Luis Ospina hará parte del Jurado del Festival de Cine de las Palmas de Gran Canaria




Entre el 6 y el 15 de abril se cumplirá la edición 18 del Festival Internacional de Cine de las Palmas de Gran Canaria (FICLLPGC).

El cineasta colombiano Luis Ospina, conforma el Jurado Internacional de la Competencia Oficial.

El grupo de jurados de la competencia de largometrajes lo componen otros cuatro personajes: el director rumano Radu Jude; la actriz italiana Esther Elisha; la cineasta moldava Anastasya Kharchenko y el director del Festival de Gijón Alejandro Díaz Castaño.

El jurado debe otorgar los palmares entre una selección que incluye 12 películas que harán su premiere en territorio español. Esta categoría la completan dos largometrajes más que se exhibirán por fuera de la competencia: “Insect” (República Checa, Eslovaquia) de Jan Svankmajer y “El Pintor de Calaveras” (España) de Sigfrid Monleón. La única Latinoamericana de la selección es la argentina “El Espanto” dirigida por Martin Benchimol y Pablo Aparo, que cuenta la historia de un pueblo recóndito en donde los remedios caseros han reemplazado la medicina tradicional a excepción de “el espanto”, una extraña enfermedad que solo es tratada por un anciano al que todos temen visitar.

El Festival de Cine de las Palmas entrega entre otros el Premio Lady Harimaguada (que hace referencia a la famosa escultura de la ciudad) de Oro y Plata a la Mejor Película y Mejor Director, además de los reconocimientos al Mejor Actriz, Mejor Actor, la Mención Especial del Jurado y el Premio del Público.

Luis Ospina llegará al evento dos días después de iniciado, el domingo 8 de abril, día en el que además se exhibirá su más reciente documental “Todo comenzó por el fin”, antecedido por la introducción del propio cineasta. La proyección se realizará con el apoyo de Acción Cultural Española, a través del programa para la Internacionalización de la Cultura Española en la modalidad de “Visitantes”.

La obra de Ospina que se ha visto desde 2015 en varios escenarios internacionales, recoge lo que ha sido el mítico grupo de Caliwood (leer reseña de Todo Comenzó por el fin), movimiento esencial de la cultura cinematográfica colombiana y latina, y que por cuestiones del destino, se convirtió en su producción más personal al desarrollarse en momentos que fue diagnosticado de cáncer. Ambos pilares de este documental tejen una historia amena, divertida y muy humana, además de ser un testimonio sin igual de la experimentación, el cineclubismo y la cinefilia.




 


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