3 escenas icónicas de la saga Rocky a 44 años del inicio de la franquicia




La saga de Rocky es de las pocas que habitan en el imaginario colectivo con la misma nitidez y epicidad de siempre. Más de 40 años han transcurrido desde el estreno de Rocky I y continúa sin perder esos elementos que la han convertido en una de las sagas más amadas por el público.

El primer filme de Rocky (1976) rompió la taquilla al recaudar más de 117 millones de dólares (solamente en Estados Unidos) e imponiéndose en los Premios Óscar, llegando a ganar tres estatuillas incluyendo la de mejor película. Sylvester Stallone, a partir de allí, se convertiría en un ícono para Hollywood y la cultura popular. Se han grabado, además, cinco secuelas y dos spin-offs hasta el momento. De hecho recientemente, se refrescó la franquicia con nuevo personaje central en las entregas de Creed I (2015) y Creed II (2018)  disponibles desde hace pocos meses en la plataforma de Netflix.

La saga ha dejado decenas de imágenes para la posteridad, pues son múltiples sus valores estéticos, morales y deportivos. No en vano Sylvester Stallone fue seleccionado para el prestigioso Salón de la Fama del Boxeo, teniendo en consideración que Rocky ha contribuido a la magnífica difusión de este deporte a nivel mundial. La recepción de las nuevas películas de esta franquicia han sido tan buenas que ya ha sido confirmada que la tercera parte estaría dirigida por Michael B. Jordan, quien además es el nuevo boxeador protagonista, junto Sylvester Stallone, que en estas últimas ha tenido el papel de mentor.

En esta publicación recordamos tres escenas icónicas de este clásico del cine de deporte a lo largo de sus entregas:

1. Entrenamiento matutino
Es inolvidable la primera gran secuencia de entrenamiento de Rocky Balboa, levantándose de madrugada, prendiendo la radio, tomando un batido y mentalizándose para salir a trotar con su buzo gris. El cielo opaco y la sensación de que nada ni nadie tiene más vida que él, componen quizás la escena de preparación más famosa del cine. Todo ocurre en las calles de Filadelfia: Rocky trota sin cesar hasta llegar a las gradas del Museo de Arte, mientras retumba el precioso tema «Gonna Fly Now» de Bill Conti. Este Rocky se muestra totalmente listo para su combate contra Apollo.

2. Versus de entrenamientos de Rocky y Drago
Una de las secuencias más emblemáticas de Rocky IV es el conjunto de arduos entrenamientos que realizan Rocky e Iván Drago, cada uno a su manera. Por aquellos años se rumoreó que Stallone se obsesionó con la preparación física para estas escenas, al grado de que día y noche entrenaba con las herramientas clásicas del deporte, especialmente con costales de box para automatizar y perfeccionar sus movimientos, de esta forma obtener escenas realistas.

Drago, en pantalla, es una máquina de matar; con lo último de la tecnología, más el consumo de sospechosas sustancias, es realmente temible. Rocky, por su parte, se muestra en un ambiente más natural, atravesando lagos congelados, corriendo hacia las gélidas montañas, siempre entre la rusticidad y el terco heroísmo.

3. Muerte de Mickey
Luego de que Balboa perdiera su batalla con Clubber Lang, se dará una de las escenas más tristes de la saga: la conversación final con el desfalleciente Mickey. Rocky, quien le miente para hacerle creer que gracias a él sigue siendo un campeón; el rostro inflamado de Rocky refleja verdadera sorpresa y dolor, más aún cuando Mickey muere en sus brazos diciéndole que lo ama. Un momento que hasta ahora impacta por su inmensa carga simbólica para el filme.

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