Reseña Teen Spirit (Alcanzando un sueño): la Cenicienta en tiempos de instagramers






Por Juan Carlos Lemus Polanía (Twitter: @jclemus)

 

Violet (Elle Fanning) tiene diecisiete años y vive en una granja con su mamá. Su pasión, el canto, la vive a escondidas de su madre cuya fuerte afiliación religiosa y un pasado que le abochorna entregan un fardo extra por cargar a la adolescente. Una publicidad de un concurso de canto anima a Violet para revelarse y soñar.

Teen Spirit es la presentación detrás de cámara del director Max Minghella. Y aunque desde el tráiler se sabía qué iba a pasar —como con Bohemian Rhapsody—, pues, se va es a saber el cómo. Sumemos. Un apellido laureado, pues, el padre del novato ganó un Oscar con en 1997 con “El paciente inglés”. Fred Berger, el de “La La Land” (2016), como productor. Elle Fanning, a la que encuentro con una tremendísima capacidad de expresar las emociones humanas con sus gestos faciales, en el protagónico. Y un afiche para enmarcar: colores neón que llaman NWR y a Noé con la selección musical ecléctica y noventera. La venta está hecha.

Talento de televisión

“A Star is Born” llegó pisado durísimo a Toronto luego de su exitoso paso en el Lido de Venecia. Tuvo la proyección el 7 de septiembre, el mismo día que Teen Spirit. Las dos tratan de una chica que tiene el don de una bellísima voz, pero que se debe sobreponer a las contingencias vitales que de entrada piden sacrificio para llegar a Itaca; en ambas hay un borracho que se hará fundamental en la realización de ese sueño. Sin hacer muchos esfuerzos Bohemian Rhapsody va de los mismo.

Y hasta ahí las similitudes. Porque al debut cinematográfico de Max Minghella es tan flojo como la película de Singer —que si no fuera por la banda sonora de Queen emocionaría bien poco—. Y es que a este filme le pasa lo que canta Willie Colón en su éxito de 1995 “no pudo en la escena donde había…”. Y no hablo de la relación entre el físico y las capacidades histriónicas de la protagonista; por el contrario, el trabajo de Fanning es lo único rescatable en Teen Spirit por cuanto el filme no logra ser nada de lo que se propone. Un musical donde en cada puesta en escena donde se debería explotar al máximo el canto, se recurre a recursos de cámara estrambóticos que hacen, salvo alguna, risible cada presentación. En esta ópera prima parece que el montaje cinematográfico fuese inocuo al no lograr dar contenido a lo filmado y queda como resultado este revoltijo de malos videos musicales. Como viendo MTV se salta de una versión del cuento de la Cenicienta a dramas religioso-políticos —migrante— y al borracho que se quiere redimir por interpolado.

La historia del relegado que a punta de trabajo duro logra pulir su don para salir adenlate es casi la base del sueño liberal. Se podría decir que el padre del director, hijo de italianos que migraron a la Isla de Wight para vender helados, lo cumplió. También Dakota Fanning, la hermana mayor de Elle, que de un pueblito de Georgia llegó con siete años a Los Ángeles a protagonizar I am Sam (2001).

Pero que las cosas hayan sido así no significa que al contarlas los otros nos la vayan a creer. Y este es el mayor desacierto de Teen Spirit: incumple con el pacto ficcional. La película se hace increíble en el sentido estricto. Una chica con linda voz que de menos de lo que canta el gallo aprende a bailar y a cantar como una profesional. Tampoco caben las formas en la que estos jovencitos se relacionan y mueven en el mundo, al parecer más contemporáneos de los éxitos noventeros de la banda sonora que fanáticos de Insta.

Filmando la telerrealidad

De Perogrullo, es decir, que la telerrealidad ha tenido en el Reino Unido uno de sus bastiones. Y que el pueblo británico se eleva en esencias vitales por cuerpos interpuestos en las dos dimensiones de la pantalla de TV. Y lo han sabido exportar. ¿Quién no recuerda la interpretación de Nessun Dorma del gordito desaliñado vendedor de celulares llamado Paul Potts —cinco millones de visitas en Youtube y contado— y la cara de asombro del villano Simon Cowell? Y el cine es solo un espejo de ella, que ya va en ello filmándola.

Y si volvemos a Elle y a Max, pues es fácil caer en la trampa de lo que muestra Teen Spirit. La trampa de la que están repletas las estanterías de “libros” en las cajas de los supermercados. Esos panfletos de autoayuda que rezan que “el cielo es el límite” y que solo basta el querer para alcanzar cualquier meta. Para encontrar la vocación que nos hará felices en tanto millonarios. La verdad es que sin cinismo me quedo con la frase de otra Violeta (Quien te cantará, 2018): “Probablemente seas una persona mediocre y del montón. No gastes tu tiempo en esforzarte e intentar ser especial, y gástalo en asumir la realidad; así, aunque no seas del todo feliz, no serás un desgraciado el resto de tu vida”.

Ficha Técnica

  • Dirección: Max Minghella
  • Guion: Max Minghella
  • Producción: Fred Berger
  • Género: Musical, drama
  • Duración: 92 minutos
  • Reparto: Elle Fanning, Rebecca Hall, Zlatko Buric, Agnieska Grochowska, Olivia Gray,Millie Brady, Jordan Stephens
  • Montaje: Cam McLauchlin
  • Música: Marius de Vries
  • Cinematografía: Autumn Durald
  • País: Estados Unidos, Reino Unido
  • Año: 2018

 


Suscríbete - CineVistAmigos

Síguenos en Twitter

Síguenos en Instagram