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La pasión de Juana de Arco de Dreyer y El árbol de la Vida de Malick en The Classics Film 2018




The Classics, el festival de cine de clásicos en Colombia, ha anunciado dos grandes títulos en su programación: La pasión de Juana de Arco del maestro Carl Theodor Dreyer y El árbol de la vida de Terrence Malick.

Juana de Arco es una de las obras esenciales en la historia del cine, mientras que la de Malick es una de las importantes producciones de esta década, ganadora de la Palma de Oro en el Festival de Cine de Cannes en 2011.

La pasión de Juana de Arco

La película de Dreyer en palabras de The Classics nos muestra que “el éxtasis espiritual y la hipocresía institucional llegan a una vida descarnada en una de las obras maestras más trascendentes de la era del cine silente”. La pasión de Juana de Arco se estrenó al término de la etapa del cine mudo y se convirtió en uno de sus máximos exponentes, confirmado cuatro décadas después al encontrarse la única copia del corte original que sobrevivió a la censura y fue restaurada con traducción al francés. 

“La crónica del tormentoso juicio de Juana de Arco en las horas previas a su ejecución, es descrita por el maestro danés Carl Theodor Dreyer con asombrosa inmediatez, empleando una variedad de técnicas en donde sobresalen la iluminación expresionista y primeros planos dolorosamente íntimos, para sumergir a los espectadores en su experiencia subjetiva”, resalta The Classics de su poderosa y perdurable historia, en donde la protagonista René o María Falconetti es vital, una actriz con experiencia en el teatro desconocida hasta el momento en el séptimo arte. Su sufrida actuación – por el drama del personaje y lo tormentoso del rodaje – reflejó de manera casi perfecta las intenciones de Dreyer, un “himno al triunfo del alma sobre la vida”, cuando adaptó la historia de la campesina que guió al ejército francés en la Guerra de los Cien Años y después fue condenada por hereje a la hoguera. Imágenes en exceso de primeros planos de la película que calan hondamente en el espectador y traspasan la angustia y dolor físico de las dos; de la heroína y de la actriz que soportó tener que pasar largas horas de rodillas sobre suelo empedrado para lograr que su cara se despojara de cualquier expresión impostada, incluido el maquillaje, y de vivir momentos inesperados como el de la emblemática escena del corte de pelo.

Esta inmersión agónica y muda 100%  de culto que también se ha convertido en uno de los clásicos ejemplos de entrega, estoicismo, pasión, coraje y sacrificio femenino, se encontró en su copia original en un sanatorio en Oslo, lugar donde nunca llegó a estrenarse esta obra maestra y de la cual han partido las restauraciones realizadas. La que se verá en The Classics es la hecha por Gaumont, que se creó a partir de un escaneo de 2K de un duplicado negativo hecho de la copia de nitrato del Instituto Danés de Cine del corte original de Carl Theodor Dreyer.

El árbol de la vida

“Vive con amor porque sino el tiempo pasará en frente de ti sin darte cuenta”, es una de las hipnóticas, contundentes y escasas frases que se escuchan de este clásico moderno de uno de los máximos exponentes del cine trascendentalista Terrence Malick.

Ambientada en la década del cincuenta, el señor Obrien (Brad Pitt) entiende que su responsabilidad es la de preparar a sus hijos en un mundo hostil donde el mensaje que se trasmite a diario es que para “triunfar no se puede ser tan bueno”. Haciendo un repaso a su pasado, el hijo entiende que la represión de una niñez difícil se debe a una respuesta amorosa de un padre que quiere brillar para sus hijos, de un padre que teme que el mundo castigue a sus hijos con injusticia e indiferencia. Esa educación recia que recibió de su padre se compensó con la figura dulce, celestial y amorosa de una madre (Jessica Chastain).



Malick presenta en El árbol de la vida una compleja historia que para el vasto universo representa igualmente un minúsculo caso de las idas y venidas del cosmos en donde todo inicia con una chispa de vida y termina después de que el Sol nos ha absorbido completamente. Una metáfora de las tensiones constantes entre la aparentemente apacible tranquilidad que refleja el universo. Choques que ocurren arriba y tienen consecuencias, así como nuestros grandes y a su vez diminutos conflictos que terminan interrumpiendo la armonía de un todo invisible y perfectamente ligado.

De increíble fotografía realizada por el galardonado fotógrafo mexicano Emmanuel Lubezki, acumuló casi 70 reconocimientos. En The Classics será la oportunidad de repetirla (estuvo en salas a inicios de enero de 2012) en un nuevo corte montado y supervisado por el propio Lubezky que tiene 50 minutos adicionales en una restauración digital 4K realizada por The Criterion Collection. Esta versión extendida será vista exclusivamente en Colombia, después de estrenarse en el Festival de Venecia.

Este año la segunda edición de The Classics se cumplirá en tres ciudades (Bogotá, Medellín y Cali) del 8 al 14 de noviembre y con la exhibición de apertura de “Enamorada”, obra maestra del mexicano Emilio Fernández.




 


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