Entrevista – Autocinemás, un emprendimiento familiar en riesgo tras la circular 034 del gobierno


Por Sandra M Ríos U
Twitter: @sandritamrios




Cuando empezó lo de la pandemia, la industria cinematográfica fue de las primeras afectadas por el cierre casi inmediato de las salas de cine y el paro de los rodajes. El paso de los meses ha venido confirmando que el entretenimiento será de los últimos sectores en reactivarse y ante la inminente necesidad de mantener en funcionamiento, la estrategia de los autocines se ha planteado en el mundo entero como un salvavidas, no solo para generar algún tipo de ingreso, sino también como una opción segura (al menos por ahora no han aparecido casos de contagio por esta práctica) a la nula activación de la vida social.

Colombia no fue ajena a ese nuevo boom de los autocines – que tuvieron sus orígenes a mitades de los años cuarenta y que en el país acariciaron su auge en los 80s y 90s -, y a hoy son varias las iniciativas las que se han desarrollado para hacerlo posible. Por supuesto los exhibidores tradicionales, como Cine Colombia, Procinal y Royal Films, están ahí, pero también otros empresarios que ajenos al cine han querido apostar por este negocio. 

Uno de ellos es Diego Muñoz del autocine ubicado en el kilómetro 27 en la vía Bogotá – Cajicá, quien buscó una nueva oportunidad de ingresos, toda vez que su actividad económica también ha sido golpeada por la llegada del coronavirus. La circular 034 del Ministerio de Salud del 21 de julio y titulada “Imposibilidad de realizar actividades de exhibición cinematográfica y de espectáculos  públicos de las artes escénicas durante el aislamiento preventivo obligatorio“, sencillamente los dejó en una posición muy frágil para aguantar un proyecto listo para abrir sin que pueda operar. Detrás de lo que puede ser visto como una decisión apenas lógica y que es cuestión de esperar, no es tan simple cuando se han hecho inversiones onerosas, de la que dependen, además, familias enteras, varias de ellas ilusionadas con que esta pueda ser la oportunidad de recibir algo de dinero en medio de la crisis laboral. Esto conversamos con él.

  • No viene del mundo del cine, ¿de dónde?

No provengo del mundo cine, no tenía ni idea, de hecho, y aún me falta muchísimas cosas por aprender en esto de la exhibición. Yo trabajo alquilando maquinaria pesada en el Huila, pero con la pandemia se había detenido.

  • ¿Por qué emprender en esto de la exhibición del cine sin conocerlo y en un momento como éste, además que es un sector considerado como no prioritario en medio de ésta pandemia?

Todo inició con dos factores muy importantes para nosotros. Uno era el tema de familia y el otro el de recreación. Cada año hacemos algún tipo de actividad a nuestro hijo de 9 años, tenemos dos (la otra es una pequeña de dos), con sus primos y amigos del colegio. Por esto de la pandemia no se podía y él estaba un poco triste, así que nos sentamos con mi esposa a pensar qué podíamos hacer y surgió la idea de ir a un lugar abierto, seguro, poner un telón y proyectar una película para niños. Que todos los amiguitos pudieran desde sus carros ver la película y encontrarse así fuera a través de las ventanas. Si bien la seguridad es un tema primordial, también hay que pensar en la salud mental de ellos.

  • Los confinamientos iniciaron en marzo, ¿cuándo surgió exactamente la idea?

Fue casi a los dos meses de encierro.

  • ¿Cuáles fueron esos primeros pasos para hacerlo realidad?

Pues yo comencé a salir a buscar un lote donde yo pudiera proyectar y que se facilitara lo de la conexión eléctrica. Al tiempo comenzamos a replicarle la idea a algunos papás de los amigos de él. Todos se entusiasmaron mucho, pero me pidieron el favor que además del amiguito de mi hijo, también fuera otro primo y otro sobrino y otro amigo. Se generó una bola de nieve. Eso nos llevó a conseguir un lote un poco más grande y luego otro más grande.

  • ¿Y el lote terminó siendo entonces de qué tamaño?

Terminó siendo de 17 mil metros cuadrados, para recibir 250 carros. El lote tocó cablearlo todo, tocó ponerle luz y limpiarlo. Sacamos 25 camiones en total de basura y demarcamos los espacios, dejando entre carro y carro un espacio de 2 metros con 50.

  • ¿Bajo qué condiciones se pactó ese terreno?

Bajo contrato por alquiler a un año.

  • Para un proyecto así se necesita de mucha disponibilidad e inversión en tiempo y dinero, ¿dé donde se financiaron?

Nosotros económicamente no estábamos bien y pensamos el porqué no hacer un autocine. La primera sacrificada fue mi camioneta y con eso pensamos arrancar el proyecto. Luego recurrimos a préstamos de familiares y amigos. Haciendo vaca entre muchas personas para sacarlo adelante. Nosotros comenzamos a investigar sobre otros autocines en el país. No encontramos ninguno. Supimos que había una idea en Perú, que en México sí funcionaba uno y así continuamos investigando mucho. Luego nos comunicamos con empresas grandes de Colombia de cine, contándoles a través de comunicaciones vía email la idea que teníamos y pensando en saber qué tan difícil era que nos dieran sus películas, nos las vendieran o algo. Fueron muchos días enviando correos y no recibimos respuesta de nadie.

  • ¿Han recibido algún tipo de asesoría en esta etapa de creación?

Logramos ponernos en contacto con un distribuidor llamado AlternaVista, hablé con sus socios y ellos decidieron apoyar el proyecto. Ellos nos han guiado mucho en todo este tiempo.

  • Detállenos a groso modo esos pasos para legalizar el autocine y recibir las aprobaciones

Lo primero es la solicitud al SIREC (Sistema de Información y Registro Cinematográfico) del permiso para poder abrir una sala, para ello constituimos la empresa y se hace el registro mercantil. Se debe especificar en dónde y cómo se va a operar, qué equipos se van usar y otra serie de detalles técnicos. Debo decir que estas personas de esta entidad fueron demasiado amables, demasiado explicativas, las respuestas fueron prontas y nos apoyaron en todo. El tema siguiente fue el de la frecuencia que inicialmente nos la autorizaron libre, pero después vino el comunicado que decía que tenía que ser una frecuencia autorizada, trámite que se adelanta con la Agencia Nacional del Espectro. A nivel local ha habido disposición, pero igualmente ha sido complicado porque como esto no existía, no había una serie de procedimientos a seguir específicos y por eso se cuidaron tanto en exigirnos demasiado. De hecho lo manejamos pensando en como se maneja un parqueadero, con la seguridad, señalización e iluminación, y como se maneja un restaurante con todos los protocolos de higiene que se deben tener. Creo que fuimos los primeros en Colombia que, en realidad, iniciamos este proceso. Los papeles los tenemos hace mucho tiempo. Lo que no teníamos era el suficiente dinero para invertirle al proyecto. 

  • ¿Y con el Ministerio de salud?

En cada departamento, en los municipios lo maneja la Secretaría de Salud. Nosotros de ellos tuvimos unas exigencias grandísimas para poder tener el visto bueno. Hubo muchos inconvenientes con ellos en la cocina, baños, los pisos, en muchas cosas, pero los cumplimos.  Lo único pendiente era la visita final y firmar el acta. 

  • ¿Bajo qué nombre quedó constituido el autocine?

Autocinemás.

  • ¿Qué tipo de pantalla tiene el autocinema?

Logramos conseguir una pantalla LED, porque la idea de nosotros era llevar a los niños al cine de día, claro, y por eso el tema de los proyectores era difícil. Esa pantalla es muy costosa, pero logramos que otras personas se unieran y confiaran en nosotros.

  • Y la oferta en alimentación, ¿cómo la pensaban manejar?

Inicialmente con food tracks, pero el Ministerio de Salud nos dijo que no porque esos carros no están aprobados por temas de seguridad, entonces con la asesoría de una empresa de alimentos nos tocó construir una cocina con todas las normas nacionales e internacionales de bioseguridad, que incluye lockers para los empleados y tiene guardarropas. En la sola cocina nos gastamos casi 50 millones de pesos. Esa cocina es nuestro gran orgullo. Parece una sala de cirugía, completamente blanca en acero quirúrgico. También conseguimos empaques biodegradables que salen para el espectador totalmente sellados y vayan en una bolsa de papel directamente a los carros. También debimos hacer los baños cumpliendo con ciertas normas de distanciamiento.

  • La pantalla, hacer cocina, acondicionar el terreno, más los trámites de constitución de la empresa ¿a cuánto asciende la inversión?

Sí, los gastos se fueron subiendo y subiendo. El segundo sacrificado fue el carro de mi esposa. La inversión a hoy ya asciende a 1.300 millones de pesos.

  • ¿Ha tenido contacto con otros autocines?

Tres empresas nos han visitado. Dos pequeñas que están en esta misma zona y la visita grande que habíamos estado esperando desde el principio que eran los representantes de Cine Colombia. Ahí nos dijeron que todo lo veían muy chévere pero que nos montarían la competencia en Chía.

  • Estando listos para operar, ¿cómo reciben la circular externa 034 del gobierno del 21 de julio  y en qué posición los deja?

Obviamente con mucha preocupación y tristeza, así mismo todos los que nos han apoyado este proyecto, porque hay muchas facturas por pagar, mucha deuda. No obstante, y debo decirlo, sigo recibiendo su apoyo. Me dicen que siga, pero debimos desmontar la pantalla el fin de semana. 

  • ¿Se han comunicado entre otros exhibidores pensando en pedir, en conjunto, al gobierno que reconsidere la decisión?

He recibido algunas comunicaciones de las personas que nos visitaron, preocupados por el tema, pero digamos que son empresas que se unieron entre las más fuertes y nosotros no tenemos eso. 

  • ¿Estar con todo listo y no operar qué costos le está representando?

La seguridad de esta pantalla cada día que pasa me cuesta ocho millones de pesos. No sé si pueda decirle a la empresa de seguridad que continúen. Así mismo la persona que nos está manteniendo el pasto. Es una bola de personas que ya estában trabajando en el proyecto y ahora nos toca decirles que no va, porque infortunadamente nosotros no tenemos los recursos para aguantar sin operar.

  • ¿Cuántas personas se habían contratado y cuántas  habría empleado entrados en operación?

En maestros de obra se empleó una cuadrilla de ocho personas. Para la operación se contrataron nueve personas, dos para la cocina y cuatro para la atención de los vehículos, dos más para seguridad y un todero. A eso se le suma una serie de personas que hemos usado indirectamente, electricistas, etc. Ha sido un desfile de gente muy grande, pero en la base fija son 12 personas con el personal de aseo.

  • A pesar del desmonte de la pantalla, ¿hay esperanza de retomarlo cuando el gobierno nacional a través del Ministerio de Salud les de la vía libre definitiva?

 Como firmamos un contrato de arriendo por un año del lote, logramos llegar a un acuerdo, pero entonces para no perjudicar al señor del predio, pudimos reducirlo a seis meses. La idea es esperar. La decisión de desmontar la pantalla se da porque es muy costosa y estar sin prenderla a sol y agua es riesgoso, así que se va para una bodega. El resto de la estructura se quedará por unos días  hasta que tomemos una decisión definitiva de seguir o parar. Guardamos la esperanza de que esto pueda cambiar y se pueda reactivar el tema. 

  • Ya tenían en la nube un sitio web y ya habían comenzado a vender boletas, ¿cómo han manejado eso con los clientes?

Hemos recibido un inmenso apoyo. Hemos estado en contacto con ellos. A algunos se les devolverá el dinero desde hoy y otros nos han dicho que confían en que pronto puedan visitar el autocine. 

 

Nota 1: El único autocine que a hoy ha podido entrar en operación es el de Procinal de Mayorca en Sabaneta, en el Valle de Aburrá en Antioquia.

Nota 2: En este enlace se puede visitar el sitio web de Autocinemás.


 


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