May
15
2025
15:20
La misteriosa mirada del flamenco: VIH y cine queer en Cannes. | Esta ópera prima de Diego Céspedes, compite en Cannes 2025. Ambientada en el desierto de Atacama, retrata el VIH/SIDA, la homofobia y las familias queer, a través de la mirada de una preadolescente en un western moderno.
El joven director Diego Céspedes ha pasado de la Cinéfondation de Cannes, donde su cortometraje El verano del león eléctrico obtuvo el primer premio, a la sección Un Certain Regard, donde presenta este año su ópera prima.
La misteriosa mirada del flamenco también compite por la Cámara de Oro y es un drama psicológico rodado en el desierto de Atacama, ambientado en los años 80, que aborda el impacto del VIH/SIDA, la discriminación LGBTI+ y la importancia de las estructuras familiares diversas, a través de la historia de una preadolescente de 11 años que crece en una familia queer.
Lidia, el nombre de esta pequeña, ha crecido en un entorno amoroso junto a su familia queer marginada, en una ciudad minera y polvorienta. La comunidad los culpa de propagar una enfermedad misteriosa que supuestamente se transmite por contacto visual cuando un hombre se enamora de otro. Descrita como un western moderno, Lidia se enfrenta a la violencia, el odio, el miedo y los deseos de venganza.

Este director chileno ha expresado que La misteriosa mirada del flamenco busca retratar la relación entre Lidia y Alexo, quienes son hermana y hermano, pero se comportan como hija y madre. A través de detalles cotidianos, rumores interminables y un punto de vista adolescente, nos sumergimos en un viaje de exploración donde Lidia confronta la ignorancia de un pueblo que intenta enterrar la realidad del VIH/SIDA y las relaciones homosexuales bajo un mito hilarante.
Con sus cortometrajes previos y esta ópera prima, Céspedes mantiene un enfoque íntimo y personal sobre temas como el VIH/SIDA, la identidad y la homofobia, integrando elementos propios del realismo mágico. “Siempre me ha gustado crear analogías entre un mundo ficticio familiar y temas contingentes de la sociedad moderna. En este caso, siendo yo mismo homosexual, creo que mostrar la paranoia del pueblo y el sufrimiento que pesa sobre los hermanos también es contar lo que está sucediendo hoy en Chile y América Latina con las enfermedades de transmisión sexual y la homofobia. Es especialmente revelador cómo se trata el VIH/SIDA, cómo lo percibimos y cómo lo convertimos en un tabú que genera miedo”.

Hoy se ha cumplido la primera función del largometraje en el Festival Cannes, donde asistentes y medios coinciden en que es una obra original, folclórica y encantadora, aunque algo extensa, que también critica el auge del fascismo. Para Giancarlo Nasi, de Quijote Films, La misteriosa mirada del flamenco “es una película muy emotiva que tiene una melancolía enorme, pero también mucho humor”.
Según este director, la inspiración para esta película provino de varios momentos de su vida personal y de la aterradora percepción con la que creció respecto al VIH/SIDA. En una entrevista durante la tercera jornada del festival comentó: “Uno de esos momentos proviene de una historia del pasado: cuando era bebé, mis padres tenían una peluquería en los suburbios de Santiago —de donde proviene toda mi familia— y todos los hombres gay que trabajaban allí murieron de sida. Esto afectó profundamente a mi madre, quien desarrolló un miedo tremendo —y también un prejuicio— hacia la enfermedad. Así que crecí con una idea aterradora de lo que era el sida. Pero a medida que crecía, y al comprender que yo mismo era gay, el mundo comenzó a abrirse. Conocí a personas disidentes que cambiaron mi perspectiva: personas que veo como seres profundamente luminosos. Y creo que ese es uno de los aspectos más importantes de esta película: cómo estas personas sobreviven —y ayudan a otros a sobrevivir— a través del amor y la creación de familias elegidas, no biológicas”.
Con un reparto que incluye a Tamara Cortés, Matías Catalán y Paula Dinamarca, la película evoca influencias de autores como Pedro Lemebel, Camila Sosa Villada, Pier Paolo Pasolini y Alice Rohrwacher, que algunos no han dudado en reconocer. Esta fue la primera vez que Céspedes trabajó con un reparto más amplio, que incluyó actores profesionales, no profesionales, niños y hasta animales, destacando que trabajar con Tamara Cortés, la protagonista que interpreta a Lidia, fue una experiencia que lo sorprendió gratamente por su energía desbordante y gran talento. “Recuerdo especialmente una escena compleja, llena de instrucciones, que pensé que tendría que rodar en muchas tomas, pero ella la clavó perfectamente en una sola. Me conmovió profundamente su trabajo, su talento y su habilidad”.

En tan solo siete años, el director chileno ha construido una filmografía breve pero impactante, caracterizada por su capacidad para entrelazar lo personal con lo político sin caer en el panfleto, como él mismo ha declarado.
El Festival Internacional de Cine de Cannes se extenderá hasta el próximo 24 de mayo.