The Smiling Lombana – Reseña. La caja de pandora de un abuelo


Por Sandra M Ríos U
Twitter: @sandritamrios




Después de debutar con éxito con el documental “Carta a una sombra”, adaptación del texto publicado por el periodista Héctor Abad Faciolince titulado “El olvido que seremos”, Daniela Abad, hija del periodista y nieta del protagonista de su primera historia, un médico y defensor de los derechos humanos asesinado en la década del ochenta, lanza un nuevo documental basado en su otro abuelo, el materno.

The Smiling Lombana, construye la vida de un familiar desconocido para ella con el que revela un secreto, redescubre a un artista puro y se convierte en espejo de una cultura del país que nos avergüenza.

Tito Lombana (1932 – 1998) es ese personaje, autor olvidado de la famosa escultura de “Los zapatos viejos” de Cartagena, creada a finales de los años cincuenta en homenaje al poeta de la ciudad Luis Carlos “El tuerto” López (1879-1950) e inspirada en su soneto “A mi ciudad nativa”.

La directora se interesa en la figura materna de su abuelo porque de él sabe muy poco y su familia evita evocarlo. El secreto es la chispa que pone a funcionar las ruedas de este documental que juega todo el tiempo con el cine de género, con el drama y los thrillers, y por eso la sobrecarga de música que a veces confunde o distrae más de lo deseado. Tito Lombana nació para ser artista, con habilidades que por fortuna encontraron quién las impulsara desde muy joven y fueran las que lo llevaran a terminar de pulir su talento en Europa, lo que le cambió la visión no solo de sí mismo, sino de su propio país.

La forma como se nos va descubriendo el personaje (su narrativa), con sencillez y gracia, va despertando la curiosidad por el enigma detrás de un hombre carismático y buena vida, con posturas radicales hacia Colombia y el tercer mundo. Poco a poco, se nos va ensombreciendo el panorama de este artista, orgullo familiar y del país, cuando su ambición lo llevó a traspasar los límites de la moralidad y la legalidad.

La atmósfera tensa y de incomodidad proviene de los testimonios de los familiares, unos en pantalla, otros no, reconstruyendo para la directora ciertos momentos de la vida dinámica y pintoresca de Tito. Palabras dichas de manera calculada, meditada o en ocasiones evadiendo las preguntas aprovechando la falta de memoria por el paso del tiempo. La historia movida de este personaje comenzó a inicios de los años cincuenta con su ida al viejo continente y su caída fue a finales de los años setenta. También con fotos de archivo y videos caseros se reconstruye, en parte, la vida del protagonista.  El resto, quedan en el misterio y muchos interrogantes quedan en el aire después de conocerse las decisiones que toma, manteniendo la imagen de un hombre tan risueño como enigmático y casi indescifrable. Esto juega algo en contra de la película, pues no queda claro si en realidad hay vacíos que la directora no pudo escudriñar más, o prefirió evadirlos al tratarse de su abuelo y haber abierto la herida que en su familia provoca su nombre. Y es que aunque pareciera que todo de Tito se revela, queda la sensación, quizá por el punto de vista, que algo se ha reservado.

Daniela Abad Lombana vuelve a mirar hacia adentro, hacia su propia intimidad para presentar a un buen personaje desde lo cinematográfico, con el cual se logra una serie de reflexiones o espejos, más bien, de la cultura colombiana caracterizada por el menosprecio a nuestros orígenes, por el deseo de perder lo exótico y lo criollo para emular a quienes nos conquistaron o seguir el sueño americano. También por esa necesidad de utilizar el alto ingenio colombiano por los caminos fáciles, sin mostrar arrepentimiento ante la caída.

El documental pasa entonces en su trasfondo de lo íntimo a lo universal, del pasado al presente. Él es reflejo de una cultura que está arraigada, que aún no cambia y nos deshonra. Un personaje que cuyo viaje labró su destino y cambió su pensamiento. Son muchos los Titos que encuentran en tierras lejanas el patrón de idealización, generándose presiones que terminan contaminando y desconociendo el yo real. Tito Lombana es lo que hemos sido y lo que probablemente sigamos siendo como sociedad. Ahí radica el valor de esta película. Igualmente, este es otro de los documentales que pone en debate los límites de la privacidad, la fidelidad  y la moralidad del director, los límites de su ética familiar y lo que debe o no guardarse. La directora realizó The Smiling Lombana en contra de ellos, que la acusan de no entender el significado real de la reserva familiar.

Ficha Técnica

  • Dirección: Daniela Abad
  • Género: Documental
  • Duración: 90 minutos
  • Cinematografía: Mateo Guzmán
  • Música original: Camilo Sanabria
  • Montaje: Andrés Porras
  • País: Colombia
  • Año: 2018

 


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