Reseña Vento seco de Daniel Nolasco – No apta para fachos ni frágiles mentales






Por Daniel Andrés Ruiz Sierra (@TatoRuiz)

En el catálogo de un festival de cine nacional escribía el crítico y periodista colombiano, Pedro Adrián Zuluaga, que “nunca hasta ahora los personajes LGBTIQ+ habían hecho mella profunda en las narrativas del cine y la televisión mainstream…” y que además de celebrarse tal logro “conviene empezar a ser visto con ojo crítico”, y no puedo estar más de acuerdo con tal afirmación. Para reforzar su tesis, Zuluaga citaba uno que otro producto disponible en plataformas masivas como Netflix, donde abundan representaciones de sexualidades alternativas a partir de unas tendencias (salvo una que otra excepción) complacientes, algo baladí, y con atractivos visuales similares a comerciales de bombombunes.

También escribía Zuluaga que los giros más radicales de representación están ocurriendo en otros escenarios, y el de la región latinoamericana es precisamente uno de ellos, sobresaliendo Brasil, desde donde recientemente han aparecido propuestas como Sol alegria de Tavinho Teixeira, Breakwater de Cris Lyra, Tinta bruta de Filipe Matzembacher y Marcio Reolon, o A rosa azul de Novalis de Gustavo Vinagre y Rodrigo Carneiro, todas completamente disruptivas y ciertamente auténticas. Lo más reciente del brasileño Daniel Nolasco, Vento seco, se adjunta a la interesante lista previa. Una obra que reflexiona sobre los prototipos y cuerpos hegemónicos, y al tiempo establece una vinculación desafiante en un país que ha virado al conservadurismo y la mojigatería de la mano de un despreciable gobernante.

En Vento seco se narra desde lo que parece la gris y poco interesante vida de Sandro, un cuarentón de barriguita pronunciada y mucho vello corporal, quien divide su vida entre su rutinario trabajo, las idas a la piscina y al supermercado. También se reúne a jugar fútbol y a tener encuentros sexuales con Ricardo, su compañero de trabajo. Esta última, una relación exclusivamente física, despojada pues de cualquier sentimiento distinto al deseo carnal. Todo lo anterior ocurre en la pequeña ciudad de Goiás y en una época de vientos secos y baja humedad.

Todo da un giro cuando a la ciudad llega Maicon, una especie de encarnación de un personaje de Tom of Finland. Un tipo de pelo rubio teñido y torso bien trabajado que parece adorar el cuero y despierta todo el interés del apaciguado Sandro, llevándolo a una serie de fantasías sadomasoquistas envueltas en luces de neón, y a los profundos celos que experimenta al notar que aquel adonis se le insinúa a Ricardo.

Y Vento seco no sería lo que es sí Nolasco no le diera toda la trascendencia a lo físico. Esto es, traer todo un universo de homoerotismo y sexo explícito en un espacio con cuerpos diversos y sus variadas formas, incluyendo el realismo más puro, donde su protagonista es un hombre que no hace parte del canon de belleza hegemónicamente deseable, por lo menos no el más obvio y, al tiempo, responde a un prototipo de belleza de masculinidad salvaje que raya en la caricaturización. Sandro es un personaje profundo y complejo que, incluso con el privilegio de su libertad sexual, lleva consigo un miedo que lo frena al confrontarse con sus instintos sexuales, y la idea de mostrar auténticas emociones.

Gran parte de los 100 minutos de esta película son fantasías y ensoñaciones que homenajean el trabajo de Tom of Finland, uno de los íconos del homosexualismo por antonomasia, mientras en paralelo da espacio a la inclusión de una estética ‘afeminada’ que incluye hombres maquillados, drags y lo que parece un envidiable espacio laboral repleto de hombres y en el que la única mujer transexual no supone un problema o un desafío tortuoso. Ni siquiera la idea de etiquetarla como tal. Toda una declaración de intenciones. Pura reafirmación política aún cuando la desvincula de su propia comunidad, y sus identificables códigos. Una “muy bien empaquetada ilusión”, como diría Pedro Adrián Zuluaga de aquella representación de la mujer trans en “Una mujer fantástica” de Sebastián Lelio. Una ilusión sobre todo sabiendo del país de donde viene.

Vento seco es una reconversión de la historia de amor que reivindica la diversidad, la periferia y, al tiempo, una celebración de lo que debería ser ‘normal’. Un trabajo tremendamente valioso, que no voy a contar qué final tiene, pero solo diré que es fascinante y tremendamente estimulante la forma en que cierra. Un trabajo no apto para necios de extrema derecha y frágiles mentales.

Ficha Técnica

  • Dirección: Daniel Nolasco
  • Guion: Daniel Nolasco
  • Duración: 110 minutos
  • Género: Drama, LGBTI
  • Reparto: Leandro Faria, Allan Jacinto Santana, Renata Carvalho, Rafael Theophilo, Larissa Sisterolli, Marcelo D’Avila, Conrado Helt, Melt Goncalves
  • Cinematografía: Larry Machado
  • Montaje: Will DomingosPaís: Brasil
  • Año: 2020

 


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