Shame (Deseos Culpables) – Recomendado Online


Por Sandra M Rios U
Twitter: @sandritamrios


“Hay gente que mete la pata todo el tiempo”

Steve McQueen es ante todo un artista plástico y por tal razón le ha quedado fácil generar impacto real con sus imágenes audiovisuales. Ya lo hizo magistralmente con su ópera prima “Hunger” (leer reseña aquí) y repite abordando una temática distinta con su segundo film, Shame. Después de ver una película de este cineasta es difícil dejarlo pasar por alto. Su cine no solo apela a esa contundencia de las imágenes sino también a no dejar las escenas inconclusas.

Para su segunda participación en cine, McQueen nos presenta un sórdido drama de carácter psicológico y patológico de un hombre preso del placer y el deseo. Un adulto joven que ha triunfado en el campo laboral pero que no ha sido capaz de lograr lo mismo en el ámbito sexual. Unos personajes que se sitúan en un New York más frío y oscuro.

Michael Fassbender, actor que se entrega por completo a este papel, interpreta a Brandon Sullivan, un hombre con una vida privada llena de insatisfacciones que lo llevan a mantener a diario relaciones sexuales esporádicas. Pero no solo son esporádicas; se trata de una obsesión que llega al caso clínico y por eso busca en cualquier cuerpo o cualquier medio, saciar su incontrolable necesidad.

De planos largos, de escenas que se toman su tiempo y espacio, de planos secuencias, vemos una y otra vez el cuerpo desnudo de este hombre, recurriendo incluso a la autosatisfacción. Escenas que se mantienen en la delicada línea de lo erótico y lo pornográfico – o para no ser tan alarmistas o ser acusada de mojigata, en lo explícito -,  pero que retratan con realidad y crudeza el deterioro de un hombre consumado por un triste pasado que le afecta su vida. Nunca se llega a saber el trauma de este hombre, pero su mirada profunda, esa misma que usa para seducir a cualquier mujer, revela agonía y dolor.


No logramos saber mucho de este hombre porque es reservado y soporta solo el drama de ser un adicto al sexo. Es a través de su depresiva hermana, Sissy (Carey  Mulligan), que se intuye que el deterioro de este hombre tiene raíces profundas.

Shame, que se conoce en Latinoamérica bajo el título Deseos Culpables, tiene muy pocas concesiones. Las necesidades sexuales de este personaje apremian y la cámara de McQueen esta todo el tiempo ahí para mostrarlas. Se trata de la cotidianidad de este hombre y por esa razón, puede pasar que cierto tipo de espectador se sienta hastiado, así como el mismo personaje. Su autodestrucción, no parece querer tampoco buscar ayuda profesional, lo lleva a caer en situaciones patéticas, incómodas para el espectador, deplorables y claro, muy lamentables.

Carey Mulligan es una joven actriz que pareciera mucho más madura de lo que es en realidad y eso lo han aprovechado algunos cineastas para bien en sus filmes. Mulligan tiene presencia escénica y sus actuaciones (An Education, nominada en los Oscar por su personaje en esa película y “Drive”) son muy naturales y cada vez está más desenvuelta.

Si bien hay una sensación inicial de que su personaje pareciera sobrar en la película, se convierte en un medio para entender la patética vida de este hombre, de intentar humanizar una historia de un personaje al que muchos, sin conocer sus antecedentes, podrían llegar a odiar. Quizás por esa razón, McQueen hizo nuevamente uso de este actor dado sus evidentes atractivos físicos.

McQueen nos presenta en Shame el retrato de un hombre, de su drama sin llegar a un punto en concreto, sin desarrollar las ideas del todo y esto pasa porque su narrativa se distancia de los cineastas puros, ya hemos dicho que McQueen finalmente es un artista plástico. Por eso, hay que dar razón a quienes consideran que Shame deja la sensación de carecer de guión, de lo imperfecto que resulta ser a la final, de su falta de acción y de sus escenas tan repetitivas.

No sabemos si McQueen quiso tan solo documentar la vida de un hombre insatisfecho sexualmente, punto, o quiso darle más profundidad a la historia. Lo primero lo logra a la perfección, lo segundo, de ser así, no tanto. Pero es precisamente esto lo que hace distinto a Shame, porque películas sobre el tema hay muchas. Lo grandioso de este film es como consigue retratar el sufrimiento real de las personas que padecen de hipersexualidad y ver los límites a los que llegan. Los descaros de este personaje (ver, por ejemplo, sus problemas con el computador del trabajo o el extraordinario y pesado diálogo con una mujer comprometida que se topa en un bar) son escalofriantes pero muy apegados al perfil clínico que describen de estos pacientes.

Una película que no te deja indiferente, de grandes momentos, de muy buena música pero que se debe ver con detenimiento y análisis para no quedarse solamente con las bien logradas escenas eróticas, sino ser capaz de superar los instintos banales que ofrece el film y ser testigos, más bien, de la degradación humana, de la incapacidad de lidiar con las sombras del pasado para vivir con completa normalidad.

Después de ver Shame solo se me puede ocurrir que el ala más conservadora de los Miembros de la Academia no permitió postular a Michael Fassbender en el selecto grupo de nominados a Mejor Actor Protagónico de 2011. Su trabajo en este film, por fortuna, recibió más de 25 candidaturas y recibió más de una docena de ellos.

Si le gusta esta película de este cineasta, de seguro le gustará mucho más su ópera prima, Hunger. Se las recomiendo también.

Ficha Técnica
Dirección: Steve McQueen
Género: Drama
Duración: 99 minutos
Guión: Steve McQueen, Abi Morgan
Reparto: Michael Fassbender, Carey Mulligan, James Badge Dale, Nicole Beharie, Hannah Ware, Elizabeth Masucci, Amy Hargreaves, Lucy Walters, Robert Montano, Jake Richard Siciliano, Anna Rose Hopkins, Alexandra Vino, Frank Harts, Briana Marin, Alex Manette, Stephane Nicoli, Mackenzie Shivers, Kate Dearing, Jay Ferraro, Eric T. Miller, Wenne Alton Davis, Carl Low, Neal Hemphill, Rachel Farrar, Mari-Ange Ramirez
Efectos visuales: Emelie Nilsson, Lee Clappison
Dirección artística: Charles Kulsziski
Maquillaje: Erin Hicks, Marilyn Carbone, Nick London
Montaje: Joe Walker
Música: Harry Escott
País: Reino Unido
Año: 2011




 


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