I, Daniel Blake de Ken Loach gana la Palma de Oro 2016






El director de “El viento que acaricia el prado”, de “Tierra y libertad” y “Buscando a Eric”, Ken Loach, regresó este año a la competencia de Cannes con su película “I, Daniel Blake”, un drama que revela los problemas actuales de los implacables sistemas sociales cuando declaran aptos para trabajar a personas con dificultades de salud físicas y emocionales.


La historia es nuevamente de su guionista habitual, el escocés Paul Laverty, sobre Daniel Blake, un hombre de 59 años de edad que trabaja como carpintero y se ve obligado a recurrir a la asistencia social cuando presenta complicaciones con su corazón y el médico le prohíbe trabajar. Sin embargo, la administración le obliga a buscar un trabajo y cumplir así con sus obligaciones para no verse sometido a una sanción. Blake recurre entonces a un centro de trabajo y en esas visitas se cruza con Rachel, una madre soltera de dos hijos que se ha visto obligada a aceptar un alojamiento a 450 km de su ciudad para evitar que la envíen a un refugio. Ambos se conectan gracias a las terribles marañas de los procesos administrativos de la Gran Bretaña de hoy e intentan ayudarse entre sí.

Cuando se estrenó Jimmy’s Hall, su anterior película (2014), se había dicho que se trataría de la última producción de Ken Loach. El director británico asegura ahora que no se trató de un rumor, sino de una aseveración real que resultó de las dificultades durante el rodaje, pero que correspondieron más al calor del momento, porque cuando todo volvió a la normalidad, sintió que aún le hacían falta muchas historias por contar. Eso sí, esta producción fue mucho más modesta, cumpliendo con un rodaje de solo cinco semanas, en una locación más íntima y con un tema menos cautivador.

La inspiración según el propio cineasta provino de lo que considera la “cruel actitud de la administración de explotar y mantener a las personas en la pobreza. Los pobres son responsables de su pobreza”. Así empezó un proceso de investigación que realizó con su guionista y lo llevó su ciudad natal (Nuneaton) donde conoció a un grupo de personas que estaban pasando por toda suerte de dificultades al no lograr conseguir trabajos o que, cuando lo conseguían, lo hacían en puestos temporales y con ingresos inciertos. Tuvieron la oportunidad de conocer gente que les abrieron su intimidad mostrando neveras vacías, sin dinero para tomar un transporte o sin haberse alimentado bien por semanas. Supo el director que era una historia en la que los protagonistas serían los adultos y adultos mayores, personas con problemas de salud y acostumbradas a un entorno laboral tradicional que deben enfrentarse a cambios bruscos de trabajo para poder sobrevivir y además estar al día con la tecnología. “Los centros de trabajo no se han establecido con el propósito de ayudar a la gente, sino para erigir barreras en su camino… someterlos a programas de mejoramiento personal”.

Reacción de la prensa en Cannes

The Guardian comentó que Ken Loach crea una historia ficticia que es contada con “sencillez, de forma cruda y feroz, sin adornos y complejos. Una película que no es objetiva”. The Independent adiciona que se trata de un largometraje casi “didáctico e intensamente conmovedor”. En tanto, el website CineVue.com habla de su contundente mensaje: “El sistema es inhumano, pero ocasionalmente las personas pueden sorprenderlo”.


 


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