Cafarnaúm de Nadine Labaki – Crítica. La humanidad le falla a sus niños


Por Sandra M Ríos U
Twitter: @sandritamrios


Los niños pululan en las calles. Se volvió paisaje verlos con sus padres desplazados deambulando en las carreteras o emprendiendo huidas por mar abierto. Se volvió paisaje verlos trabajar en los semáforos. Verlos tan desorientados como sus padres adolescentes. Verlos consumiendo drogas y fugados de sus familias violentas. Verlos en cárceles o en hogares de paso. Verlos morir por desnutrición. Verlos sin alma.

La directora y actriz libanesa Nadine Labaki junto a su esposo el productor Khaled Mouzanar tejen una historia hiperrealista inspirados en lo mucho que la humanidad le ha fallado a su futuro, a los niños.

Beirut, la dinámica capital libanesa y destino de miles de refugiados sirios, es el universo donde sentaron esta poderosa historia, una crítica social frontal que reúne varios temas de la sociedad moderna: el abandono de la infancia, los migrantes, las fronteras, la paternidad, los matrimonios acordados por religión y a temprana edad. No en vano, y vaya ironía, la cineasta elige por título Cafarnaúm, el nombre de la ciudad que según los textos bíblicos fue el verdadero hogar de Jesús, desde ahí hacía sus recorridos por Galilea y fue el escenario de muchos milagros. Esta misma palabra en la literatura francesa (capharnaüm) fue tomando el significado de caos, porque la pequeña aldea también era conocida por su desorden y superpoblación. De esta manera el alto contraste y símil que quiso mostrar queda servido.

Zain, es ese milagro de la vida, un niño del que se cree, como se lee, tener 12 años de edad y que vive el caos absoluto. Sus padres nunca lo registraron y tampoco recuerdan cuándo nació. Explotado por ellos, debe trabajar en las calles junto a su hermana Sahar, a quien adora e intenta cuidar como puede y evitarle un matrimonio convenido y su paso por la prostitución. Por esas situaciones de la violencia misma y la hambruna, ella le es arrebatada y en su instinto de protección, de rebeldía y libertad, huye de sus padres.

Pero la película no inicia ahí, sino en la corte, donde Zain ha decidido demandar a sus padres por traerlo a la vida. El pequeño está condenado a cinco años de prisión por haber apuñalado a un (mal) hombre. A partir de ese momento viajamos en el tiempo por una serie de flashbacks para entender su rabiosa y desesperanzadora decisión y los motivos que lo llevaron a la cárcel. Nos adentramos en una desgarradora historia citadina que nos interna en el mundo de la indigencia, el abandono y la insoportable indiferencia. Es a través de los ojos vivaces de Zain que vemos sin máscaras la implacable ley de la calle.

Cafarnaúm ofrece unos respiros agridulces, nos da espacio para unas sonrisas tímidas, resultado de la inocencia de Zain, su ingenio para ir resolviendo su supervivencia diaria y su increíble relación paternal con un bebé.

Dirán que no hay que olvidar que esta gran obra es una gran manipulación de Labaki que decidió irse mejor por el camino de la ficción, pero esa manipulación y esa aparente explotación de la pornomisera es la que decanta en una crítica social honesta, incómoda y perturbadora. De hecho, la cineasta trabajó con un reparto de actores no profesionales y su protagonista Zain Al Rafeaa era un refugiado sirio indocumentado en Beirut. Labaki tampoco quiso que su reparto se adaptara a un guion, sino que el guion se adaptara a ellos, para así construir verdad y realismo a su relato. Al igual que en la película, el pequeño protagonista tiene tres hermanos, vivía en unos de los barrios más pobres de la ciudad, no estudiaba y trabajaba para colaborar en la familia (después de la película la Agencia de la ONU para los Refugiados los reubicó en Noruega). Cada personaje de esta historia en realidad actuó desde sus propias experiencias.

Al exhibirse en Cannes, la película fue al final ovacionada durante 15 minutos. Es imposible quedarse indiferente y resistir las lágrimas incluso cuando los créditos terminan. Labaki quiso reflexionar sobre estas problemáticas ignoradas por los gobiernos y en su inmersión en estos grupos de la población dio una fuerte voz a estos niños que, cuenta, coincidieron en casi un 99% en contestarle que: “Estar aquí no me hace feliz”, o la indagaron con escalofriantes preguntas sobre su existencia como: “¿Por qué estoy aquí si no hay quién pueda cuidarme?” “¿Tendré hambre todo el tiempo?”. Es que si bien el descuido de las entidades es mayúsculo, Nadine Labaki tampoco le tembló la mano para responsabilizar a los progenitores. La paternidad juega un papel muy importante en esta  película, al dejar sin excusas y razones como la falta de educación u oportunidad, la decisión de tener hijos sin medir las consecuencias de ese acto. 

Cafarnaúm es una película difícil de olvidar,  hermosa en su dolor y su realismo social, tremendamente universal, que con todos los méritos compite por el Oscar a Mejor Película Extranjera.

PD: El destino de los otros protagonistas de esta película también cambió sustancialmente.

Ficha Técnica

  • Dirección: Nadine Labaki
  • Duración: 127 minutos
  • Guion: Nadine Labaki, Khaled Mouzanar, Jihad Hojaily, Michelle Keserwany, Georges Khabbaz
  • Género: Drama
  • Cinematografía: Christopher Aoun
  • Montaje: Konstantin Bock
  • Música: Khaled Mouzanar
  • País: Líbano
  • Año: 2018



 


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