Gauguin, un viaje a Tahití – Reseña – Corta adaptación de la vida del pintor simbolista francés


Por Sandra M Rios U
Twitter: @sandritamrios


“Ojalá pudiera encontrar un paraíso tropical donde pudiera vivir de fruta y pescado”, cuenta la historia que dijo el pintor francés Paul Gauguin, quien llegó tardíamente a este arte y se volvió famoso varias décadas después tras su fallecimiento.

Gauguin no fue un hombre fácil, fue tildado de déspota, prepotente y extraño, que nunca encajó en la sociedad francesa y por eso buscó, realizando varias expediciones, ese paraíso terrenal que saciara su idealismo.

El director Édouard Deluc dirige y coescribe esta adaptación que esencialmente se centra en los últimos años de vida del artista cuando creyó encontrar en la Polinesia ese paraíso que tanto anhelaba. Aún sin conocer plenamente al pintor, quien se adentre un poco en el mundo de Gauguin deducirá rápidamente que la película omite varios aspectos importantes de su vida.

En la visión de Gauguin, un viaje a Tahití, el artista llega a la isla después de ser incomprendido por su esposa, de no ser aceptado por la sociedad y de no recibir el beneplácito por sus obras. Allá llega a interactuar con los habitantes y se va internando más y más buscando el estado más primitivo de su convivencia. De esa experiencia salieron sus obras más populares, donde consiguió liberar sus trazos y explotarlas con color – se cree influenciado desde su infancia por los paisajes peruanos donde vivió unos años -, exotismo y sensualidad.

La película no se detiene mucho o en nada sobre esa infancia en la que sus padres parten hacia tierras incas y en el camino el padre muere de un infarto, su llegada ya trastornada por un evento dramático marca el destino de su familia y la estancia en Perú, muy del gusto del pintor al punto que hizo llamarse “el salvaje peruano”, y finaliza más pronto de lo esperado. Su madre debe retornar donde sus padres cuando él solo tenía siete años.  Gauguin, un viaje a Tahití, tampoco es muy precisa respecto a su exitosa vida como corredor de bolsa, actividad que le servía para adquirir obras y sostener a su familia compuesta por una esposa y cinco hijos. El arte era un pasatiempo, pero hastiado e incompleto decidió volverla el centro de atención, lo que lo llevó a la ruina económica. Su esposa no pudo con su nuevo estilo de vida y lo abandonó, legalizando incluso su separación años más tarde. Sin mucho qué perder y desprestiagiado es que realiza sus excursiones.

Cuentan las biografías que no tuvo una, sino varias relaciones con mujeres tahitianas y que al momento de aceptar a su musa Tehura como esposa, entregada por su familia, ésta solo era una niña de 13 años de edad (ese fue uno de los escándalos sexuales menores en los que se vio envuelto). Gauguin tuve influencias notorias de Van Gogh, amigo personal, aunque también tuvieron una relación conflictiva. A lo largo de su vida intentó suicidarse en varias ocasiones oprimido por una vida difícil y tragedias como la muerte temprana de una de sus hijas o la de su madre. ¡Y así….! Sus marcadas excentricidades, su alcoholismo y sus pensamientos radicales no aparecen en esta historia que da paso a una versión casi romántica, que poco se corresponde a su vida y su manera de llevar la existencia, quizá, en una intención de honrar al pintor que influenció fuertemente el arte moderno.  



Lo que no deja caer la película es la comprometida actuación Vincent Cassel, el buen desempeño del casting para elegir a la actriz Tuheï Adams como Tehura, la fotografía de Pierre Cottereau y especialmente la gran banda sonora de Warren Ellis.

Su experiencia en la isla fue conocida gracias a sus memorias en el escrito titulado: “Noa, Noa, la isla feliz” de su amigo el poeta y ensayista Charles Morice. El genio incomprendido de Gauguin murió en 1903 en Atuona, tras quedar solo y con las huellas de una salud débil que lo aquejó a lo largo de toda su vida.

Ficha Técnica

  • Dirección: Edouard Deluc
  • Guion: Edouard Deluc, Etienne Comar, Thomas Lilti, Sarah Kaminsky
  • Género: biopic
  • Duración: 102 minutos
  • Reparto: Vincent Cassel, Tuheï Adams, Malik Zidi, Pernille Bergendorff, Marc Barbé, Paul Jeanson, Cédric Eeckhout
  • Música: Warren Ellis
  • Montaje: Guerric Catala
  • Cinematografía: Pierre Cottereau
  • País: Francia
  • Año: 2017



 


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