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Reseña de Sal de William Vega


Por Sandra M Rios U
Twitter: @sandritamrios


Después de debutar con La Sirga, una de las grandes películas de la era de la Ley de Cine, William Vega estrena en cartelera colombiana su segundo largometraje a partir del 5 de abril.

El título es Sal porque es el elemento con el que se sanan las heridas físicas de su protagonista Heraldo y es el que además ofrece una oportunidad de vida en un ecosistema árido. La película se desarrolló durante la Residencia de la CineFondation del Festival de Cannes.

Pero si bien la sal es el potente antibiótico con el que Heraldo puede curar las graves heridas que se produjo en un accidente en moto en el desierto para así continuar su recorrido, el viaje real de esta historia es el personal y emocional. A ese lugar inhóspito ha llegado en búsqueda de su padre. Antes ha dejado atrás su trabajo como mensajero de un restaurante chino. Sin el sentir de tener algo más que perder emprende un camino sin idea a dónde lo conducirá. Sin embargo, en un paisaje que se vislumbra inerte encuentra auxilio en Salomón y Magdalena, una pareja que llegó ahí huyendo de un pasado, logrando asentarse y sobrevivir. Ambos personajes son la antítesis para este protagonista; la incertidumbre de su pasado y sobre todo su futuro, con la existencia de una vida posible en los confines del mundo. La insistencia de una búsqueda, posiblemente en vano, con la realidad de un entorno hostil que aún así ofrece algo.

El paisaje, por supuesto, es otro elemento esencial de Sal, que William Vega y su equipo (entre ellos el más destacado fotógrafo nacional David Gallego) explotan al máximo, ayudándole a la muy bien lograda atmósfera. Una película que se mueve entre el drama y la fantasía, entre el western y el misterio. Los tres personajes centrales, leyendo bien las intenciones del director, no permiten que el espectador los adivine por completo, manteniendo sobre ellos un manto de dudas.



Sal empieza muy bien y poco a poco los minutos le van pesando, porque la cotidianidad repetitiva de Heraldo no ofrece escapes, entonces los temores que la nada son también el camino, se van confirmando. La búsqueda de un padre se desvanece por completo y queda el yo caótico. Si bien es cierto que en el espectador hay una habitual incomodidad por aquellas historias que a la final no ofrecen ninguna respuesta, el rechazo en este caso ocurre más bien porque la desazón y la falta de identidad de este personaje pudieron haber tomado tantos caminos como los que en varias tomas ofrece el desierto donde se encuentran.

Sal infortunadamente desconcierta en ese aspecto, como también un cuarto personaje de buena definición para la historia pero con falta de naturalidad. Tenemos entonces una película de personajes perdidos, que parecen una extensión del entorno donde habitan, como ya le habíamos visto a Vega en La Sirga.  

PD: Una gran mención para Diana Pérez, actriz con el mejor desempeño en la película, también productora y directora de voces con notorios 20 años de experiencia, que ojalá pudiéramos seguir viendo en el séptimo arte local. Así mismo reconocer a Contravía Films (fundada, entre otros, por Oscar Ruíz Navia y William Vega) que con Sal completa siete películas en 10 años de operaciones.

Ficha Técnica

  • Director: William Vega
  • Guion: William Vega
  • Género: Drama
  • Duración: 72 minutos
  • Reparto: Heraldo Romero, Salomón Gómez, Diana Pérez, Elibardo Célis
  • Cinematografía: David Gallego
  • Montaje: Felipe Guerrero
  • Dirección de arte: Marcela Gómez
  • Sonido: Julián Laguna
    País: Colombia
    Año: 2018



 


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