Jul 9 2026 20:41
Netflix – Reseña Futuro Desierto: ¿El día cero de la IA?
| Por Sandra M Ríos U | |
| X: @sandritamrios |
Más allá de toda esa explosión de adrenalina que acostumbra a desplegar Tom Cruise en sus películas de acción, los dos capítulos finales de Misión Imposible plantearon un tema que aún no es tomado en serio por el ciudadano de a pie, pero que sí hace parte de las conversaciones entre especialistas en tecnología, científicos y emprendedores: el día cero de la singularidad de la inteligencia artificial.
Por ahora, el mundo no se pone de acuerdo en cuándo ocurrirá este hipotético escenario, ni la visión sobre ella; algunos son optimistas planteando un camino donde el humano podría liberarse de toda actividad tediosa, rutinaria, y prácticamente podría dedicarse al mero trabajo por placer (algo que hoy en día es lujo de unos cuantos), mientras otros fatalistas hablan sobre la imposibilidad de los gobiernos de resolver una renta básica universal ante la cantidad de pérdidas de puestos y la improbabilidad de un grueso de la población en prepararse para la nueva realidad laboral. En lo que sí coinciden es en que es inevitable que llegue el día en que esta tecnología logre su autonomía. Unos pronostican fechas relativamente lejanas como 2040, mientras otros la acercan tanto en el tiempo como el 2030.

La producción latinoamericana de ciencia ficción Futuro Desierto, en formato de serie para Netflix, se mueve en el escenario donde, en un futuro no determinado, la inteligencia artificial usada para crear androides hipersofisticados para uso doméstico se subleva y crea una nueva raza.
La miniserie de seis capítulos va dejando al descubierto los dilemas y desafíos que debe enfrentar el humano en su cotidianidad ante el inminente cambio de paradigma, en medio de una trama que mezcla suspenso, persecución y drama.

El arranque Futuro Desierto inicia con una frase que contextualiza el ambiente que rodea esta historia: “Estamos viviendo el inicio de una revolución tecnológica. Las corporaciones globales libran una guerra feroz para explotar el poder de la inteligencia artificial a través de productos inimaginables. Una nueva realidad ha nacido”. Justamente esto coincide con una conferencia en mayo del CEO de Google DeepMind, Demis Hassabis, que considera que el impacto de la IA será 100 veces mayor que el de la Revolución Industrial, aunque su alcance todavía está siendo subestimado.
En el capítulo introductorio conocemos a una pareja que está intentando sobrellevar el duelo de su pequeña hija y deciden probar llevando a casa una versión androide de Inés. El robot pertenece a la poderosa compañía Fuzhipin, que ha pasado a una nueva etapa en su carrera por liderar la tecnología, distribuyendo su producto realista como asistente para las familias y a los cuales denominan ANBIs.

Detrás del éxito de esta etapa está un psicólogo viudo, Álex, que es trasladado desde Silicon Valley a un pueblo remoto en Chiapas junto a su familia. Él ya lleva varios años usando un ANBI que lo asiste con sus hijos. Pero lo que se ve como un avance tecnológico deseado en cualquier hogar, esconde otros propósitos para estas corporaciones.
Vencer el “valle inquietante” es una de las dificultades mayores de Fuzhipin frente a sus clientes, ese concepto de la robótica vinculado al rechazo que se siente respecto a los robots que se ven tan humanos y es este conflicto el que hace que estos padres de familia tomen una decisión drástica al cierre del capítulo inicial.

Cada episodio de Futuro Desierto va dejando una serie de interrogantes sobre el impacto que la IA y sus usos en la cotidianidad pueden llegar a tener dentro de las dinámicas familiares, sociales, laborales, políticas y culturales. El primer capítulo aborda cómo la idea arraigada de que “un hijo es irremplazable” y el proceso de la “muerte y el duelo”, pueden tener otras concepciones y formas de procesarlos.
Correctamente dirigida por los hermanos argentinos Lucía (La Caída) y Nicolás Puenzo, la serie va retrocediendo al pasado muy cercano de sus protagonistas para ir descubriendo poco a poco la intriga detrás de esta compañía y el porqué los ANBIs se revelan. El desempeño de estos androides a cargo de las actrices Àstrid Bergès-Frisbey e Isabella Arroyo se asemeja al de Alicia Vikander en Ex-Machina, un buen referente para lo que es esta miniserie.

Hay tres líneas narrativas que mantienen la atención sobre la serie y todas caminan con igual interés: la ambición desmedida del presidente de Fuzhipin, Frank, en otro gran antagónico del actor colombiano Andrés Parra; el afán del psicólogo por contrarrestar los intentos de su amigo y colega de violar las normas internacionales y la huida de la ANBI que por años ha sido una madre para los hijos de Álex, al reencuentro con sus iguales. En ese reparto estelar de actores latinoamericanos que da gusto ver, también aparecen Ilse Salas, José María Yazpik, Natalia Solián y Flavio Medina.
Mientras estas tres líneas narrativas se desenredan, la miniserie adicionalmente deja en el aire la pregunta sobre el conflicto que la IA tiene con las ideas de la religión y el dilema sobre quién es Dios, ante este cambio de paradigma. Este tipo de planteamientos tan cercanos a nuestra realidad, hacen que la serie se vuelve más interesante y propone verla desde una mirada más reflexiva que la mera entretención. Precisamente en mayo, la Iglesia Católica en su encíclica sobre Inteligencia Artificial “Magnífica Humanitas” expresó sus altos temores respecto a la incapacidad de este avance tecnológico para ser neutral, abogando por “desarmarla” para evitar que se convierta en una herramienta de control y exclusión.

Con un final que resuelve el enigma pero que deja abierta una ventana de posibilidades para continuar con otra temporada, el guion de Leonel D’Agostino y César Sodero estructura muy bien estas preguntas claras pero incontestables, así como el escenario realista en el que se dan. Futuro Desierto deja la sensación agridulce para la audiencia de estar haciendo parte de uno de los grandes cambios en la historia de la humanidad que nos llevará a una evolución sin precedentes, pero que desde ya implica renuncias a la libertad individual dada la hipervigilancia que supone vivir conectados en todo momento y a conceptos éticos y morales inculcados y arraigados en nuestras entrañas.
Muy buena apuesta de Netflix en Latinoamérica, con una producción de talla global por sus elevados valores de producción.










