Green Book de Peter Farrelly – Crítica. Tan agradable como poco memorable


Por Sandra M Ríos U
Twitter: @sandritamrios


Peter Farrelly el director de comedias como Amor ciego, Tontos y más tontos e Irene, yo y mi otro yo, entregó en 2018 su comedia “más seria” hasta ahora de su filmografía con la adaptación de la historia de una amistad que trascendió las barreras de la raza y el tiempo.

Green Book sigue la amistad real entre el jazzista Don Shirley ( Enero, 1927 – Abril, 2013) y Tony Vallelonga (Julio, 1930 – Enero, 2013), quien antes de convertirse en autor y actor, fue el guardaespaldas y conductor del pianista.


Ambientada en la década del sesenta, nos encontramos que “Tony Lip” Vallelonga es un tipo de descendencia italiana trabajador en un club nocturno que se queda sin trabajo. Presionado por el cumplimiento de la renta y la alimentación de su esposa e hija se ve obligado a aceptar el trabajo como conductor de un negro rico, que a su juicio viste de manera ostentosa y es de hablar refinado. A su cargo queda la responsabilidad de transportar a un prestigioso cantante, Don Shirley, apodado “Doc“, en una gira por el sur de Estados Unidos y garantizar que su agenda se cumpla sin contratiempos durante dos meses, que finaliza justo el día de la navidad.

Como verán, esta es la historia de una amistad improbable, que va venciendo poco a poco, con la rutina, los prejuicios en temas como la raza y las clases sociales. El encargado de interpretar al pianista es Marhershali Ali, mientras que el chofer lo hace Viggo Mortensen. El carisma, la simpatía que despiertan ambos personajes y la evidente química es la que convierte esta historia de simple relato en un acierto inmediato para el gran público.

Coescrita por el propio Farrelly y el hijo de Vallelonga, Nick, los protagonistas fueron diseñados para sostenerse en una línea delgadísima entre el drama y la comedia, y eso Mortensen con toda su experiencia lo entiende muchísimo mejor que Ali, que en varios momentos cae en la caricaturización de su personaje, mientras que Mortensen logra una actuación formidable, creíble y natural de merecidos reconocimientos.

En medio de esta relación improbable de amistad hay otro componente que le da peso a la película y es el de la segregación racial tan cruda en los cincuenta y sesenta en los Estados Unidos, y por eso la utilidad del “Libro verde (Green Book) del automovilista negro como herramienta en esta película para proteger al músico. Sin embargo, y a pesar que la popular e infame publicación que durante más de tres décadas alertaba a la comunidad afrodescendiente de los sitios seguros para acudir sin ser discriminados y fue usada para darle su título, Farrelly prioriza el buen espíritu de esta historia y le da poca profundidad a esta guía, así como también a la segregación.

Son contadas escenas (manejadas eso sí con efectismo, tono dramático y belleza visual) en las que se abordan asuntos como la ley marcial o la segregación en el trabajo. Incluso otras producciones recientes que también han pretendido abordar el tema por los lados y con comicidad como Hidden Figures o The Help la superan al mostrar mucho más el impacto de tener en USA hospitales para ambas razas, de contar  con escuelas solo para negros, de prohibir su ingreso a la universidad, de hacerlos viajar en la parte trasera de los buses públicos, de no poder tocar una piscina o entrar por accesos distintos en sus trabajos y usar baños exclusivos para la gente “de color”. Green Book olvida la crítica frontal contra el racismo y hace un tibio repaso histórico. También hay un discurso hacia la identidad que queda reducido a una secuencia ligera, bañada con dramatismo y una composición preciosa. 

Constantemente Green Book muestra el contraste de esta particular amistad en la que la relación de poder y servidumbre entre un negro y un blanco, en medio de la latente discriminación, cambia sus roles, y en eso sí es bien efectivo Farrelly aprovechando las distintas zonas del viaje para ir mostrando las reacciones de quienes los ven a su paso. Acierta también al resaltar la idea de que es la educación la que hace a las personas y no su color o condición social.

Es Green Book una película de muy buena estética dispuesta para agradar al espectador, deslizándose en terrenos sociales y políticos, evitando ahondar en las heridas más profundas. Una película previsible que sabe camuflar bien sus convencionalismos con su carácter entrañable y su innegable referencia y vuelta de roles a “Conduciendo a Miss Daisy”, pero con una relación de doble vía.

Sorprende este Farrelly por una apuesta a una comedia alejada de lo grotesco y desbordado, apostando por la comedia amable y mucho más elaborada. En todo caso y con todo y gracia, Green Book no alcance el nivel para convertirla en una película memorable, pero es a todas luces una historia para pasar un gran rato frente a la pantalla y recordarla con cariño.

Ficha Técnica

  • Dirección: Peter Farrelly
  • Duración: 130 minutos
  • Guion: Nick Vallelonga, Brian Hayes Currie, Peter Farrelly
  • Género: Comedia, drama
  • Reparto: Viggo Mortensen, Mahershala Ali Linda Cardellini
  • Montaje: Patrick J. Don Vito
  • Cinematografía: Sean Porter
  • Música: Kris Bowers
  • País: Estados Unidos
  • Año: 2018




 


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