Reseñas “Si Dios fuera mujer” de Angélica Cervera – De la olvidada práctica del dejar ser




Por Sandra Ríos – @sandritamrios

Cuando vi la extraordinaria historia de “Petite Fille” me quedé pensando en cuántos casos como el de la pequeña Sasha existían por ahí en el mundo, sin que se conocieran y sirvieran de ejemplo para poner en la mesa el tema del transgenerismo infantil.

No ha tocado que esperar mucho para tener, por fortuna, otro caso similar y cercano, además, con “Si Dios fuera mujer”, documental de la directora Angélica Cervera, que desde hoy llega a la cartelera.

La película tiene como protagonista a Laura, una niña de 9 años y sus padres inmigrantes colombianos que viven en una ciudad pequeña de España. Ella ha hecho su proceso de transición y se prepara para su primera comunión. Ese es el evento en mayúsculas que, en esencia, acompaña esta producción; la preparación y el día esperado de recibir el sacramento católico, que tiene como trasfondo el significativo momento de vivirlo como una niña, con su vestido largo y blanco, de princesa, y de recibir regalos siendo ella. También el de reafirmar, con ese poderoso y religioso acto simbólico, que una hija puede vivir y ser aceptada dentro de la sociedad, de la forma como ella lo ha elegido, en el caso de unos preocupados padres, naturalmente.

En la intimidad de esta familia y su cotidianidad que gira casi que por completo en torno a Laura, vamos conociendo algunos cuantos detalles del proceso de transición, de su bella, inocente y auténtica forma de verlo y vivirlo, de sus miedos frente a los otros, especialmente, y sus muestras tempranas de gran carácter – que quedan como reflexión y gran enseñanza -.

Esta familia permite que la cámara invada, con sutileza y respeto, su espacio privado – la directora lo limita y deja en claro al escoger el formato cuadrado 4: 3-, para escuchar sus conversaciones que resultan unas veces risibles, otras tiernas, otras divertidas (memorable la escena en la que los niños familiares de Laura se visten todos de mujer), algunas incómodas y muchas donde, sobre todo, el padre abre su corazón a la nostalgia del niño que ya no es, a procesar la decisión de su hija y a asimilar que no hubo forma de saber que en su condición de niño no estaba siendo feliz, algo que se repite una y otra vez y ha captado muy bien Angélica Cervera. También las recriminaciones de su madre a los pensamientos de su esposo, siempre en su lucha de comprender y acompañar a su pequeña.

A diferencia de Sasha, la niña de la película francesa de Sébastien Lifhshtiz, Laura parece vivir su transición sin mayor caos, pues tanto en el entorno familiar, como en los espacios externos con los que interactúa y que muestra esta historia, se asimila que es aceptada. Mientras que en “Petite Fille” la protagonista vive la considerada disforia de género, lo que conlleva a una tristeza e incertidumbre al aceptar su identidad sexual, en “Si Dios fuera mujer”, la niña está clara y vive su proceso con libertad contagiosa y esperanzadora.

Si bien no conocemos todo el panorama de Laura, que siente uno queda faltando para no entrar a suponer más de lo debido, y como sí se ve un poco más en la de Sasha, ambas películas ofrecen miradas distintas y valiosas del transgenerismo a temprana edad y ambas funcionan perfectamente como un vehículo para comprender y empatizar con la situación de estos niños y sus familias, para seguir derribando tabués alrededor de estos temas y eliminar esa absurda barrera de los prejuicios y la discriminación.

El valor del trabajo de Cervera radica en mostrar una historia que normaliza la decisión de asumir una identidad sexual, incluso cuando esta ocurre a temprana edad, de dejar ser, planteando el tema no como un asunto de represiones y terapias de conversión, como lo hemos visto ya en otras películas como “Boy Erased”, “The Miseducation of Cameron Post” y  “Tremors” desde la ficción, o la impactante “Pray Away”, desde el documental.

En ambos casos, ambas niñas cuentan con una familia cuya estructura amorosa es sólida lo que les permite vivir acompañadas y así el mundo se puede enfrentar con un bastón muy fuerte. Pienso ahora en aquellos que viven su tránsito en silencio o sin la posibilidad de acompañarse por familiares o especialistas. Ya veremos si el cine nos muestra algún ejemplo de esta otra realidad.


Por Daniel Ruiz – (@TatoRuiz)

Necesitamos ver(nos) más.

La visibilidad lo es todo. Tal aseveración se la he leído y escuchado al periodista, guionista y escritor español Paco Tomás, quien se ha encargado de recordarla de maneras constantes en esa comprometida agenda suya con el activismo LGBTIQ+ y que incluye un valioso espacio en la Radio Nacional de España con un programa llamado Wisteria Lane.

“Si no nos ven, si no nos manifestamos, no existimos. Y si no existimos, otros contarán nuestra historia.”, ha dicho en varias ocasiones y de distintas formas Paco Tomás, una figura que yo personalmente admiro. Y me remito a lo que dice él a propósito del documental de Angélica Cervera, en el que se da visibilidad a una familia colombiana que vive en España y prepara la celebración de la primera comunión de su hija Laura, una niña de 9 años que ha hecho un tránsito de género.

La película no se narra desde el conflicto que el tránsito de género en sí podría suponer, aunque en varias secuencias veamos algunas discusiones entre los adultos, a propósito de esa situación. Lo de “Si dios fuera mujer” es evidenciar que Laura es igual de feliz a cualquier otro infante en la medida en que sea libre y ella lo es. Laura ríe, juega, va al colegio y tiene una vida común y corriente. Sus padres la miran con ligera sorpresa y se preguntan si Oscar, ahora Laura, era realmente feliz. La sola pregunta genera evidente preocupación, despierta dudas y una amplia cantidad de respuestas y opiniones que incluye las fragilidades de esa familia que, a pesar de la enorme y valiente lucha que han emprendido, varias cosas le siguen preocupando, lo que incluye el peso de la ausencia.

Paralelo a todo ese ambiente de felicidad y libertad que dejan ver las secuencias con Laura y sus pares, la directora pone constantemente la cámara sobre la mirada aún confundida y amorosa del padre, un hombre que en un momento de la película logra quebrarse y ser lo más honesto ante lo que extraña y evidentemente no ha terminado de entender, pero sí aceptar. La familia que Angélica Cervera ha decidido seguir deja ver una enorme transformación. Aunque no nos dan mucha información, es fácil suponer que esa familia ha sido criada en las más exigentes leyes del catolicismo, por ende, el gran objetivo que quieren que la pequeña Laura cumpla es también un pequeño acto de revolución que no puede quedar minimizado y que en el documental ocupa un espacio importante. La primera comunión de Laura no es un asunto baladí entre las discusiones de los adultos, las mismas personas que, al parecer, han aprendido a ver sin juicios ni prohibiciones los juegos infantiles, que incluyen toda una divertida secuencia de travestismo que hasta yo envidio.

La libertad de esos pequeños y pequeñas no tiene desperdicio. “Si dios fuera mujer” es valiosa por su propósito de visibilizar y evidenciar su gran tema principal. Su propuesta visual no es realmente atractiva y tampoco supone una novedad para el género, pero quizás lo anterior no tiene demasiada importancia. Tiene más importancia que se siga abriendo la puerta a más propuestas de cine independiente y que estas, a su vez, logren mantenerse en los espacios a los que se proponen llegar y ojalá que estos no incluyan exclusivamente lo mainstream, o lo más comercial (lo dejo aquí para no meterme en un jardín y perder el hilo).

Lo de Cervera va por derroteros menos espectaculares audiovisualmente hablando. Lo suyo parece ser un ejercicio de adueñarse de la idea y su derecho de contar la historia que más urgente y necesaria le ha parecido. También trabajar en aquello de minimizar los espacios donde el patriarcado y las figuras de lo heteronormativo ya no puedan decir que por nuestras condiciones sexuales e identidades de género diversas somos enfermas, pervertidas o delincuentes. Esto último parte de los comentarios de Paco Tomás, aseveraciones con las que Cervera seguro estará de acuerdo.

Ficha Técnica

  • Dirección: Angélica Cervera Aguirre
  • Género: Documental
  • Duración: 70 minutos
  • Personajes: Laura Aguirre Arenas, Adriana Arenas, Óscar Aguirre
  • Producida por: Alexander Arbeláez
  • Montaje: Juan Cañola Vélez
  • Fotografía: David Correa Franco
  • Sonido: Manuel Villa Machado
  • Año estreno: 2022
  • País: Colombia

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