May
9
2014
17:29
“El secreto de confesión es sagrado. Lo que se hable aquí queda entre Dios y tú”
El Universo de Secreto de Confesión
El asesino se encuentra sentado en un banco mientras terminan de lustrarlo, se levanta, le paga al ilustrador, se acomoda su traje oscuro elegante sin corbata y camina hacia la iglesia, despacio, sin afán. En cada paso que da, el espectador puede intuir la intención de su futuro acto. Entra a la iglesia, camina hacia el confesionario, se arrodilla y le confiesa al cura los asesinatos que ha cometido, pero sobre todo, el último que piensa perpetrar: ¡va a matarlo! Pero antes va a jugar con él un rato, va a probar su fe, como si fuera cualquier felino con su presa, como si la sangre que le circula estuviera casi congelada, sin emociones, expresando su filosofía de vida y el supuesto equilibrio que sus actos le da a la misma.
En otra parte de la ciudad, en una casa en las afueras, un policía trata de resolver el asesinato de 5 hampones buscados por extorsión y secuestro, los saca de la piscina y descubre que sus cuellos han sido partidos por un profesional, pero, ¿por qué los mataron?
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