Reseña Las mil y una de Clarisa Navas – Relato femenino y de reafirmación de identidades






Por Camilo Calderón Acero – Autor invitado

Se estrena desde hoy en Netflix la película argentina Las mil y una, dirigida por Clarisa Navas y que en 2020 hizo apertura en la sección Panorama de la Berlinale.

Mientras el centro es uno solo, las periferias gozan del encanto de lo diverso y con suerte apenas llegamos tangencialmente a ellas. Quizás por esta característica es que resulta atrayente adentrarse en las calles de un barrio como Las mil viviendas, un sector popular de la ciudad de Corrientes, al norte de Argentina, un territorio que en el largometraje Las mil y una desliza el velo sobre la vida del grupo de jóvenes que allí habitan. Su directora Clarisa Navas no es ajena a este barrio: creció entre sus escaleras, parques y edificios, testigos mudos de las vivencias de quienes los transitan.

Esta cercanía confabula para que la historia fluya con una naturalidad casi documental pues las experiencias de Iris, su protagonista, suelen basarse en anécdotas de la propia directora. Como elemento que refuerza esto se encuentra la participación de jóvenes actores naturales de ese mismo entorno. Un escenario ruidoso, hostil y en ocasiones amenazante, pero donde existe un universo propio conformado por los lazos que van forjando el grupo de jóvenes del cual hace parte Iris. A ella no le interesa el estudio, tampoco los novios ni la fiesta ni beber. ‘Parchar’ con los amigos de la cuadra, como en cualquier barriada o comuna latinoamericana, parece ser la fórmula más cercana para encontrar su lugar. Sin embargo, algo nos hace intuir que en su vida no gravitan tan intensamente las fuerzas hormonales propias de la adolescencia. Sus primos, Ale y Darío, dan muestra de esos impulsos, entre el romanticismo idealista y lujuria desenfadada, siendo Iris ese punto medio que aún no decide hacía cuál rumbo partir.

El vínculo entre estos tres personajes, Iris y sus dos primos, es uno de los puntos fuertes de Las mil y una, al marcar conexiones en ese camino por el despertar sexual y la definición de su identidad. Mientras Ale y Darío son homosexuales y cuentan con el apoyo de su madre, Iris no ha decidido explorar su sexualidad y su relación familiar es más distante.

El punto de giro para Iris viene a ser la vuelta al barrio de Renata, una mujer un tanto mayor que ella y de la cual se tejen mil de conjeturas y chismes de pasillo que lejos de prevenirla como al resto de su entorno, le resultan de especial interés. A partir de la mirada inicial y sin juicios de Iris, vamos viendo el acercamiento entre estos dos personajes, entre vacilantes y osados, como cuando la cámara abandona a Iris para seguir el caminar de Renata por el barrio y luego vemos como vuelve a aparecer Iris por el frente de la misma cuadra, de suerte que adivinamos su recorrido tras escena para lograr ese encuentro. Casi que podemos sentir la emoción de su personaje, lo que demuestra una habilidad acertada de Navas para construir esos momentos.

La naturalidad y sensibilidad con que se nos muestra a Iris y a sus primos permite no solo maravillarnos, sino también conmovernos frente al duro golpe que a veces suele ser el crecer, con amenazas que van desde el ciberacoso hasta las enfermedades de transmisión sexual. Quien diría que para conjurarlas pudiera bastar apenas un abrazo grupal al compás de una cálida canción. Y no es que la directora se olvide de lo agreste del entorno o que edulcore el relato, sino que se permite y le concede al personaje la posibilidad de abrirse a partir de la simple voluntad de atreverse a ser. No por nada seguimos a su personaje por esos callejones que parecen describir los propios laberintos personales por los que va pasando y que luego terminan por abrirse al cielo.

En los años noventa varias ficciones latinoamericanas se ocuparon de estas periferias juveniles tal como “Rodrigo D no futuro” en Colombia o “Pizza, Birra, Faso” en Argentina, pero ponían el foco en el universo masculino y en elementos asociados a la marginalidad como la violencia y la criminalidad. Aunque Las mil y una muestra algunas similitudes con estos casos, estas suelen ser más que todo por el contexto que deciden narrar, pues acá la elección hecha por su directora demuestra que los retos para los y las jóvenes no se agotan en estos tópicos. La película es un relato no solo femenino sino de reafirmación de identidades para marcar un lugar en el mundo, diferente al que se les quiere otorgar.

Ficha Técnica

  • Dirección: Clarisa Navas
  • Guion: Clarisa Navas
  • Género: Drama
  • Duración: 120 minutos
  • Productores: Diego Dubcovsky, Lucía Chávarri, Carolina Penelas
  • Reparto: Sofía Cabrera, Mauricio Vila, Ana Carolina García, MarianelaIglesia, Pilar Rebull Cubells, Amanda Victoria CussighCinematografía: Amin Marchesini Weihmuller
  • Montaje: Florencia Gómez García
  • Música: Claudio Juárez, Desdeel barro
  • País: Argentina
  • Año: 2020

 


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