La Toma – Reseña


Por Carolina Morales
yoyo_morales@hotmail.com




 

El cine es, además de un arte, una herramienta contundente para la generación de opinión pública. Así queda demostrado cada vez que apreciamos producciones que investigan concienzudamente y que le dan una voz y un espacio a millones de personas alrededor del mundo para que puedan hablar de esos temas que han marcado su vida, sus memorias y en general su historia.

El FICCI 2011 fue uno de esos espacios que este año se abrió para darle cabida a un evento que marcó la historia de todos los colombianos y que hoy, después de 25 años, sigue teniendo muchas preguntas sin responder. La Toma es un documental dirigido por el colombiano Miguel Salazar y el sudafricano Angus Gibson. Se trata de una producción que se arriesga a inmiscuirse en un tema que para muchos es prohibido, en un país que aún después de más de medio siglo de violencia e impunidad, sigue atrapado en el silencio y la intolerancia.

 

Sin embargo, este año podemos decir que ese silencio quedó atrás y que documentales como La Toma, documental exhibido en el FICCI 2011 fuera de competencia y Pequeñas Voces, documental participante de la Competencia Oficial Documental, son señal de que la producción cinematográfica colombiana también quiere aportar su grano de arena para que eventos como estos no queden solamente en los libros de historia.

La Toma nos recuerda los hechos de hace 25 años, cuando treinta y cinco hombres armados de la guerrilla del M-19 tomaron el Palacio de Justicia de Colombia y cómo las fuerzas armadas, encabezadas por el Coronel Luis Alfonso Plazas Vega, respondieron con una retoma del palacio, convirtiendo la Plaza de Bolívar en un campo de batalla que dejo decenas de muertos y 12 desaparecidos. Plazas Vega fue acusado de estas desapariciones, un juicio que se convirtió en el foco de atención de la opinión pública y los medios de comunicación.

Este documental colombiano obtuvo quizá el aplauso más extenso de todo el festival, además de lograr que al final ninguna persona quisiera dejar su silla en el Centro de Convenciones, esperando escuchar a sus directores. Sin duda, el reconocimiento más importante para Gibson y Salazar, dos realizadores que se atrevieron y que nos recordaron a muchos el dolor de la guerra, un conflicto que directa o indirectamente ha marcado nuestras vidas.

Angus Gibson codirigió la biografía autorizada Mandela, con la cual recibió una nominación al premio Oscar. Por su parte, Miguel Salazar dirigió el cortometraje Martillo, ganador al mejor corto en el festival de Kiev, Ucrania y en el FICCI.

 


 


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