatía por él.

Todos estos componentes no se muestran con profundidad (aunque parece. En esta película hay un constante juego de parecer) sino con reiteración y un antirritmo tedioso e innecesario. Los golpes que recibe no son tan contundentes como para justificar su accionar, al menos no como se muestran. Los personajes a su alrededor, que sí podían justificar con más interés su maldad, quedan en un muy segundo plano. Son en realidad adornos, así como su reiterado e incómodo baile y risa.  Personajes específicos como la madre (Frances Conroy) y el presentador del “Talk Show” (Robert De Niro, explotado en su ya conocido gesto), pudieron ser determinantes en la psicología del personaje, más allá de mostrarse como personajes casi caricaturizados. 

El problema con el Joker es su dirección, al no querer adentrarse en las bases profundas.  Joker es un compendio de hacer parecer que hablamos desde la raíz de las cosas, cuando está muy bien amenizada (y armonizada) por la forma: una estética cuidadísima, una atmósfera asfixiante y una banda sonora sobresalientes, más un Joaquín Phoenix que tapa todo lo que se le puede criticar a Phillips con su actuación comprometida, pero que en todo caso no supera al de Heath Ledger. No tiene Phillips el director de comedias como The Hangover y Due Date el tino para convertir esta historia en un cuento realmente oscuro con moraleja política convincente o provocadora. 

La película a la final es incomparable con “Taxi Driver” (no porque su director diga que se inspiró en ella, lo es), teniendo sí elementos de  Travis Bickle que debieron inspirar a Phoenix para construir su papel, o a “The King of Comedy”, quedando solo como aproximaciones con torpezas al cine de Martin Scorsese. 

Antes de considerar a esta película como una de las mejores de la historia (siquiera considerarlo) sería oportuno recordar las interpretaciones de psicópatas o sociópatas en el cine como las de Christian Bale en American Psycho, Javier Bardem en No Country for Old Men, Anthony Hopkins en El silencio de los inocentes, Anthony Perkins en Psicosis, Malcolm McDowell en La naranja mecánica,  Kathy Bates en Misery o Peter Lorre en M….

Ficha Técnica

  • Dirección: Todd Phillips
  • Guion: Todd Phillips, Scott Silver
  • Duración: 122 minutos
  • Género: Thriller psicológico
  • Reparto: Joaquin Phoenix, Robert De Niro, Zazie Beetz, Frances Conroy, Brett Cullen
  • Cinematografía: Lawrence Sher
  • Música: Hildur Guðnadóttir
  • Montaje: Jeff Groth
  • País: Estados Unidos
  • Año: 2019

 


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