El FICCI Itinerante 2018 en su segunda versión




El año pasado el ciclo itinerante FICCI (Festival Internacional de Cine de Cartagena) presentó seis películas de la competencia oficial de ficción, documental y gemas en cinco ciudades del país.

Este año regresa en su segunda versión en tres ciudades y nuevamente seis títulos de sus competencias oficiales.

Esta iniciativa permite acercar el cine del festival al público que no puede asistir a sus ediciones y de paso presentarles producciones que son una muestra de su apuesta por el cine arriesgado, las nuevas y más frescas narrativas y los nacientes directores.

En Bogotá

En la capital el FICCI Itinerante se presentará dentro del marco del CICLA, la Cita con el Cine Latinoamericano (leer detalles del evento y ver toda la programación aquí) que inició ayer y concluye el próximo 19 de marzo en la Cinemateca Distrital. Los cinéfilos de Bogotá podrán ver del FICCI las películas Bixa Travesty de Claudia Prescilla y Kiko Goifman, quienes ganaron el premio a la mejor dirección en la competencia de Cine Documental. También Nosotros las piedras de Álvaro Torres, el documental ganador a Mejor Película y el largometraje brasilero del mismo género Piripkura. En cuanto ficción, se podrá ver la ganadora en Berlín La Casa Lobo de los chilenos Joaquín Cociña, presente en el CICLA, y Cristóbal León.

En Cali

En Cali la cita será en el Museo La Tertulia con la presentación el 9 de marzo de Bixa Travesty y la ganadora en Locarno Mrs. Fang. El día 10 podrá disfrutarse de la animación La casa lobo y Caniba de Francia, películas que repetirán exhibición el domingo 11 de marzo.

En Medellín

El FICCI itinerante cerrará la segunda versión en Medellín en el Museo de Arte Moderno de Medellín de la siguiente forma: Mrs. Fang (15 y 23 de marzo); Caniba (16 y 22); Bixa Travesty (17 y 23); y La casa lobo (18 y 23).

Conozca las descripciones que el FICCI ha publicado de cada uno de los seis títulos seleccionados:

La casa lobo

Los artistas plásticos y cineastas Joaquín Cociña y Cristóbal León juegan a inventar el mito de una película de animación realizada en un asentamiento alemán fundado en Chile (inspirado en la célebre y siniestra Colonia Dignidad, creada por nazis y que se hizo famosa como centro de tortura en la época de Pinochet) con un propósito pedagógico: mostrarle al mundo las virtudes de una pequeña comunidad que ha vivido aislada del entorno. Esta película encontrada muestra la historia de María, una niña alemana que se escapa de la Colonia y se ve atrapada en una misteriosa casona, en la que una extraña presencia altera las formas y trastoca la realidad, llevando a la pequeña a experimentar un oscuro universo lleno de referentes góticos y horror psicológico. Con su cuidadoso trabajo de stop-motion y el preciso diseño sonoro que acompaña y enriquece la animación, La casa lobo establece un diálogo entre el cine y las artes plásticas, que se llena de resonancias políticas. Esta bizarra película cuyo proceso de realización ha sido exhibido en varios museos del mundo, cuestiona con humor negro los usos propagandísticos del cine, al mismo tiempo que redescubre el lado más oscuro de los cuentos de hadas.

Nosotros las piedras

Encontrar oro, un sueño tan antiguo como la memoria del hombre, tan antiguo como las piedras… Vivir con el anhelo de que un día la vida afloje esa dureza inclemente y árida y las ropas… y la casa… y la comida en la mesa… y los juguetes… y en fin, la vida, sea otra… En las afueras del Parque Nacional Corcovado, en Costa Rica, un grupo de hombres malvive tratando de arrancarle al río unos gramos que sirvan siquiera para el sustento diario. Son los oreros, quienes vivieron sus tiempos de abundancia cuando se les permitía el trabajo al interior de lo que hoy es un área protegida. Esos recuerdos felices, de hace ya más de 30 años, vuelven hoy con fuerza a la memoria de estos hombres, cuando están a punto de ser expulsados definitivamente del territorio y privados de un trabajo que escasamente les da para el sustento, pero sobre el que cimientan sus sueños y sus esperanzas. Sus rostros, sus torsos desnudos, sus manos, sus pies… cuentan por sí mismos una historia, de ahí tantos planos detalle y en penumbra, la misma penumbra en la que se mueven sus vidas, en claro contraste con la grandiosidad y la belleza del paisaje que los rodea, abrazándolos y castigándolos con sus lluvias inclementes. El Gordo, Güicho, Carrillo, Edwin… Unos, cansados y buenos; otros, con mala fama y pasado dudoso; la mayoría temerosos de dios; todos con un mismo sueño en forma de metal entre las piedras que les cambie la vida.

Bixa Travesty



Hay mujeres sin tetas. Hay mujeres con barba. Hay mujeres con pene. Hay, escandalice a quien escandalice, tantas opciones como seres humanos. Y eso, ella, Linn da Quebrada, una terrorista del género como se autodefine, no se cansará de gritárselo al mundo. Dispuesta a demoler prejuicios y transgredir intelectos, Linn usa sus shows, su baile, su performance y su rap como un arma para hablar de las fronteras de la identidad de género y de la libertad sexual. Más allá del tradicional e impositivo esquema occidental “hombre-mujer”, Linn defiende el derecho a ser libre, a acabar con ese estereotipo de feminidad al que ha estado ligado la idea del ser travesti, como si para ser mujer hubiera que reunir cierto tipo de condiciones o llenar ciertas expectativas… Divertida y profundamente inteligente, Linn es una diva, una mujer libre y alegre que reivindica la felicidad individual como una obligación y el quererse a uno mismo como un acto político. Una mujer que seguirá reinventándose y haciendo su tránsito a diario, porque la vida no puede ser otra cosa que movimiento constante y porque su cuerpo, como su mente, está y seguirá estando por fuera de todo estándar y etiqueta. Bienvenidos al mundo diverso. Bienvenidos al mundo real.

Mrs. Fang

¿Qué es el cine documental mas que filmar la vida?… Es también el ejercicio de filmar la muerte, y con ella, lo irretratable. Ahí el gran valor de esta magnífica película, ganadora del Festival de Cine de Locarno. Mrs. Fang, está postrada en una cama sin capacidad de moverse. Además, padece alzheimer por lo que no reconoce a sus hijos, ni reacciona ante quienes la rodean en su humilde hogar de un remoto pueblo de la China rural. Ojos abiertos, mirando al vacío. ¿Qué piensa Mrs Fang? Las conversaciones y la vida suceden a su alrededor, mientras la anciana ocupa el centro de la mirada, su rostro en primer plano… Es ella, o la ausencia de ella. Los escasos recursos económicos de una familia que se dedica a la pesca, no dejan cabida a hospitales ni tratamientos paliativos, solo queda la dedicación y el cuidado de los más cercanos de aquellos que la quisieron y la siguen queriendo, aunque ya no sea ella. Una manera de querer que, dado el abismo cultural, pueda resultarnos fría, pero que no por ello deja de ser amor filial, apoyo incondicional de los vecinos y de cada uno de esos seres tan humildes como dispuestos a estar presentes. Mrs Fang, grabado durante las semanas previas a su muerte, es un conmovedor retrato de la lenta agonía de una persona de quien, en verdad, nunca sabremos quién fue.

Piripkura

La vida, el tiempo y el espacio se acaban para los Piripkura. No hay lugar para ellos en el occidente del siglo XXI, porque ellos son esos otros que el hombre blanco nunca se esforzó por entender. Esos a los que hasta hace demasiado poco se podía matar sin consecuencias porque eran un animal salvaje más, un estorbo que no aportaba nada y sólo impedía el progreso. Y se cazaron, claro que se cazaron, matando tantos y en tal modo, que ahora son solos dos, los dos últimos en medio de la vastedad del Amazonas: Pakyî y Tamandua, los Piripkura. Sin embargo, cual un Don Quijote del siglo XXI, un hombre solitario, asistido por un puñado de escuderos, está dispuesto a enfrentarse con cuanto molino (bajo la forma de los intereses del capital encabezados por las empresas madereras en su lenta deforestación del Amazonas) se atraviese en su camino. Él es Jair Candor. Desde que contactó por primera vez con ellos en 1989, Jair ha realizado tres expediciones para encontrarlos. Demostrar que siguen vivos, es la única forma de que se prolonguen las leyes que hasta la fecha protegen el territorio y los mantienen relativamente a salvo. Contra las inclemencias del tiempo, los peligros, los animales de la selva, el calor y la edad, Jair emprenderá un nuevo épico viaje para encontrar a los Piripkura, aun a sabiendas de que puede ser una lucha perdida de antemano, aun teniendo la duda sobre su supervivencia, aun conociendo que encontrar a dos hombres que se ocultan en lo insondable de la Amazonía, es peor que aquello de la aguja en el pajar. Jair está viejo, pero su espíritu permanece intacto, así como su altruismo y su fe en el verdadero ser humano. Portando estas armas, es difícil perder la batalla.

Caniba

Tanto por las preguntas que plantea como por el personaje que la protagoniza Caniba es, sin lugar a dudas, una película perturbadora e incómoda. Ante alguien que décadas atrás cometió canibalismo y que hoy vive libre en su casa como un anciano aparentemente débil e inofensivo, pueden asumirse muchas posturas. El punto de vista con el que los directores llegan a la casa de Issei Sagawa, es el de su mirada de antropólogos y quizás por eso la película es un retrato casi que entomológico: primerísimos primeros planos grabados a escasos centímetros del rostro; largas secuencias que captan desde la respiración hasta la mirada vacía y la sonrisa cruel del personaje y de su hermano, quien además de cuidarlo guarda su propio secreto sexual… Y sin embargo, más inquietante que la manera en que está grabado y casi que más que el acto de canibalismo mismo (y que el propio Sagawa muestra en cámara a través de una historieta manga explícita y sangrienta que él mismo dibujó), es la indagación sobre el origen y la naturaleza del deseo en que la película escarba. Preguntas incómodas, agresivas y definitivamente no aptas para todos los públicos, envueltas en una atmósfera densa y una sugestividad perturbadora en cada segundo. Visceral, intenso, para nada convencional y absolutamente fascinante. Caniba no es sólo un documental, es una experiencia que nos pone a prueba como espectadores y como seres humanos.




 


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