Reseña Ya no estoy aquí de Luis Fernando Frías. Un cholombiano en Nueva York. – Especial Premios Ariel 2020






Por Daniel Andrés Ruiz Sierra (@TatoRuiz)

La historia inicia en Monterrey, México. Ulises, un joven que parece no superar los 18 y dueño de un estilo bastante peculiar, se despide de su madre. Luego lo alcanza una chica, ¿su novia?, quien le entrega un reproductor de música a modo de regalo de despedida. Nos enteramos luego que su viaje, como no, es a Estados Unidos (Nueva York) y no es precisamente uno de placer. Ni siquiera es planeado. Tampoco es el “paradisiaco” Manhattan a donde cae. Es el multicultural y caótico Jackson Heights al que Ulises llega absorto, y a trabajar en lo que surja, sin un solo conocimiento de inglés y el desdén y la burla de quienes parecen sus compañeros de trabajo. Luego hay un juego de tiempos narrativos y geográficos para explicarnos por qué todo lo anterior. Y me gusta esa ambigüedad con la que se narra y la socarronería de su autor cuando de contexto político se trata. Más tarde nos ubica en un barrio popular, de vuelta en Monterrey, y en donde Ulises y su grupo de amigos hacen parte de una tribu en la que bailan cumbias y hay una cierta estética, una imagen contraria a lo que los latinoamericanos tenemos como imagen de quienes hacen cumbias o vallenatos. Pura contracultura.

Todo lo anterior ocurre en Ya no estoy aquí, una película notable y completamente magnética, y en la que su director, Luis Fernando Frías, se propone narrar una historia de desarraigo, identidad y nostalgia. ¡Y le sale muy bien! Como si de un arqueólogo se tratara, trae al presente una subcultura representativa en el norte de México, que bailaba a son de cumbias colombianas ralentizadas y terminó aniquilada como resultado de la guerra entre gobierno y carteles de la droga.

Se puede decir entonces que Ulises es un doble sobreviviente: Dentro de la historia, a la aterradora violencia de su ciudad, y por la que migra obligado a Estados Unidos, y como el protagonista de una película que intenta recuperar los vestigios de ese universo al que retrata y respondía al nombre de Kolombias, o Cholombianos, una mezcla de culturas en la que todo resulta un accidente, pero que habla desde la singularidad del conflicto migratorio.

Toda la película tiene aire a autenticidad. Es luminosa y urgente. Hay vocación por una búsqueda estilística y urbana, y es cautivador Juan Daniel García interpretando a ese Ulises, tan lleno de matices. Un personaje que no la tiene fácil y entre la estupefacción y estar perdido entre el idioma y la traducción, tiene que convivir con la xenofobia y el prejuicio. Por suerte conoce a esa chica asiática que queda tan fascinada con su look, mientras hace todo lo que puede para comunicarse con él, y entonces pienso que la vida, solo algunas veces, puede ser justa. Y me saca varias sonrisas los encuentros de ese par.

A riesgo de sonar repetitivo, Ya no estoy aquí, nominada a 13 galardones en los Premios Ariel, merece absolutamente toda la atención. Y quizás gran parte de los premios a los que aspira. La encuentran en Netflix, conocida por no ofrecer una curaduría lo suficientemente potente, pero en la que a veces es posible encontrar obras fascinantes y singulares como esta.

* Esta reseña hace parte del Especial sobre las Nominadas a los Premios Ariel.

Número de nominaciones: Trece

  • Mejor película
  • Mejor dirección
  • Mejor guion original
  • Mejor fotografía 
  • Mejor montaje
  • Mejor diseñ0 de arte
  • Mejores efectos especiales
  • Mejores efectos visuales
  • Mejor maquillaje
  • Mejor sonido
  • Mejor revelación actoral (x2) – Juan Daniel García, Coral Puente
  • Mejor vestuario

Ficha Técnica

  • Dirección: Fernando Frías de la Parra
  • Duración: 112 minutos
  • Género: Drama
  • Reparto: Juan Daniel García Treviño, Yahir Alday, Angelina Chen
  • Montaje: Yibran Asuad
  • Cinematografía: Damián García
  • Música: Javier Nuño, Joe Rodríguez
  • País: México, USA
  • Año: 2019

 


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