Dic
16
2019
20:36
Por Daniel Andrés Ruiz Sierra (@TatoRuiz)
En Colombia hay un amor férreo hacia el cine francés. Se vislumbra a través de las casas distribuidoras y exhibidoras (y llego a suponer que con el público pasa lo mismo). Ve uno en la cartelera un amplio catálogo de cine de este país con títulos y argumentos que se sienten repetitivos, predecibles, soporíferos. Hablan de cine francés casi como género, y la mayor parte del tiempo para dar una referencia no tan buena. O eso es lo que, a mí, y a un grupo de cinéfilos, nos pasa.
Me acerco con cierta precaución a Sibyl de Justine Triet, y me entero que es esta su tercera película, que su corta filmografía tiene una gran ópera prima y una aceptable segunda obra, y que esta última era bastante esperada. Al parecer despertó algo de buena impresión en su paso por Cannes, un festival que también se desvive por el cine de ese país. Quizás una muestra de altísimo chovinismo.
Seguir leyendo