Reseña ‘Anatomía de una Caída’: Más Allá del Juicio, la Revelación de la Condición Humana


Por Sandra M Ríos U
Twitter: @sandritamrios

Explorando la intrincada trama de esta película y su enfoque en las dinámicas familiares.

Interesada Justine Triet en las relaciones familiares y amorosas, sobre todo en la forma como lidian los personajes con sus conflictos personales y de pareja y cómo sopesan lo profesional con lo íntimo, a veces con tintes de humor, estrenó este año su historia más compleja y elaborada de su filmografía, el drama jurídico ‘Anatomía de una caída’.

Triet se llevó la Palma de Oro, el máximo premio del Festival de Cannes, convirtiéndose en la tercera mujer que obtiene el reconocimiento en 76 años de historia.

Tengo 23 años de casada y aún me sorprendo por historias que me comparte mi esposo y no recuerdo que me las haya contado antes. Le digo, molestando, “la caja de pandora”. Posiblemente esto sea motivo de desconfianza para algunos, pero yo me lo tomo con humor y hasta con cierta fascinación. 23 años después sigo descubriendo eventos, recuerdos y datos de a quien elegí como compañero de vida. Decía Justine Triet que usó en esta película el drama legal como excusa para hablar de algo que le interesa: La historia íntima de una familia, no solo en la relación entre esposos, sino también la de madre e hijo, acentuando en esa idea de que uno nunca termina de conocer a las personas por muy cercano o de sangre que sea ese vínculo. De ahí mi anécdota.

‘Anatomía de una Caída’ inicia con una tragedia. Sandra y Vincent han decidido vivir durante un año alejados de todo, en un intento para que él retome la escritura en su frustrado sueño por publicar un libro. Ella, por su parte, es una exitosa novelista. Son padres de un hijo de 11 años que tiene ceguera parcial tras un accidente. El pequeño es otra de las razones por las cuales han optado por aislarse. Una mañana, Sandra recibe a una estudiante que le quiere hacer una entrevista como parte de su trabajo de posgrado, mientras Vincent permanece encerrado en el ático con la música a todo volumen. El tema estruendoso es el hip hop de 50 Cent “P.I.M.P.”, en una clara demostración de desinterés por la entrevista a su pareja. Su hijo ha salido a dar un paseo con el perro. Sandra sube a tocarle. Minutos después, el esposo y padre aparece muerto en la entrada de la casa, con un contundente golpe en la cabeza y un lago de sangre que tiñe de blanco puro la nieve del lugar.

Ahí comienza la historia o, más bien, el calvario para su protagonista. Las pruebas periciales en el levantamiento no son concluyentes por lo que queda la duda de si Vincent saltó del ático o fue arrojado y, por supuesto, la sospechosa principal es la escritora. Deberá entonces ir a juicio para probar su inocencia con el otro testigo: su propio hijo.

Triet encamina la historia por dos líneas narrativas: La aplicación de la justicia en un caso donde los elementos de juicio son ambiguos y se van amoldando según la interpretación de las partes, y la meticulosa e incómoda disección de un matrimonio, donde uno ya no está para asentar, rebatir o defenderse y en donde, como si ya no fuera suficiente, los aspectos más íntimos de un personaje reconocido se vuelven públicos y son escuchados por el hijo.

Con lo primero, el drama va construyendo las piezas de un fallecimiento en un juego exasperante de querer encontrar a un culpable, por lo que cualquier mínima situación de los minutos previos son casi que confirmativos de un crimen, así que ponen a la protagonista contra las tablas. Ella debe defenderse y se siente aparentemente tranquila por hacerlo, pero lo debe hacer en el idioma de su pareja, en francés, y ella es alemana. Ese es otro obstáculo más que debe sortear esta mujer a lo largo de un tortuoso y extenuante juicio.

Llega el punto en que Triet abandona las convenciones de los dramas legales donde lo importante es el juicio en sí y el mostrar a abogados y jueces con diálogos largos y brillantes, para concentrarse en el drama familiar, donde vamos descubriendo los oscuros temas de un matrimonio en crisis y la crueldad que significa para un preadolescente enterarse de cosas y situaciones que jamás como hijos uno quisiera saber de sus padres. Ese dilema moral y cómo manejarlo en un jovencito, le da a esta historias más tintes de tragedia, teniendo en cuenta la forma como la justicia cree que debe ejercer su labor  de esclarecimiento, obviando aspectos como el tacto o incluso la edad de sus testigos.

‘Anatomía de una caída’ es un drama intenso (que no implica que sea de ritmo frenético, todo lo contrario), lleno de múltiples capas, todas complejas, donde Triet lo mejor que retrata es la idea de cómo las cosas son relativas: el amor y su transformación con los años, las relaciones, los conflictos dentro de las relaciones, la idealización hacia los padres y la justicia misma. Y en ese sentido, esta película se emparenta con la también fantástica y también complejísima ‘Saint Omer’ de la directora francesa Alice Diop. En ambas, el juicio pasa a un segundo plano y se centran en el ser y en esas aristas que el género suele dejar de lado, enfocándose en la naturaleza humana,  en seres donde las luces y sombras conviven sin ocultarse.

Esta es una película que se sustenta en un brillante guion y unas brillantes actuaciones. La alemana Sandra Hüller (la recordarán por ‘Toni Erdman’) se apropió de este personaje y entrega una de sus mejores actuaciones en su ya destacada carrera. Pasa igual con Vincent, en manos de Swann Arlaud y el hijo, Daniel, en Milo Machado-Graner, al que le corresponde un personaje con desafíos físicos y emocionales que debieron trabajar mucho junto a la directora. Hay tanta actuación aquí, que hasta el perro familiar se le reservó un momento determinante en el desenlace de los hechos, en una de las escenas más angustiantes de la película que le valió a la mascota el premio de la “Palma Perruna” en Cannes.

En la Viennale de Austria, Justine Triet habló acerca de lo que espera que el público se quede tras ver la película: “Me gustaría que valoraran el hecho de haber pasado un corto período de sus vidas con estas personas. Espero que se hayan encariñado un poco con ellos y espero que se sientan perdidos en sus juicios y que se queden  intentando entenderlos después de la proyección. Por último, que puedan reconocerse en alguno de ellos”. A pedir de boca el deseo de la directora, con lo fácil que le resulta al humano juzgar.

Se quejarán algunos de los 152 minutos de metraje, yo jamás los sentí. Pasó, por fortuna, por el Festival de Cine Francés, pero ojalá llegue a cartelera.

Ficha Técnica

  • Dirección: Justine Triet
  • Guion: Justine Triet
  • Productores: Marie-Ange Luciani, David Thoin
  • Duración: 152 minutos
  • Género: Drama
  • Reparto: Sandra Hüller, Milo Mahcado-Graner, Swann Arlaud, Antoine Reinartz, Samuel Theis , Jehnny Beth, Sophie Fillieres, Anne Rotger, Saadia Bentaieb
  • Cinematografía: Simon Beauflis
  • Montaje: Laurent Sénéchal
  • País: Francia
  • Año: 2023

Créditos imágenes: Les Films Pelléas – Les Films de Pierre

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