Natalie Portman hace su debut como directora en Cannes






Natalie Portman debuta con todo en el Festival de Cine de Cannes con una película dirigida, escrita y protagonizada por ella misma.

Lo hace además adaptando la novela autobiográfica del famoso escritor israelita Amos Oz “UNA HISTORIA DE AMOR Y OSCURIDAD”, publicada inicialmente en hebreo en el año 2002 y traducida nueve años después en varios idiomas, convirtiéndose en éxito en ventas alrededor del mundo.

Los derechos de la novela fueron prontamente adquiridos por la productora de Natalie, Handsome Charlie Films (en honor a su perro), después de haber leído el libro y desde entonces decidió que esa sería la primera historia que quería dirigir. Los orígenes israelitas de la hasta ahora conocida como actriz, también motivaron la decisión.

Portman ha descrito la obra como la historia del “nacimiento de un escritor por un vacío que su madre deja y que llena con palabras e historias. Hay una tensión entre ellos; ella lo empuja a crear, dándole el espacio que él necesita llenar. Es devastador ese abandono tan increíble, pero a la vez le da las herramientas sobre la marcha”. Natalie también destaca de la historia la capacidad del escritor de no juzgar a sus personajes, de tratarlos con empatía y mucha compasión.

Una historia de amor y oscuridad, la película, inicia en 1945 antes de dar inicio la Guerra de Independencia en Israel, que era un momento en el que la región estaba bajo el mandato británico de Palestina, para luego saltar a 1953 cuando ya se había reconocido el Estado y el escritor se traslada a un kibbutz (nombre dado a las comunidades colectivistas que se crearon tras movimientos migratorios).

Despierta interés este debut por la complejidad de esta historia autobiográfica que mezcla temas políticos, culturales, de inmigración y familiares. De hecho, la producción reconoce las dificultades de llevar a la pantalla una historia tan llena de tantas capas.

Escribir la adaptación de la novela no estuvo dentro de los planes iniciales de Natalie Portman, pero las ideas tan específicas que tenía sobre lo que quería contar la llevaron a eso, como también el tema de protagonizarlo, pues al no conseguir los recursos para iniciar su proyecto, encontró que si era ella, con su prestigio, quien lo actúa el apoyo llegaría, y así sucedió.

La película viene planeándose desde hace dos años, y una vez tuvo vía libre, Portman viajó a Israel a perfeccionar el idioma. Una historia de amor y oscuridad terminó rodándose en Jerusalém y hablada en hebreo – que consideran un personaje más de la película -, mientras que la posproducción se hizo en París, Londres y Los Ángeles. La barrera del idioma fue otro de los retos por los cuales ella quiso involucrarse en el proyecto y asegura que siempre le ha parecido gracioso como muchas buenas producciones estadounidenses pretenden hacer creer que están, por ejemplo, en Alemania, mientras que los personajes hablan en inglés y con un perfecto acento británico. Portman dice que para eso están los subtítulos:”Es preferible escuchar el idioma del lugar donde la película se ambienta”.

Natalie Portman a pesar de tener solamente 33 años, es ya una experimentada actriz, con créditos en más de 40 producciones, por ello cuenta que ha aprovechado esa experiencia para mantener bajo control la experiencia de los actores en el set y asumir un rol de director que comprende la naturaleza del artista. “Siendo actriz, valoro un director que me permite intentar hacer cosas. Me gustan las expresiones naturales. Intentar presionar a alguien hace que se sientan tiesos e incómodos. Me gusta ver lo que las personas proponen primero”.

Natalie Portman se reservó el papel de la madre, Fania Oz. Amir Tessler interpreta a Amos, cuando era un pequeño. La película, con un metraje de 98 minutos, se exhibe en Cannes por fuera de competencia y presentación será mañana viernes.


 


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