Reseña ‘Los delincuentes’: Auténtica Fábula sobre la Felicidad, el Sacrificio y la Libertad


Por Sandra M Ríos U
Twitter: @sandritamrios

Ejecutar un robo para ganar tiempo y vivir a plenitud. El dilema moral entre el placer, el sacrificio y la libertad en esta auténtica fábula de Rodrigo Moreno. 

Por cuenta de las religiones se ha condenado la búsqueda del placer y la felicidad, asumiendo el sacrificio y hasta el dolor como el mejor camino para alcanzarlos, y existe una asociación entre el placer y la culpa ante su merecimiento. Experimentar el placer y felicidad o sentirse excedido por ellos supone un dilema moral que incluso puede tener implicaciones éticas.

Esas virtudes que postulaban filósofos como Epicuro y Aristóteles tienen en el capitalismo el mayor obstáculo para que el humano alcance y perviva en su plenitud, que también suele estar vinculada al esfuerzo – a mayor esfuerzo, mayor la recompensa, reza el dicho. El placer por placer, la felicidad a cambio de poco no es bien visto. Entonces el hombre pasa gran parte de su existencia distraído supliendo sus necesidades básicas y cumpliendo con sus obligaciones, sumidos en rutinas laborales que agotan su tiempo.

La estupenda fábula existencial del director argentino Rodrigo Moreno habla de eso, del tiempo, la felicidad y la libertad. “Los delincuentes” no es una película de robos convencional, es una historia donde sus dos protagonistas ejecutan un robo para ganarle tiempo a la vida y así experimentar el buen vivir. ¡No es más! “Robar para recuperar tu vida” como dice su eslogan.

Para resaltar esa carrera de la rata de la modernidad, los dos personajes de “Los delincuentes” son un par de empleados de un banco en Buenos Aires que llevan más de 15 años trabajando y aún les faltan un par largo de décadas para pensionarse. Falta mucho tiempo y la vida cotidiana y rutinas pesan, por lo que Morán decide robarle al banco la cantidad exacta de salarios que le hacen falta para alcanzar su jubilación, pero multiplicada por dos. Ha decidido escoger a uno de sus compañeros y ofrecerle lo mismo, bajo la condición que sea el custodio del dinero mientras él se entrega a la policía y paga por su delito seis años (máximo) de cárcel, que pueden llegar a ser menos por buen comportamiento. Morán asume el sacrificio de pagar una condena relativamente corta, a cambio de poderse salir de la jaula y dedicarse el resto de la vida al disfrute. Extrañado, escéptico y sorprendido el trato es aceptado por Román.

Dividida sus tres horas de metraje en dos partes, en la primera vemos cómo se ejecuta el plan al pie de la letra y las consecuencias que conlleva para otros compañeros no implicados en el robo. Moreno hace un constante paralelismo, a larga de pocas diferencias, entre Morán pagando su delito tras las rejas y la vida cada vez menos emocionante de Román que ahora, además, carga con la presión de esconder un botín, que supone una salida épica a su asfixiante estilo de vida. Todo con un tono cómico que alimenta la ironía de esta aventura bienintencionada que podría ser el sueño (y no pasará de ahí) de muchos.

La segunda parte es otra película, una donde las convenciones del drama, del thriller y de las películas sobre robos se diluyen por completo. Nada se acelera, ni estalla, ni explota, no hay tensión, ni persecuciones, ni hombres desesperados buscando lo perdido, ni fugitivos intentando no dejar rastro. Es que ni siquiera hay policías. Lo que si hay es contemplación plena. Contemplación a la idílica zona rural a la que llega Román para guardar el dinero en un lugar más seguro, y contemplación de la vida que ahí viven y que le posibilitan a este personaje entender el propósito último de Morán: sí, el de vivir en plenitud. En este punto, la película nos presenta a un grupo de tres amigos (uno es un realizador de cine y videos, o bueno, como él quiera llamarse),  que viven en armonía con la naturaleza y lo que les puede ofrecer el entorno, y que se vuelven un imán – en especial el espíritu libre de Norma -, para estos dos hombres que ven cómo es posible vivir de la forma que tanto anhelan. Y me gusta que esta sea una película de adultos, de cuarentones experimentando el tipo de ocio que alimenta el espíritu, disfrutando el tiempo libre, del no hacer nada, de divertirse con pequeñas cosas e inocentes, de recordar juegos de niños.

Y ahí la película es otra cosa y se rompe cualquier canon. Estos dos delincuentes ni son perseguidos – al menos no en la manera como solemos concebirlo y nos lo muestran –, ni ellos viven sus días antes del recuentro delirando porque les descubran su plan. Esta parte nos muestra el paraíso, el ideal del disfrute humano. Pero Moreno va más allá, y en esa cantidad de licencias que asume en esta película, hace un homenaje al cine mismo y a esa creencia de cuán agonizante está, demostrando todo lo contrario, cuán llena de vitalidad e inimaginables posibilidades está, aun partiendo de un tema común como el de un robo ejecutado por dos hombres anónimos que realizan el único acto radical de y para sus vidas, un acto tanto heroico como riesgoso.

Moreno deja a propósito cabos sueltos y preguntas en el aire para resaltar la idea de estar metidos en una especie de cuento, así como también juega con una palabra para hacer un divertido anagrama con el nombre de varios de sus personajes: Román, Morán, Norma y Morna. De esta manera disipa la intención de juzgar las acciones de sus personajes, de incurrir en lo obvio y lo indiscutible, y nos pone de frente ante la empatía por sus decisiones y motivaciones. Nos propone dejarnos llevar sin remordimiento por la figura del “villano”, así como en algún momento hicimos votos por la venganza al sistema bancario de Simón Fisher (Ricardo Darín) en el relato de ‘Bombita” de ‘Relatos Salvajes’

Llegados a la conclusión de sus satisfactorias tres horas y algo más, el final es toda una oda al cine mismo, sobre todo a su constante reinvención, y al principio y fin último humano: la felicidad, sin que sea tan difícil y traumática de lograr.

‘Los delincuentes’ es distribuida por MUBI en Norteamérica a partir del 18 de octubre en salas de cine de Nueva York, luego llegará a la cartelera de  Los Ángeles, Chicago y San Francsico desde el 28. La película de Rodrigo Moreno es la candidata enviada a la Academia de Cine Argentina a los Premios de la Academia en la categoría de Mejor Película Internacional. 

Ficha Técnica

Dirección: Rodrigo Moreno
Guion: Rodrigo Moreno
Duración: 180 minutos
Productor: Ezequiel Brorovinsky
Género: Drama, Comedia, Crimen
Reparto: Daniel Elías, Esteban Bigliardi, Margarita Molfino, Germán de Silva, mariana Chaud, Cecilia Rainero, Javier Zoro Sutton, Gabriela Saidón
Montaje: Manuel Ferrari, Nicolás Golbart, Rodrigo Moreno
Cinematografía: Inés Duacastella, Alejo Maglio
Países: Argentina, Brasil, Chile, Luxemburgo
Año: 2023

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