La Maldición de la Casa Winchester, Helen Mirren en el lugar más embrujado de Estados Unidos




La Mansión Winchester, perteneciente a la esposa del magnate William Wirt Winchester y que registra la mayor actividad paranormal en los Estados Unidos, es la inspiración de la nueva película de horror de los hermanos Peter y Michael Spierig (Jigsaw, Predestination).

Sarah Winchester construyó y decoró su mansión de estilo victoriano desde el momento de la adquisición del terreno hasta su muerte, durante 38 años consecutivos. ¿La razón? Una maldición.

William Wirt Winchester fue el creador del rifle que lleva su nombre y el de su empresa de armas de repetición Winchester Repeating Arms Company lo que le representó amasar una gran fortuna, pues se volvió un artefacto esencial en distintas guerras, haciendo conocerse como el “arma que conquistó oeste” y que, además, se volvió pieza conocida de los vaqueros que llevaban siempre el también llamado “maldito rifle yankee que carga el domingo y dispara toda la semana”. Pero la tragedia le llegó a esta familia cuando su primera y única hija falleció al mes de nacida en 1866, luego vendría el fallecimiento del padre de William y un año más tarde el del propio inventor por causa de tuberculosis. Después de un cuadro intenso de depresión que llevó a Sarah a estar incluso en coma por un tiempo, acudió a una práctica común por la época y de quienes contaban con los recursos para hacerlo: la invocación de los seres queridos fallecidos. El resto de la historia es la leyenda que la ha convertido en una de las casas encantadas más visitadas en los Estados Unidos anualmente.

Cuenta esa leyenda que al contactarse con su esposo éste le explicó que todo lo acontecido a la familia se debía a una maldición por haber creado el rifle con el cual cientos de personas habían fallecido y ahora querían cobrar venganza. Entre ellos se contaban hombres, mujeres y niños de la tribu de los pieles roja. La idea de esta mujer, cuenta una de las versiones de esta historia, era la de apaciguar las almas inquietas por el invento de su esposo.

El “fantasma de William” le pidió adquirir un gran terreno donde construir, sin dejar nunca de hacerlo, una gran mansión, quizá para albergar ahí a los otros fantasmas reclamantes. Si Sarah dejaba de construir tan solo un minuto, le supondría su muerte. Mediums, carpinteros y obreros de la zona supieron exprimir el dinero de la familia Winchester elaborando sin planos pasillos sin fin, escaleras (hasta en el techo) que no dirigen hacia ningún lado, puertas, muros y ventanas sin función alguna en las 160 habitaciones aproximadas con las que cuenta y que hoy hacen parte de un museo que se visita ubicado en San José, California. A su construcción se le denominada caótica. Más de tres décadas representaron en 24 mil metros cuadrados la elaboración de 10.000 ventanas, 13 baños, 6 cocinas, 47 chimeneas, 3 ascensores y otras extravagancias más. Sarah Winchester falleció a los 83 años gastando su dinero en la construcción continúa de esta mansión y la presencia constante de albañiles y decoradores.



Helen Mirren encarna en esta adaptación, La Maldición de la Casa Winchester, a la atribulada Sarah Winchester en este cuento que recrea esa versión de la casa que llegó a tener siete pisos, una “casa sin fin” construida incesantemente las 24 horas al día, no para complacerse a sí misma, ni para dejarle algo a su sobrina (Sarah Snook) o para el perturbado doctor Erick Pride (Jason Clarke), sino para edificar una prisión que sirva de asilo a cientos de fantasmas vengativos. Escrita por Tom Vaughan y los propios hermanos Brothers lo que idearon con esta leyenda fue un thriller sobrenatural perturbador acerca de un “misterio histórico que jamás podrá ser explicado por completo sobre un creador tan confuso como su creación”.

En la adaptación ambientada en 1906 hay cambios de la historia original así que Sarah vive con su sobrina Marion y el hijo de esta, Henry, de 8 años de edad. Ella es una mujer atormentada por los espíritus, que escoge al psiquiatra Pride para evaluar su estado mental, descubriendo él que sus ideas sobre los espíritus podrían no ser fabricadas. La mayor parte de la película se rodó en el país de los directores (Australia) y algunas escenas tomaron lugar en la propia mansión durante tres días de rodaje. Varios de los cuartos más representativos del lugar fueron recreados por el diseñador de producción Matt Putland en Melbourne, así como tener presente el número 13 que también hace parte de la leyenda y es pieza esencial de la narrativa de la película.

Los propios directores hicieron el tour que hoy en día se ofrece en la casa encantada al conocer la historia inicial que había escrito Vaughan y luego desarrollaron más la idea de ese guion durante dos años. Lo que consiguieron a la final para el coproductor Tim McGahan fue “un thriller con más profundidad, más sustancia, sobre un ser humano lidiando con la culpa”. 

La Maldición de la Casa Winchester llega a salas de cine estadounidenses a partir de mañana y desde el 22 de febrero a Colombia.

Cortesía Imágenes y Notas de producción: Cine Colombia Distribución.




 


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