“Nuestra película” – Entrevista a Diana Bustamante


Por Sandra M Ríos U
Twitter: @sandritamrios

“Este pedazo de oscuridad que nos habita tiene mucho que ver con la sociedad en la que crecimos”

 

Intervenir el material de archivo para contar una historia llena de imágenes que dan cuenta de nuestro pasado violento, pero sobre todo, del cómo se ha informado, marcando a una generación que consumía con fascinación casi todo lo que se producía en la pantalla chica, es el primer largometraje, a modo de ensayo, que dirige la reconocida productora Diana Bustamante.

El resultado es una película (leer reseña) que se cuestiona sobre el tratamiento de esas imágenes, la ausencia de un contexto, la repetición  y la banalización de la violencia.

En esta conversación Diana comparte sobre el arduo trabajo de recopilar y rescatar esas imágenes, el sentido de su película, la conversación que propone de cara al presente, lo que le costó procesarla al punto de enfermarse y la relación del título con Luis Ospina.   

  • Te escuché decir que esta es una película sobre las imágenes. ¿Cuáles son esas imágenes y de qué se tratan esas imágenes?

Esta es una película que está hecha enteramente con archivo de noticias de los años 80, y van hasta el 90, de la televisión colombiana. Son imágenes compuestas por aquellas emitidas por la televisión y por algunos roches que tenían las noticias antes de salir al aire, como lo que se descarta y lo que se emite. Es una película en la que yo quería preguntarme por el sentido de estas imágenes que se produjeron tan violentamente, como los hechos violentos que narran y que generaron, para mí, toda una narrativa y un impacto en muchas generaciones, y que seguimos viviendo hasta hoy. Quería explorarlas en el sentido de ciertas cosas específicas que se hacían, que eran las repeticiones, la banalización de la violencia a través de la espectacularización de esa misma violencia en los medios de comunicación.

  • La película pudo llamarse “Desazón” o “Apatía”, que es un título que ya existe en el cine colombiano, pero decides que se llame “Nuestra película”, que a su vez es un título que también ya existe, con el documental de los 90 de Luis Ospina. Creo que hablaste de eso en Toulouse. ¿Es en efecto una referencia a Luis o en qué momento apareció?

Yo creo que en las películas no hay una única razón que lleva a tomar decisiones. Creo mucho, no en la casualidad, sino en que hay unas energías, si se quiere llamar así, unas cosas que se van dando para que las cosas tomen forma. Yo no sabía qué título ponerle a la película. Luis se murió sin ver nada de ella, pero de las últimas veces que me vi con Luis vivo, fue cuando los dos estábamos compitiendo por la beca de Idartes, él con “Mudos Testigos” y yo con esta película. Luis estaba malito en esos días y yo me había caído, estaba en caminador, entonces éramos los dos malitos, los dos de negro, hacía frío, los dos haciendo películas con cosas de archivos y nos hicimos chistes. Luego nos volvimos a ver, ya Luis bien, cuando nos estuvo acompañando en el rodaje de “Memoria” y esa sí fue la última vez que ya lo vi.

Cuando volví de filmar “Memoria”, soñaba mucho con Luis y en los sueños siempre había un tema con el pelo. Luis siempre me decía cosas del pelo. Yo estaba haciendo una terapia en ese tiempo y entonces una psiquiatra me dijo que a veces los sueños sí tienen como unas capas, o sea, que el pelo tiene relación con las ideas. Entonces fue después de eso que decido entrarle de lleno a la película, motivada por esa presencia de Luis en los sueños. Pero esa no fue la razón del nombre, la razón es que yo estaba ya terminando de editarla con Sebastián Hernández  y yo le digo, Sebas, ¿qué vamos a hacer con nuestra película? Los dos vimos como ese clic y nos dijimos, ese es el nombre. La carambola era perfecta, así es la película, es sobre nosotros. El nombre me parecía muy poderoso en la medida que no es acerca de mí, que era algo que yo trataba de evitar constantemente cuando la pensaba. El nombre apareció de casualidad y la que mencionas es una de las películas que yo más aprecio de Luis.

Juana Suárez hacía una lectura, que es muy bonita, diciendo que la película de Luis es sobre un cuerpo en descomposición, sobre un cuerpo que se está muriendo, que es el de (Lorenzo) Jaramillo, de un pintor. “Nuestra película”, de Diana Bustamante, es una película sobre un cuerpo que se descompone, que es el de una sociedad, que también está atravesada por la muerte. Me hace muy feliz poder llevar a Luis en mi película, como el maestro que, creo, fue para todos nosotros.

  • En entrevistas locales e internacionales has comentado que tu paso de la producción a la dirección fue algo orgánico, casi que lógico, porque concibes ese ejercicio desde la concepción de lo creativo, pero exactamente, ¿en qué momento decides que el primer largo que dirigirás es éste y no otro? ¿En qué año se da?

Pues, mira que, así como con lo del nombre, yo creo que uno invoca las cosas desde siempre. Cuando estaba estudiando cine, nunca me anticipé a pensar en ser productora. Empecé a serlo y creo que he tratado de hacer un ejercicio honesto en ese sentido. Yo he dedicado toda mi vida al cine, a hacerlo, a pensarlo, a trabajar por él. Pero con la primera película que hice, lo que pasó es que tenía esas duraciones imposibles. Es un corto demasiado largo y un largo demasiado corto, tienen como 48 minutos (risas). Es una película sobre la memoria, sobre la memoria de una artista que me gusta mucho que se llama Jacqueline Noah, que es una compositora, la precursora de la electroacústica en Colombia. Fue mi tesis de grado, pero creo que tiene mucho que ver con “Nuestra película”, porque en ella experimento muchas cosas, la memoria es mi tema desde siempre y lo que pasó ahí me gustó mucho. Entonces digamos que sí, que es una primera película larga, dentro del estándar correcto, aunque yo nunca he sido una persona dentro del estándar (risas). Empecé a hacerla creo que por ahí en el 2016, que ya también es un montón de años, y al tiempo fui haciendo otras películas y otras cosas.

  • ¿Qué resultó primero en la película: el deseo de vivenciar cómo una niña vivió, a través de la pantalla, lo que era la violencia, cómo era y se normalizó, o la intención de hacerle tratamiento a un material de archivo que representara cómo ha sido ese mar de información violenta que produce el país? ¿En qué momento se entrelazaron?

Lo primero fue pensar en las imágenes, en mi interés por escarbar dentro de ellas. Entonces, la película casi que empezó como un ejercicio más formalista. A veces digo que esas imágenes me ganaron por la resonancia humana que tenían en mí. Como mujer, el material me ganó, pero me siento feliz de que me haya ganado porque también siento que tengo menos trauma. De hecho, sé más cosas de mí ahora después de haber hecho esta película y de mi relación con la muerte. Este pedazo de oscuridad que nos habita tiene mucho que ver con la sociedad en la que crecimos. La película terminó siendo mucho más emotiva y política de lo que yo definitivamente esperaba.

  • ¿Cuál era esa intención inicial?

Yo quería hacer una película inicialmente mucho más abstracta, pero era imposible. Por ejemplo, yo siempre quise la imagen de los niñitos cantando el himno nacional, pero lo quería porque me parecían horripilantes, porque me parecían el principio de una película de terror, pero cuando fui adentrándome en el material entendí que lo que estaba haciendo era realmente un documental de horror, no de terror, sino de horror. Me di cuenta que yo era parte de esos niños y que tenía un trauma y que no podía hablar de la película. Cuando hice los pitches para la película yo no paraba de llorar. La gente me miraba, creyendo, quizás, que era víctima, y lo soy, pero no directamente. Todos deberíamos sentir ese dolor, porque es un dolor que nos sigue atravesando y es muy grande. Es imposible que la película no fuera como lo es, más emocional.

  • ¿En qué momento decides que el himno cantado por los niños sería el inicio de la película?

Me parecía un gran comienzo porque así se abría y cerraba la programación y también porque la película tiene varias alusiones a los símbolos patrios y es una deconstrucción de esos símbolos, entonces sí me interesaba también partir de ahí, porque estábamos hablando de una sociedad y ese himno nacional para mí representa el establecimiento, un Estado que ha permitido que muchas cosas pasen.

  • En el proceso de investigación te apoyaste en Juan Sebastián Uribe y Yeily Antonio. ¿De qué se encargaron ellos?

La pesquisa del material arrancó con Caracol Televisión, porque yo había trabajado en Caracol y allá tuve la oportunidad de conocer a Marta Linares Trejo, que fue la que organizó el archivo de Caracol Televisión y que, dicho sea de paso, es el mejor archivo de noticias que hay en Colombia y, creo, que de los mejores también en el continente, porque invirtieron en digitalización y en restauración. Ellos tienen el archivo de lo que era el Noticiero Nacional, el Noticiero de las 7 y otros regionales. Yeily y Juan Sebastián se encargaron de la investigación bibliográfica, porque hubo un punto donde yo necesitaba mucha información; de la biblioteca, de los periódicos, de cómo lo registraron todos los medios. Ambos hicieron no solo un trabajo arduo de investigación, sino de recuperación.

  • ¿Cuánto material lograron recoger y cómo fue el proceso del montaje?

Sumando todo fueron más de 600 horas en materiales, que es una locura y, así como en la película, son materiales que se repiten y que tienes que ver. Fueron horas y horas de repasar imágenes y encontrar cosas como la de la alcaldesa de Urabá hablando, que la encontré por casualidad en medio de imágenes sobre un reinado. Mucho de ese material hace parte de Señal Memoria, pero no están en acceso público. Eso me parece muy triste, porque yo creo que la memoria de un país tiene que tener acceso para todos.

Cuando ya tuve todo el material me fui para una finca y me enfermé, me dio vértigo por la tristeza que me generaba el material. El montaje fue un ejercicio muy libre, muy en relación a lo que me decía el material. Yo iba organizando las secuencias pensando en conceptos, que siempre fueron la repetición, la acumulación y el vacío. La repetición genera una acumulación y la acumulación redunda en un vacío del sentido. Eso era lo que yo quería conceptualmente y así está estructurada la película. Lo que pasa es que haciéndola, desde el principio siempre supe que no quería hacer una película de historia de Colombia, una película desde la perspectiva historiográfica. Luego con las manos sabias de Sebastián Hernández trabajamos en precisar muchas ideas, en aportar algunas cosas y en lograr también que el discurso fluyera más, porque mi película inicial era menos amigable, era más compleja su lectura.

  • ¿Qué material de archivo logró sorprenderte?

La verdad todo. De las primeras cosas que pensé para esta película fue el asesinato de Luis Carlos Galán, porque me veía a mí chiquita viendo eso. Yo siempre pensaba mucho en las masacres, como la de Segovia, y siempre tenía un recuerdo de que me mostraban los cuerpos y la sangre, que siempre estaba. Si te abstraes de lo que es la imagen, es hermosa, o sea, la sangre brilla, es como una ficción, hay una estética ahí detrás, como la tiene la narrativa de la ficción, que es cosmética y es espectacular.

Todo me impresionó, pero recuerdo la de Rodrigo Lara chiquito, que es el niño que le prende el cigarrillo a la mamá y que llora y llora. Es una imagen que a mí me parece una barbaridad, creo que ahí, al contrario, ese camarógrafo sí está filmando otra cosa. Si te fijas, él sí está filmando el dolor de ese niño. Esa misma escena tiene muchas cámaras porque el magnicidio de Rodrigo Lara Bonilla fue muy importante y todas estaban pendientes de la llegada del presidente y los políticos, pero nadie mira al niño. Yo me quedé con esa imagen, porque me pareció demoledora.

  • “Nuestra película” habla sobre el pasado, pero dialoga mucho con el presente. Le habla a estas nuevas generaciones, sobre todo ahora donde no solo los medios divulgan imágenes crudas y violentas, sino cualquiera con un celular y una cuenta en una red social. ¿La ves más como una reflexión que como un largometraje político?

La lees perfectamente, aunque político es todo en la vida, pero claramente la película lo que propone es una conversación. Para mí esta es una reflexión colectiva. Este tema tiene un montón de ecos en relación a las imágenes, a justamente el hoy en día, el qué es lo que produce la masificación y la espectacularización de cierto tipo de imágenes. ¿Tenemos que informar? Sí, claro, tenemos que informar, pero ¿de qué manera?

  • Hay una voz en off en la película que es la tuya y aparece en contadísimas ocasiones. Hablemos de estos breves diálogos

La película yo siempre la pensé sin voces, como un reto de forma. Yo quería pensar, esforzarme más para que la película hablara por sí sola y no tener que ponerle una nota al pie, la obviedad. Nunca tuvo mucho off y nunca grabé ese off en una cabina, ni nada. Hubo un punto en el que me di cuenta que, por supuesto, yo estaba presente en la película y que era importante hacerle saber al espectador desde dónde se estaba viendo esta película, que no era desde la directora de 40 años, sino desde la niña que está viendo esas imágenes. Al principio peleé con esta idea, pero ya después me reconcilié con ella. 

  • ¿Qué no es tan rico de dirigir?

David, mi productor, llegó muy adelante en el proceso, yo ya tenía un corte, y agradezco infinitamente que esté conmigo, porque al principio fue muy difícil, estuve mucho tiempo haciéndola sola. Era mucho trabajo. Organizarme a mí misma es muy difícil, porque siempre estoy pensando en los otros. Estoy absolutamente convencida de la necesidad de un productor.

  • ¿Hay ya una idea de una próxima película como directora?

Con David estamos haciendo otro proyecto juntos, él como mi productor. Es una película de nuevo con archivo, pero un archivo completamente diferente. Yo quería hacer algo luminoso, entonces es un archivo de la Escuela de San Antonio de los Baños, de los cortos de primer año de los chicos de la escuela, a lo largo de la historia, pero digamos que no necesariamente es una película sobre la escuela, sino sobre muchas otras cosas. También estoy trabajando en un corto que va a ser una instalación que estoy haciendo en León de Greiff, en la Universidad Nacional.

Esta entrevista se realizó el lunes 29 de mayo.

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