Abr 30 2025 18:54
Gente de Bien – 5 Lecciones Esenciales de Producción Cinematográfica por Capucine Mahé
| Por Sandra M Ríos U | |
| X: @sandritamrios |
5 Lecciones Esenciales de Producción Cinematográfica por Capucine Mahé | La productora de Evidencia Films comparte cinco lecciones aprendidas en el rodaje de “Gente de Bien”: La importancia del casting orgánico, el vestuario invisible, la meticulosa continuidad, el respeto a los actores y el montaje como tercera escritura cinematográfica.
El cierre del Mes del Cine Colombiano será con el reestreno de Gente de Bien a diez años de haber llegado a salas la ópera prima del director Franco Lolli, un retrato intimista de la desigualdad social en Colombia que representó la primera experiencia de rodaje para varios del equipo y que terminó marcando su camino en el audiovisual.
Una de esas personas es Capucine Mahé, productora de Evidencia Films y pareja de Lolli, quien llegó y terminó quedándose en el país tras la realización de esta película. A 10 años del lanzamiento y varias obras producidas del propio Lolli y de otros directores, en CineVista la invitamos a compartir las cinco lecciones que aprendió tras el rodaje y que definieron su carrera como productora cinematográfica.

Por Capucine Mahé
Gente de Bien siempre va a tener un lugar muy particular en mi corazón, porque es la razón que me trajo a Colombia. Nos conocimos con Franco en el 2012. Se acababa de ganar la financiación del FDC para su ópera prima, que era un paso grandísimo e importantísimo para él. Nos conocimos en Francia y me dijo a los pocos meses que tenía que viajar a Colombia porque se iba a filmar su primera película.
Yo siempre había tenido vínculos con el cine, primero a los 15 años, cuando actué en una película que estuvo en Cannes con Isabelle Huppert, de Patricia Mazuy, Saint-Cyr se llama, y después actué en unas películas francesas, porque me encantaba estar en rodaje. Me encantaba observar a todo el mundo trabajar. Luego, cuando me profesionalicé, hice parte de una agencia artística y me desempeñé como abogada, siempre vinculándome con la industria del cine.

Cuando Franco me dijo del regreso a su país, supe que debía estar en ese rodaje. Me imaginé participando en un papel o siendo útil de alguna forma, entonces dejé mi trabajo como abogada en París y nos fuimos para Colombia. Tuve unos 3-4 meses para aprender a hablar español y Franco me encargó ser la vestuarista. Desde ahí me quedé en Colombia, pues empecé a trabajar en Evidencia Films como productora.

Gente de Bien no fue mi primera vez en una filmación, pero sí la primera vez en un rodaje sin estar actuando, teniendo uno de esos cargos que contribuyen a la creación de la película. De esa experiencia me quedaron cinco lecciones que, de verdad, aprendí a las malas y para bien, porque me sirvió en todo lo que estoy haciendo desde hace 10 años en Evidencia Films.
Lección 1 – El casting: Descubrir la magia orgánica de encontrar al actor perfecto
Primero, creo que la mayor enseñanza provino del proceso de casting que fue increíble y larguísimo, porque Franco le da un cuidado extremo a buscar quien pueda interpretar sus personajes y a volverlos más vivos, más interesantes, y para ello toca buscar quién conecte con el papel, con la trayectoria del personaje. Entonces, hay que ir a los lugares donde se pueda encontrar gente con perfiles parecidos.
Esto implica que Franco no quiere que la gente se adapte al papel que él ha escrito o imaginado, sino encontrar la persona que mejor pueda encarnar y llevar a la pantalla lo que él quiere contar. Por ejemplo, el proceso con los niños fue larguísimo, se vieron miles de niños y aún tenemos todos muy presente el día que encontramos a Brayan (el protagonista) en la calle, cuando ya se había acabado la jornada de trabajo y estábamos caminando por la séptima peatonal. Ahí vimos a un niño vendiendo libros, revistas y vinilos con su papá y paramos a hablar con él. De inmediato se puso a hacer un show y todos nos reímos, porque veíamos la magia de Brayan; que era un niño muy pilas, muy inteligente, carismático y tierno.

En el caso de Carlos (el padre), creo que era difícil para Franco escoger a este personaje y siento que uno puede observar también ahí ese proceso de resistencias que un director puede llegar a tener, de no ver, a veces, lo que está frente a él. Al final del proceso, era la persona y no había nadie más para hacerlo mejor y, afortunadamente, se hizo la decisión correcta. Con Alejandra Borrero, también tenía la visión que tocaba llevarla a aceptar todo un proceso distinto, una manera de filmar y a actuar diferente a lo que ella estaba acostumbrada, pero que se logró, y una vez convencida se entregó totalmente.
El método que usamos en el proceso de casting fue larguísimo y orgánico, y fue algo que hicimos, en ese momento, con chicos jóvenes que ahora lo han seguido aplicando en sus proyectos, porque presenciaron la magia que podía resultar de ahí, además de su pertinencia.
Lección 2 – El arte invisible del vestuario: Crear autenticidad desde la sutileza
Lo primero que hay que entender como vestuarista es que es un trabajo arduo y duro que termina siendo invisible. Cuando uno trabaja tiene ganas de ser visto y hasta felicitado por el resultado y en este campo no es tan así. El vestuario es algo que tiene que ser invisible. La buena mano del vestuarista está en escoger muy bien y en armar esas pintas.
Por temas de presupuesto, organicidad y para ser fieles con la representación de las trayectorias de vida de los personajes, usamos la propia ropa de los actores. Lo que hice fue escoger de su ropa la que pudiera encajar con los matices de sus personajes y de una vida ya vivida. En el caso de Alejandra, conseguimos unas prendas adicionales, pero al final, lo que más usábamos era también ropa de ella.

Hay un consejo que me gustaría compartir con esto y que he seguido aplicando. Lo ideal es que todo se haga invisible; incluso la paleta de color, que todo se vuelva muy orgánico, que los detalles estén para quien los note, pero no como una decisión arbitraria de alguien más que estuvo en el proceso.

Eso se magnifica trabajando con niños, a quienes les crece el pelo a mucha velocidad, así que hay que tener mucho cuidado. Con la continuidad viví momentos de estrés, porque uno siente que si les corta demasiado pelo pues va a ser un problema. Un detalle tan aparentemente insignificante es significativo para una película y por fortuna encontramos un peluquero buenísimo que se llama Oscar Manosalva y está dispuesto siempre a cortar un milímetro, literalmente, de pelo, de barba y a mantener colores a lo largo de un rodaje. Con él hemos trabajado también en “Litigante” y en “El otro hijo” y, de verdad, se volvió en una persona de confianza, porque ha aceptado hacer ese trabajo que es tan invisible, pero tan increíble a la vez.
Lección 4 – Dirección de actores: Construir autenticidad a través del diálogo y la entrega
Si algo se hace muy bien y con entrega total, permite que los actores puedan dar lo mejor de ellos. Aprendimos a respetar y tratar con dignidad tanto al actor como a su personaje y para ello Franco no les entrega el guion, sino que va hablando mucho con ellos sobre lo que está en juego en las escenas, sobre a qué tienen que llegar, qué tiene que pasar, qué se debería decir o no, y en ese diálogo cercano que se establece y de ensayos se va construyendo la escena que, a la final, termina siendo lo que estaba escrito en el guion, pero por caminos propios.

Eso también es muy lindo porque, o llegan los actores naturalmente a lo que estaba en el guion, o los llevan a algo mejor. A Franco le importa muchísimo esto, pues hace parte de la esencia de sus películas y del hecho que nos podamos identificar tanto con los personajes, pues esas actuaciones se sienten como la vida misma.
Lección 5 – El montaje: La tercera escritura que da forma a la historia
De Gente de Bien claramente aprendí que el montaje es como la tercera escritura y es algo que me he llevado para todos los proyectos. Primero está el guion, segundo está el rodaje y tercero está la edición.
En Gente de Bien, había unas escenas que estaban en el guion y el productor francés decía que no las quería y Franco insistía que sí. Se filmaron y llegando a edición vimos que sobraban, eran como otra película y se cortaron. Eran unas escenas en unos colegios, donde salían casi 200 niños. A pesar de toda la energía invertida en ellas, el tiempo y lo apegados que estábamos, tocaba hacer el duelo y cortarlas. Entonces, no porque existan esas imágenes hay que ponerlas en la película. Si ya sobran, toca aceptar que hay que quitarlas.

En ocasiones, ocurre que desde la escritura hay escenas que sobran, que pueden hacer perder el camino de una película, así que es mejor cortarlas antes del rodaje para no estar perdiendo plata y tiempo con algo que al final no va a estar. Después de haberlo vivido, me sirvió para estar alerta a identificarlas en los otros proyectos.
Para mí Gente de Bien fue una primera vez, pero también lo fue para mucha gente del equipo, especialmente para el grupo de casting. Otros miembros del crew ya tenían experiencia y más edad, pero siento que todos hemos crecido en la industria y hemos seguido trabajando juntos desde Evidencia Films.
Crédito imágenes: Evidencia Films

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