Sep
14
2022
18:58
Por Daniel Andrés Ruiz Sierra (@TatoRuiz)
El debut de Alauda Ruiz de Azúa tiene queja, un sentimiento de frustración y la búsqueda de un estado de ser bastante válida, ideal y quizás algo platónica. Esto último lo digo porque en toda la introducción, el primer tercio de la película, su protagonista, Amaia (Laia Acosta), tiene toda la intención de querer asumirse como una mujer que quiere conciliar todos los aspectos de su vida a como dé lugar, esto es: su libertad como mujer, su libertad como individuo, su valía como profesional, como pareja, como hija y finalmente como madre. Y no lo consigue. Lo que sí consigue tener es un miedo atroz, probablemente algo de depresión, un descontento mayúsculo, el llanto incansable de la bebé y una pareja con todas las intenciones de ayudarla y repartirse las tareas de la crianza, pero a diferencia suya (o sea, de Amaia) tiene (lo que parece) muy buenas propuestas de trabajo, recordándole que el peaje en la situación en la que están, debe pagarlo ella. ¡Todo es caótico!
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