Reseña de Minari de Lee Isaac Chung – Desmitificando románticamente el sueño americano


Por Sandra M Ríos U
Twitter: @sandritamrios




 

“Las cosas que se esconden son más peligrosas y aterradoras”.

 

Minari es una película casi biográfica, la quinta producción del director estadounidense Lee Isaac Chung, que con una metáfora adorable habla de ese aún tan nombrado sueño americano y de las raíces.

Una historia familiar ambientada en los años ochenta que ha conmovido más de lo que uno podría esperar a la crítica y las asociaciones de premios.

Inspirado en su propia crianza en una zona rural de Arkansas, su título hace referencia a una hierba usada en la culinaria coreana (como el perejil nuestro), que tiene un rápido crecimiento y en su generosidad, donde se planta, deja el terreno apto para otro tipo de cultivos.

Esa es la conexión que nos lleva a conocer a la familia Yi, quienes se trasladan de California a una zona rural con la ilusión de poder cultivar productos de su país y venderlos en Dallas – llevan 10 años como inmigrantes -, pero las condiciones no son óptimas, el suelo deben trabajarlo mucho, rechazan el servicio de agua local en la intención de buscar su propio pozo y por casa viven en un remolque acondicionado que tiene poco por ofrecer.

El padre está casi que obsesionado, no es para menos, en sacar el proyecto de vida adelante, pero la esposa no está conforme y tiene muchas dudas. Para ayudar a cuidar a sus dos hijos menores, mientras ellos intentan alternar el negocio familiar con el trabajo de jornaleros en una fábrica de pollos (exactamente como sexadores), llega la abuela desde Corea del Sur, teniendo de inmediato el rechazo de su nieto David, un pequeño de no más de ocho años que no quiere dormir en la misma habitación con su abuela y que, por costumbres, no logra acogerla como tal. Además padece de una condición cardiaca.

Los conflictos entonces quedan servidos en este drama cálido. Las condiciones de vida en esta película ofrecen una atmósfera hostil que hace que padre y madre discutan constantemente, mientras los hijos escuchan agazapadamente e intentan procesar su nuevo estilo de vida. Chung se empeña en mostrar, con reiteración, la lucha por conseguir ese sueño americano, desbaratando su modelo idealizado, algo que no es nada nuevo y el cine ha tratado incluso con más fiereza o impacto tanto en producciones salidas del propio Estados Unidos como esta, o desde afuera como “América América”de Elia Kazan, “Sin nombre” de Cary Fukunaga, “In America” de Jim Sheridan o “In a Better Life” de Chris Weitz, para no extender la lista.

Lo que Chung ha hecho con esta película ha sido comparado con el cine del japonés Yasujirō Ozu y si bien fue el mismo director quien señaló a Ozu como una de sus referencias personales, nada más lejano. Es cierto que hay elementos en Minari que medio se acercan como el asunto de la familia y darle un tratamiento igualitario a sus personajes, pero la historia se va quedando corta, el desarrollo no tiene más evolución que el de transcurrir pausadamente una serie de sucesos y los personajes, al contrario que como ocurre con Ozu, son fáciles de digerir y comprender. Son adivinables a los pocos minutos de iniciada.

Un poco lo que sucede con Minari y su reposada y tierna historia es que plantea todo el drama de forma plana y no hay en realidad muchos matices, cosa que a ratos se intenta ocultar con cambios repentinos de tono que pasan de la tragedia al humor y viceversa, pero que no llegan a ser contundentes. No hay mucho trasfondo, no hay nada sugerente con lo que el espectador pueda complejizar su historia o reflexionar profundamente. Todo está dado para más bien romantizarla, romantizar el desmitificado discurso del American Way Of Life que encaja bien con la época en la que se ambienta la película. 

Sabemos que esta es una historia donde se ratifica que el sueño americano es una mentira, que hay enormes sacrificios y dolor en medio de su búsqueda, y que la resiliencia -palabra de moda también en el cine – juega un papel importante, pero son insuficientes para dejar esa sensación porque en esos cambios bruscos que tiene se le da paso al optimismo y la esperanza, algo que no está mal, pero depende del cómo se venda.

Una película con tan enorme sencillez y ausencia de tantas capas es increíble que tenga un metraje de casi dos horas. Minari en realidad son sus últimos 40 o 45 minutos con la llegada del turno de la abuela, en manos de la actriz Youn Yuh-jung y quien se ha llevado más de 25 premios por esta interpretación (eso sí no supera en nada a Olivia Colman en “The Father” y a Amanda Seyfried en “Mank”). Ella es la portadora del otro eje central de esta historia con el asunto de las raíces y que termina de dejar esa idea inspiradora sobre la familia, los lazos y el no olvidar esas tradiciones que pueden ser incluso útiles en algún momento de nuestras vidas. Otro aspecto que funciona bien es esa marcada diferencia de la pareja protagonista, entre la idealización de una utopía americana (la madre, a través de conservar las costumbres y de encajar dentro de la comunidad con ayuda de la religión) y el camino racional (del padre) para lograrlo, donde aparece un tercer personaje (Will Patton) que con su pretendida excentricidad refresca en algo la trama. 

Minari está lejos de esas películas que ofrecen una narrativa tanto auténtica como llena de vitalidad. Es honesta, adorable, tiene todas las buenas intenciones del mundo y destinada a conectar con el gran público, para mi gusto. De Sundance, como esta, salió en 2019 la estupenda “The Farewell” de Lulu Wang (leer reseña) que abordó con enorme autenticidad ese choque cultural que también entra en juego aquí.

El largometraje con seis nominaciones en los Oscars (¡qué exageración!) llegará a la cartelera el 13 de mayo.

Esta reseña hace parte del Especial Temporada de Premios 2021. Clic aquí para ver más nominadas.

Ficha Técnica

  • Dirección: Lee Isaac Chung
  • Guion: Lee Isaac Chung
  • Duración: 115 minutos
  • Género: Drama
  • Productores: Dede Gardner, Jeremy Kleiner, Christina Oh
  • Reparto: Steven Yeun, Alan Kim, Youn Yuh-jung, Noel Kate Cho, Will Patton
  • Cinematografía: Lachlan Milne
  • Montaje: Harry Yoon
  • Música: Emile Mosseri
  • País: Estados Unidos
  • Año: 2020

 


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