Entrevista a Carlos Moreno, director de Todos Tus Muertos


Por Sandra M Ríos U
Twitter: @sandritamrios


Carlos Moreno, el realizador caleño que debutó hace dos años con la galardonada película Perro Come Perro, estrenará en el 2011 dos producciones más; primero Todos Tus Muertos, cuyo estreno es el próximo 15 de Julio y después la versión cinematográfica de la novela El Cartel de los Sapos, programada para mitades de Noviembre.

Con Todos Tus Muertos, Moreno repitió el merito de ser seleccionado en la competencia oficial del prestigioso Festival de Cine Idependiente de Sundance, logrando un premio a Mejor Fotografía, un galardón que sin duda reconoció la decisión de todo el equipo de producción de rodar con las bondades y desafíos de la luz natural.

La película representa una evolución para este realizador, no solo porque su historia es madura y ofrece una posición clara y genuina como autor frente a su cine y el entorno que lo rodea, sino porque hay todo un lenguaje y una propuesta estética que aunque bien puede pasar imperceptible para algunos espectadores, es interesante y vale la pena destacar.

Todos Tus Muertos más allá de poner el dedo en la llaga sobre conflictos de carácter social, fue ante todo un experimento para probar un nuevo modelo de producción cuyo ensayo resulta conveniente para una cinematografía nacional que aún se define como naciente. No es la primera vez que me encuentro con Carlos Moreno, pero siempre es placentero conversar con este realizador, puesto que suele ser muy crítico frente a lo que hace, frente al oficio del cine y lo que sucede con la cinematografía del país, además de estar muy dispuesto a compartir su experiencia como director.

  • La historia se inspira en un hecho real, ¿cuál es?

La historia de Todos Tus Muertos nace de una disputa entre dos Alcaldes de dos municipios del Valle del Cauca que se estaban echando el uno al otro la responsabilidad de unos muertos que aparecieron en una carretera y realmente nadie se preocupó de donde venían esos cadáveres o de quienes se trataban. La preocupación era en cuál lista de estadísticas de estos dos alcaldes iban a aparecer esos muertos.

  • TTM es un film pequeño que cuenta una gran verdad. ¿Cuál fue el objetivo al contar esta película?

Nuestro primer objetivo fue mantener la película con dimensiones pequeñas, que la pudiéramos hacer pocas personas, que pudiéramos hacer un trabajo de experimentación con los actores y que el riesgo económico no fuera muy grande. Así fue concebida y así la aceptó y la acompañó Diego Ramírez, su productor, y así fueron ingresando todas las personas que fueron cómplices y participaron de la película.

  • Pero en esa concepción hay un mensaje sobre un conflicto que no es tan simple, ¿cuál es?

Cuando nosotros comenzamos la concepción de Todos Tus Muertos, pretendimos desde un inicio hacer algo muy simple. Queríamos hacer una película que tuviera pocos elementos y que con esos pocos elementos pudiéramos contar o tener casi como una fábula, tener un pequeño acuario en el cual pudiéramos explicar la configuración de un conflicto social, pero desde nuestro punto de vista. No hablo de todo el conflicto, sino que a través de una situación muy simple nos diéramos cuenta del conflicto social que había detrás de nosotros y de la paradoja humana y la forma como todos nos volvemos indolentes.

  • La sátira sirve como instrumento para hablar de realidades incómodas de un país, en este caso de la indolencia. ¿Ésta es la mejor manera de abordar un tema sensible y político, para así poder llegar más fácilmente al público?

Bueno,  sí, pero yo diría que es una afirmación a medias porque nuestra interpretación de lo que vivimos hoy como sociedad, del absurdo que nos rodea, de la locura que nos rodea como sociedad, era lo que queríamos poner en escena y no necesariamente queríamos ser moralistas; bueno, por momentos creo que llegamos a serlo, pero sí queríamos que la película tuviera un grado de indignación y que fuera evidente que éramos nosotros los que la estábamos haciendo, no tanto mostrando una posición política sino más bien humanista.

  • Bueno, pero qué más político que ambientar la historia en medio de plenas elecciones… que son un evento bien peculiar en nuestro país

Claro. Digamos que en la película nosotros quisimos generar una oportunidad para hablar de nuestro sistema político, habla de la famosa fiesta democrática y como se vive la democracia, pero detrás de todo eso y sus personajes, quisimos reflejar un conflicto cuestionando la posición de nosotros mismos respecto a nosotros como sociedad civil, la cual ve que pasan cosas y no hace nada. Como ves en la película, los personajes no tienen una actitud heroica, reveladora o de enfrentar la situación más allá del hecho de denunciarlo y esperar a ver qué pasa. Por encima de hablar mal de las instituciones: de un alcalde, del policía o del periodista, lo que hicimos fue cuestionar lo hue@&! que somos como sociedad civil. Eso era lo que queríamos aprovechar con el tema del día de elecciones puesto que en Colombia ocurren muchas cosas para reírse.

  • ¿En dónde queda el uso del humor negro y esa buena dosis de cinismo que tiene el film?

Bueno, el uso del humor negro es un instrumento para mostrar una fábula de la comedia negra y usarlo como una manera de tener cinismo.

  • Ahora que mencionas lo de la fábula, no se si yo fui demasiado crítica o reflexiva con el mensaje de la película, pero ¿qué tan efectivo son los recursos que utilizaste para que el público colombiano entienda el fondo de las situaciones cómicas y no se quede solo con su forma?

Hay algo paradójico y es que cuando la película se estrenó en Sundance y luego en Rotterdam, hubo una reacción que para mí fue inesperada, pues nos preguntaban que nosotros qué esperábamos y como pensábamos que el público en Colombia iba a recibir la película. No sé, ellos pensaban que nuestra posición era un poco heroica, similar a lo que ocurre con Jafar Panahi en Irán, o a otros cineastas irlandeses que han tenido problemas políticos por su cine vinculado a este tipo de ideas, pero nosotros nos sentíamos muy lejanos a eso porque simplemente lo que hicimos, y repito, fue exponer nuestro punto de vista desde una situación muy particular, aunque debo reconocer que se trata de un relato duro.

  • ¿Hubo público colombiano en el exterior que ha visto la película? ¿Cuál fue la reacción para ellos?

Sí, paralelamente al público extranjero ha habido también colombianos que estando por fuera de nuestro país a veces le dan una lectura dolorosa a la película y de alguna manera sienten indignación a pesar de que al final la película se revela como una farsa. A mí lo que definitivamente me gusta de todas estas series de interpretaciones y posibilidades que tiene la película es que en últimas Todos Tus Muertos está abierta a muchas cosas, es decir, tiene múltiples lecturas y, de esta manera, cada persona la asume desde su posición política y desde su condición. Todo esto me parece válido, yo creo que Todos Tus Muertos no es una película unívoca, no es una película complaciente, no busca complacer y mucho menos tiene un tono institucional y eso a mí me deja la conciencia muy tranquila. Por supuesto hay gente que no le gustará, eso me parece normal y hay gente que se vinculará a nuestro objetivo inicial.

  • ¿Entonces la mejor palabra para definir a TTM y tú posición frente a este relato es cinismo?

Algo que puede definir a la película es el cinismo, tú lo has dicho, y yo creo que lo que define claramente nuestra posición frente a este film es el hecho de ser cínicos. Eso es algo irritante y particularmente en esta película, a diferencia de Perro Come Perro, lo que buscábamos era que tuviera más preguntas que respuestas. Llevar al espectador con preguntas a la casa me parece incluso más interesante; me parece una experiencia cinematográfica más vigorosa que llevar al espectador con una respuesta tejida.

  • ¿Sin mucho buscarlo, se halló universalidad en esta fábula?

Yo siempre me refiero a una frase de Tolstoi que dice: “habla de tu aldea y serás universal”. Contando nuestra historia de una manera simple como la contamos, era realmente la forma de tener un carácter grande. Eso es lo que ha pasado con cineastas filipinos como Raya Martin o Apichatpong Weerasethakul que de una manera muy frugal hacen un cine muy auténtico.

  • La película sirvió para experimentar con un nuevo modelo de producción, ¿cómo te fue con eso? ¿Qué exactamente se quiso probar?

Nosotros queríamos probar que escribiendo una historia de pocos elementos, es decir, con pocas locaciones y pocos personajes, pudiéramos hacer una película que no costase mucho, que se rodara en pocas semanas (está duro unas 4 semanas) y que de esa manera no llegáramos a necesitar mucha gente. La historia estaba escrita para que pudiéramos trabajar con la luz del sol, luz natural, y queríamos probar básicamente eso, que teniendo una historia de pocos elementos no significaría que la película estuviera desprovista de “veneno”, o que estuviera desaliñada, o que fuera demasiado simple.

  • ¿Qué tantos tropiezos hubo?

Yo reconozco que en algunas partes fracasamos porque los presupuestos se nos subían o necesitábamos más gente, o el sol no lo teníamos como lo necesitábamos y entrábamos en desespero,  pero yo creo que todo era cuestión de paciencia, pues igual estábamos aprendiendo y ya sabemos como enfrentar el próximo reto si queremos volver hace otra película en esas proporciones que son bien particulares, entre otras cosas, porque el cine colombiano tiene un auditorio pequeño y yo creo que nosotros tenemos que hacer cine para ese auditorio pequeño; significa esto que tenemos que hacer un cine que no vaya a costar mucho, es decir, una película que cueste en Colombia más de un millón de dólares ya está corriendo un riesgo terrible.

¿Pero sin hablar de presupuestos, costos de producción y demás, Todos tus Muertos parece haber hallado esa “fórmula” con la que una buena historia se puede contar con muy poco?

De alguna manera muchos volvimos a una situación que habíamos olvidado y era el hecho de ser recursivos y eso no significa hacer cine mediocre o pobre, sino concentrarse en el asunto esencial del cine. Yo creo que por ejemplo el cine ha adquirido, y me refiero al cine en su forma de producción, mañas que son copiadas de la televisión, cuando nosotros en Colombia lo que tenemos que tener es una cinematografía naciente, tenemos que ir paso a paso. Esta película de alguna manera anima a los productores de cine a decirle a los interesados: ¡Mire, se puede hacer así! A mí me interesa mucho que el cine sea una invitación a producir y no una invitación a mantener distancia con el espectador.

  • Hablemos un poco del tapiz de este film que es la pila de cadáveres, ¿qué querías lograr cuando algunos de ellos cobran vida?

Hay algo en la película que decididamente nosotros queríamos hacer y era chocar con el espectador, de hecho la película inicia con un tono y súbitamente cambia a otro y el hecho de que los muertos no tengan sangre o que tengan cierta actividad, que abran los ojos o que estén de pie, es una forma de anticiparle al espectador que lo que está haciendo es asistir a una farsa, mucho antes de lo que se revela al final. Queríamos decirle que lo que se rodó es una película, es decir, una farsa y de esa manera creíamos que podíamos tener un poco más de conciencia o reflexión sobre el discurso que se está contando allí; pero yo creo que también sirve como un mecanismo metafórico, de jugar, de revelar y hacer evidente el cine, de no ser tan serios con el oficio, de no ser tan flemáticos, de no asumirlo con esa seriedad y ser un poco más olímpicos y mostrarnos más abiertos. Yo creo que el cine está sobre-encantado por una cuestión histórica, el cine está rodeado de unas arandelas que no le hacen falta y esta era una manera de burlar esas arandelas y a su vez poner un discurso ahí.

  • Hay una anécdota detrás de esa pila de cadáveres. Cuéntanosla.

Hay una cosa curiosa detrás de la figura como tal de la montaña de cuerpos y fue que la estudiamos mucho, nos preguntábamos como iba a ser esa montaña, entonces vimos imágenes y yo apelé a una imagen que alguna vez encontré en una enciclopedia en mi casa que remetía al holocausto nazi, algo que a mi me impactó mucho, y alguna vez en Europa, alguien me preguntó que si era muy habitual encontrar esa pila de muertos en Colombia y la verdad, como verás, era todo lo contrario. Yo creo que esto ocurre en cualquier lugar donde haya un conflicto civil. La imagen de esta montaña de cuerpos nació de un conflicto en el civilizado mundo europeo y no se inspiró en una situación ocurrida Colombia.

  • El título de la película ratifica su carácter de sátira o denuncia si se quiere. No son LOS muertos, sino TUS muertos, es decir, los tuyos y los míos, los de todos, no como simples cifras. ¿Sirvió el título para resaltar eso de la indolencia?

No solo en el título, sino que hay varios momentos en el que se habla de eso. Por ejemplo, hace poco volví a ver la película y detecté que aparece en otra parte del film cuando Don Aníbal (El terrateniente) llama al Alcalde y lo llama a preguntarle cuántos muertos son y este le contesta que 50, Don Aníbal se aterra diciendo que pensaba que eran cinco; esto significa que la diferencia entre 5 y 50 es un número, no se trata de un gesto de que hayan matado a alguien, sino de una cifra,  lo que quiero decir es que una persona muerta es una catástrofe pero 500 es una cifra, entonces eso se vuelve un conflicto social donde las personas se vuelven víctimas y la vida del otro se vuelve insignificante.

  • Carlos Moreno escribe pensando en el actor. Álvaro Rodríguez hace aquí un papel de destacar por lo diferente a sus otros papeles, porque habla poco y hace un gran trabajo corporal… ni groserías dice. Háblanos de eso.

Mira, este papel se escribió en efecto para él y Álvaro lo conoce desde su génesis, así como Perro Come Perro fue escrita para Marlon Moreno. Cuando estábamos rodando PCP, yo le decía a él que si allí era el personaje que más hablaba, en TTM, por el contrario, iba a ser el protagonista y el que menos iba a hablar. Para Álvaro fue un reto que le pareció muy interesante y sobre todo porque era trabajar con el silencio… era explorar. Él estuvo un mes antes en Andalucía para conocer el campo y trabajó allá “boliando” machete y curtiéndose con el sol. Nosotros le teníamos más líneas a Álvaro en esta película, pero le fuimos extirpando diálogos y dejándole más cosas a nivel gestual, trabajando aspectos internos como la inseguridad. Él hizo un trabajo interno muy bello porque él es un actor muy grande y de una gran generosidad.

  • Pero si el papel de Álvaro representa todos esos pecados que tenemos como sociedad, su esposa es esa parte conciliadora de este discurso descarnado. ¿Quién es la actriz y cómo fue el trabajo de esta contraparte?

En general los actores principales de Todos Tus Muertos son personas que yo había conocido durante el casting de PCP. Esta actriz trabajó en esa película como la voz de Gloria, la que llama a Peñaranda y dice que es la esposa. Todos los actores tienen una formación teatral muy fuerte y todos escriben y esa era una de las normas para que estuvieran en la película.

  • ¿Y por cuál razón?

Porque el texto era un texto sólido, pero la idea era que entre todos termináramos de construir el universo de este relato puesto que yo pienso que el universo de una película se construye a través de detalles y ellos lo podían llenar a través de su experiencia, su observación e imaginación, creando así personajes que tuvieran vida con detalles tan simples como la forma de vestir. Por ejemplo, el hecho de que a Martha (Márquez) se le viera un poco su ropa íntima hace parte de esos detalles de observación que son importantes. Eso es el tejido que colma a ese universo de vida. Yo escogí a Martha porque la conozco y he visto parte de su trabajo en las tablas en Cali y su grupo de teatro. Ella fue la ganadora del Premio Nacional de Dramaturgia hace dos años y es una persona muy inteligente que resultó una gran cómplice en este proyecto.

  • Hay animales en Perro Come Perro y en esta también, incluso más. Distintos bichos aparecen, recuerdo arañas. ¿Porqué ese gusto, qué pretendes?

De hecho, hay arañas, tijeretas, mosquitos y gallinazos. Yo tengo una búsqueda metafórica con eso y hay un significado profundo detrás de eso y es que en últimas, los animales terminan siendo reveladores y terminan desnudando a los seres humanos. Los animales terminan siendo testigos de nuestra complejidad, de nuestra miseria. Yo creo que los hombres somos el infierno de los animales. Ellos en su armonía y su dinámica terminan desnudando nuestras absurdas pretensiones y egoísmo.

  • El Valle del Cauca sigue siendo el centro de rodaje, ¿qué pasa allá que tanto te gusta?

Ojalá pueda seguir haciendo las películas allá; yo creo que es un pequeño país en el cual yo encuentro, sobre todo, lo humano para contar historias que tengan un carácter universal. A mí, repitiendo la frase de Tolstoi, me gustaría seguir hablando de mi aldea aunque el devenir cinematográfico es muy inexacto, así que no sé que pueda pasar.

  • Has sido muy crítico con la cinematografía nacional cuando copia modelos de la televisión y ahora vas a estrenar la versión para cine de la serie de “El Cartel de los Sapos”, ¿No es paradójico? ¿Qué vas hacer distinto a lo que ya se ha hecho cuando hablamos de adaptaciones en Colombia?

Yo sentí ese temor que percibo en tu pregunta la primera vez que me llamó Manolo Cardona, a quien no conocía, y me dijo que había adquirido los derechos cinematográficos de la serie y quería que fuera yo quien la dirigiera… la energía de Manolo y su ánimo convocador es tan grande que acepté. La historia de “El Cartel de los Sapos” es una historia muy interesante que cuenta algo que de cierta manera es inédito y Manolo me decía que aquí teníamos la película que siempre hemos querido hacer, que es nuestra oportunidad si admiramos a Coppola, a Scorsese, a Michael Cimino, quienes han hecho buen cine de gangsters. Y a mí esa aventura me sonó. Para mí el resultado es sensacional, la película se filmó en 8 ciudades. Yo me siento muy tranquilo con el resultado, fue una película muy difícil de hacer porque asumir algo de proporciones tan grandes como esta producción no es fácil, pero en últimas terminó siendo una experiencia muy grande para mí.

  • ¿Cuáles fueron esas ciudades? ¿hay acción y efectos especiales?

Bogotá, Cali, Ibagué, Tulúa, Buenaventura, Nueva York, Miami, Tijuana. Es un film que tiene todo como dicen por ahí: “Sexo, Drogas y Rock N’ Roll”.

  • ¿Cuándo se estrena?

El próximo 14 de Noviembre.

  • Y después de eso, ¿ya estás trabajando en alguna otra historia propia?

Sí claro, hay un proyecto por encargo de una casa productora francesa del que no puedo dar más detalles, por ahora, y hay otra que estamos escribiendo que es un thriller muy claustrofóbico llamado “Submarino”, que es la historia de un submarino hechizo que lleva coca por el litoral pacífico. Por ahora estamos en el proceso de investigación. Se trata de una historia más densa pero tiene su humor.

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