Entrevistamos a los protagonistas de Ruido Rosa de Roberto Flóres Prieto


Por Sandra M Ríos U
Twitter: @sandritamrios




Entrevistamos a Mábel Pizarro y Roosevel González, los dos protagonistas de Ruido Rosa.

 

Roberto Flóres Prieto acaba de ganar el premio a Mejor Director en la pasada edición del Festival de Cine de Cartagena por su tercer largometraje de ficción “Ruido Rosa”, la historia de un amor imposible entre dos personas ya maduras, que compitió en el Festival en la categoría de Cine Colombiano.

Con guion de Carlos Franco Esguerra, la historia transcurre en un espacio citadino y cuya estética parece ser una extensión del estado anímico de sus protagonistas. Carmen y Luis son dos personas maduras y solitarias que el destino une  en un momento donde quizás el amor deja de ser la prioridad para muchos.

Quienes los interpretan son Roosevel González, con quien Roberto Flóres ya había colaborado en “Heridas”  y Mábel Pizarro, experimentada actriz de teatro barranquillera, dramaturga con más de 30 años de carrera. Ambos  son dos actores cálidos que hicieron grata esta entrevista. Esto nos contaron sobre su participación en Ruido Rosa (leer las notas del director).

  • Comencemos hablando de las expectativas por este nuevo estreno del cine colombiano.

Mabel Pizarro (en adelante M.P.): Yo confío mucho en la película en el sentido que plantea un tema muy íntimo, muy humano, que tiene que ver básicamente con la reivindicación del amor en cualquier momento de la vida y eso me parece algo muy valioso, además en el momento en el que ellos lo viven es un momento en el que mucha gente pensaría que el amor ya no va a venir, que se han perdido las expectativas de la vida, como en una especie de desesperanza que no tiene mucho sentido, porque uno sí sigue vibrando y sintiendo de la misma manera e incluso a veces más, porque la vida, a determinadas edades, nos permite  espacios que no los permitía la juventud. Entonces ahora uno ve el amor de otra manera, de forma más tranquila, pero también conservando la pasión, que de cualquier manera es inherente al amor.

  • Y en la película es algo se muestra de forma distinta.

M.P.: Sí, me parece que la manera como se trata no es la manera como se aborda siempre.

  • Lo que mencionas hace parte del estilo que caracteriza ya a Roberto Flóres.

M.P.: Exacto. Es algo innegable, una búsqueda particular que tiene Roberto y precisamente eso es lo que, quizás, a veces cuesta entender y de adentrarse en ese mundo que él quiere transmitir, pero que finalmente cuando uno lo entiende comprende la validez que tiene y así logra uno aportar a su propuesta más que como actores, como seres humanos.

  • ¿Cuál es el mayor valor que rescatas de la película?

M.P.: Me parece que el mayor valor que pueda tener la película es esa transmisión de cosas tan humanas. Está el actor, a nivel humano, por encima del nivel técnico o temático.

  • ¿Cómo fue la escogencia de ambos para Ruido Rosa?

Roosevel González (en adelante R.G.): En el caso particular, llegar a la película fue un proceso largo de desencuentros. Roberto fue mi profesor en la Universidad de Magdalena en el programa de cine, ahí fue cuando nos conocimos y fue surgiendo la idea de hacer un trabajo juntos. Nosotros tuvimos una primera experiencia con “Heridas”, otra película de Roberto Flóres. Ahí tuve un papel secundario, pero siempre quedamos pendientes de realizar otro proyecto, incluso en este tiempo apareció “Cazando Luciérnagas” como una posibilidad que finalmente no se materializó, hasta que con el guion de “Ruido Rosa”, y por el tipo de personaje, se adaptaba a mi perfil, tenía algunos puntos de encuentro conmigo mismo. Fue así como pudimos hacer un nuevo acercamiento y hacer un trabajo que yo particularmente estaba ansioso por realizar.

  • ¿Cuánto tiempo transcurrió?

R.G.: Entre el momento en que se planteó la posibilidad de participar y el momento en que hicimos la película, transcurrió un año o año y medio, y con uno o dos guiones de por medio en el trabajo.

  • ¿Y en el caso tuyo Mábel?

Robert conoce mi trabajo teatral, porque yo fundamentalmente soy actriz de teatro desde hace más de 30 años, y bueno, siempre me ha gustado la actuación, me encanta esa apertura que le hace al mundo interno, que te exige meterte en ciertos recovecos para poder descubrir lo que se quiere mostrar. Roberto vio un video que yo hice para un alumno de él. Recuerdo que no quedé nada satisfecha con ese video, pero él lo vio y fue en ese donde vislumbró algo del personaje de Carmen, porque, ahora que lo recuerdo, hacía también de una mujer mayor que tenía una posibilidad de reencuentro con alguien. Cuando él me llama para la película, yo iba a ser sometida a una operación, así que no iba a ser posible participar, pero para mi grata sorpresa, y es algo que siempre le agradeceré, me dijo que él me esperaba.

  • “Lo que es para uno es para uno”, reza el dicho.

(Risas) Sí, era algo que no podía creer. De hecho, el día antes de la operación me llevó el guion y me ratificó que lo íbamos a hacer. De hecho mi personaje sufrió algunos cambios.

  • ¿Cuéntanos de esos cambios?

El personaje que inicialmente concibió Roberto era de una sordomuda y cuando lo supe, sí que pensé que me la había puesto bien difícil, pero estaba dispuesta al reto. Yo empecé a leer libros sobre lenguaje de señas, a aprender a decir mi nombre y todo ese tipo de cosas. Pero como decía Roosevel pasó el tiempo, casi dos años, el tiempo en el que hizo “Cazando Luciérnagas”, y el personaje cambió a la Carmen que conocemos.

Recuerdo que con Roberto nos vimos una o dos veces durante ese tiempo y me preguntaba: “¿tú realmente crees que no la vamos a hacer, verdad?” (risas). Y siempre me decía que la película iba, que seguía andando. Así que cuando fue finalmente, me entregó el guion y ya era diferente.

  • Si bien el personaje inicialmente te retaba por ser sordomuda y finalmente no lo fue así, Roberto propone otro tipo de retos para sus personajes al poner en ellos un tono distinto al imaginario del Caribe.

R.G.: Lo que ocurre un poco con la narrativa de Roberto es que todo lo que él pretende contar lo liga mucho a las actuaciones, Roberto es una persona muy cercana a los actores. Él da la libertad de construir y proponer, pero se hace muy cercano a él. Conozco desde antes su forma de hacer cine y se que sus personajes son contenidos y eso realmente no es un contrasentido con el Caribe. Nosotros conocemos un estereotipo de los caribeños: bullosos, alegres, pero eso es simplemente una parte del ser Caribe, porque allá convive mucha diversidad; en la Sierra Nevada, por ejemplo, son un tanto bucólicos, melancólicos. La alegría en el caribeño es, en unos casos, un arma de resistencia para soportar su propia realidad, que no contradice lo contenido,  como forma de expresión en la narrativa. Hay una cosa bien importante y es que la construcción de lo Caribe, más que en el hacer está en la imagen.

  • Esa imagen es algo que transmite muy bien Roberto. Los ambientes son muy caribeños.

M.P.: Sí, Roberto Flóres construye la imagen de lo que él va logrando de los momentos. Eso le ha permitido plasmar no un Caribe local, sino uno universal.

  • Sus personajes tienen varios picos emocionales. Hablemos de la construcción de personajes.

M.P: Nosotros estuvimos muy atentos a ver cómo estos personajes iban viviendo las situaciones, afectados por las circunstancias que los atormentaban a cada uno de ellos particularmente, y entonces en el momento que se encuentran, el primer momento, cuando ella lo ve salir del hotel, fue muy importante para mi y en eso me ayudó mucho Robert.

  • ¿Por qué?

Porque él me describió esa escena diciéndome que eran dos animales heridos que se reconocen. Entonces para mi eso fue muy claro. Era imaginar que en la distancia estábamos viviendo una situación parecida, pero que aún no había esa plena conexión, esa vibración. Esta ese Ruido Rosa que está latente en la película todo el tiempo, pero queda ahí. Fue un trabajo muy rico a nivel actoral, de ir descubriendo lo que iban sintiendo cada uno de ellos, según el momento. Lo otro es que fuimos muy sinceros en la relación como actores.

  • Como esta es una historia de amor particular, ¿cómo trabajaron la química?

R.G.: Esa conexión de las escenas tuvo dos momentos, dos niveles; por una parte la guía del director, o sea, lo que él quería ver; pero por otra parte, y esto creo que jugó a favor de la película, es que hubo un feeling. La primera vez que nos conocimos hicimos un casting, pero el bagaje y la experiencia permitió un acercamiento fluido, casi que natural.

M.P.: Yo añadiría que Roberto fue muy inteligente viéndonos primero por separado, antes de juntarnos.

  • ¿Qué les puso a hacer el director cuando los junto en el casting?

M.P.: Hicimos una escena que formaba parte del otro guion. Una escena que agradecí que no apareciera porque pienso que era demasiado fuerte.

  • ¿En qué sentido? ¿Cómo era la escena?

R.G.: Yo no la sentí tan fuerte, pero reconozco que era una escena que tenía que ver con contacto y no fue fácil porque era la primera vez que nos veíamos.

M.P.: La descripción de la escena es que Carmen estaba en el taller de Luis y él estaba muy reacio y era Carmen quien tomaba la iniciativa. Era ella la que debía acercarse.

  • Para finalizar, tu personaje de Carmen genera simpatía por esa disposición de aprender inglés, que es lo que la mantiene motivada.

Sí, para ella representa una ilusión. Cuando Roberto me contó sobre el tema, comencé a buscar cursos de inglés caseros, porque yo en la vida real no soy muy buena para el inglés, no me gusta mucho y me resisto. Lo que ves ahí es tal cual como yo lo haría intentando aproximarme a ese idioma. La verdad es que no soy tan hábil para eso. Es más, yo le dije eso al director y él me dijo que no había problema, que íbamos a aprovecharlo para el personaje. En mi preparación yo repetía igual en mi casa algunas frases, buscando entrar en el personaje y esa obsesión de ella, porque sabe que es su única salida.

Ruido Rosa (leer reseña)  llegará a las salas del país a partir del 9 de abril.

 


 


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